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Una carta de despedida como la de los suicidas de Irak

El joven Moulay Abel llevaba consigo dos cartas de despedida en las que anunciaba sus intenciones de volarse por los aires y se justificaba ante el mundo. Una de las misivas iba dirigida a sus familiares, y en ella explicaba los motivos que le habían llevado a decidir suicidarse, mientras que la segunda era una "carta tipo de las que utilizan los suicidas en Irak para despedirse", según fuentes de la lucha antiterrorista.

Las dos misivas, escritas en árabe, no habían sido totalmente traducidas anoche. En la dirigida a sus padres se muestra frustrado, sin ganas de vivir y les explica que ha sufrido por un desengaño amoroso. Los investigadores aseguran que el texto de la segunda es muy místico, lleno de referencias a Alá y a la necesidad de la yihad y el martirio.

El texto concluye con una referencia al autodenominado Frente de Lucha y Reconstrucción de Irak, motivo por el que inicialmente se le adjudicó su pertenencia a este grupo, de tintes salafistas violentos. Las fuentes explican que ese tipo de misivas corren en las páginas web islamistas como una forma de ensalzar a los suicidas que han perpetrado ataques en Irak e intentar captar nuevos adeptos.

Con esta carta, un coche cargado con dos bombonas de butano y con la depilación de hasta el último rincón de su cuerpo, los investigadores no tienen duda de que iba a morir provocando una explosión. No obstante, finalmente, no se ha pedido cárcel contra él por pertenencia a banda armada, sino sólo por tenencia de sustancias potencialmente explosivas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 2007