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Entrevista:MANUEL VÁZQUEZ | Conselleiro de Medio Ambiente

"Al PP se le acabaron las cacicadas"

Santiago
Es responsable del PSOE en Ourense y de la política medioambiental de la Xunta. En esta entrevista anticipa algunas claves del nuevo plan de tratamiento de basuras y los motivos por los que ha reorganizado la instalación de piscifactorías y parques eólicos en zonas medioambientalmente protegidas. Para resumir el cambio político en Galicia, Manuel Vázquez dice que "al PP se le acabaron las cacicadas, ya no puede adelantar a nadie en las listas de espera"

El conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Pachi Vázquez (O Carballiño, 1954) , es un animal político criado en una tierra en la que los caciques se alían con el proletariado del campo. Así lo confiesa él cuando analiza las protestas que han provocado algunas de sus decisiones en Ourense, la provincia que le vio nacer. Y lo hace cuando está a punto de enfrentarse a otro gran debate en el país. Dentro de unos días presentará a los ecologistas su estrategia para tratar el millón de toneladas de basura que produce cada año Galicia y acabar con el fracaso de la planta de Sogama que ha denunciado el Consello de Contas. El conselleiro adelanta en esta entrevista algunos detalles de su plan.

"Vamos a desarrollar este país sin llevárnoslo por delante. En Asturias los que viven en parques naturales son los que tienen mayor renta"

"En O Courel el PP nos deja un espacio protegido con un agujero de 3.000 hectáreas con canteras y 56 autorizaciones mineras"

"Salvamos cabo Touriñán porque hubo un Gobierno que dijo 'no' y aguantó la presión de Pescanova y del PP, sangrando políticamente"

"No vamos a hacer una sola incineradora de basura más"

"En Ourense al PP ya sólo le queda meter miedo a la gente"

Pregunta. ¿Cree que ya ha convencido a todo el mundo de que preservar la naturaleza no paraliza el desarrollo?

Respuesta. Ése era un tópico alimentado por las políticas anteriores. Era eso de que el medioambiente es un lío, que lo para todo... Poco a poco las empresas han ido haciendo del medioambiente una forma de desarrollo.

P. Su gobierno paró el plan de piscifactorías del PP para evitar que estas plantas se construyeran en la Red Natura. Sin embargo, el nuevo proyecto sí permite que las granjas ya ubicadas en terrenos protegidos puedan ampliarse. ¿Por qué han rebajado su objetivo?

R. El anterior plan metía en Red Natura prácticamente todas las plantas. Este gobierno ganó un símbolo sangrando políticamente al salvar cabo Touriñán de la piscifactoría que allí se pretendía construir. Algún día se recordará como uno de los emblemas de este país, porque este gobierno antepuso la política medioambiental frente a Pescanova, una de las principales empresas, que hizo de este tema una bandera. Hubo un gobierno que dijo que no y aguantó.

P. ¿Pero por qué el nuevo plan sigue ocupando la Red Natura?

R. Ninguna nueva planta está en Red Natura y de los que estaban allí no se ocupa ningún metro cuadrado más. En la parcela protegida que ya ocupaba se le da a la empresa más edificabilidad. La Red Natura no tiene que ser toda ella un espacio intocable. El PP declaró muy poca Red Natura y le aplicó unas medidas para que el ciudadano la viera como un enemigo, como una zona en la que no podía hacer nada. Nuestro plan director establece zonas de reserva absoluta, otras intermedias en las que no podemos dejar hacer de todo porque puede influir en la de reserva, un área de usos agropecuarios y otra en la que están las casas, los cementerios... Eso es lo que se hace en toda Europa.

P. ¿Pero habrá instalaciones prohibidas en toda la Red Natura?

R. Habrá dos o tres cosas que no pueda haber, como los parques eólicos.

P. ¿Se plantearon obligar a las empresas a alejar las piscifactorías de la primera línea de costa?

R. La clave para la rentabilidad económica que permita a Galicia ser primera potencia mundial en la producción de peces planos está en la cota de bombeo del agua del mar. En la medida en que alejas la piscifactoría de la costa, haces más inviable esa planta.

P. Se reducen las ganancias.

R. Haces la planta más inviable. Es imposible ser la primera potencia mundial en peces planos, hacer las plantas en zonas donde el agua tiene que tener unas características determinadas de temperatura y calidad, no invadir la costa y no tocar nada.

P. Siendo un sector tan subvencionado, ¿no deberían hacer las empresas ese sacrificio de ganar menos?

R. Por lo que las empresas cuentan, no es una cuestión de ganar más o menos, sino de viabilidad. Es una ecuación complicada, pero a mí no me pueden pedir imposibles: que ponga 50 piscifactorías pero en ningún sitio. ¡Bastante problema tiene la Consellería de Pesca! Ver a la pobre conselleira peleándose con Patrimonio, Política Territorial, Medio Ambiente... Hay algo que no deben olvidar: es el gobierno el que compra el suelo y se lo da a la empresa con una concesión de 30 años. No estamos haciendo nada irreversible.

P. ¿Para qué servirá y que impacto tendrá la Lei de Protección da Paisaxe que están tramitando?

R. Es una ley muy conceptual pero no quiere decir que se vayan a proteger todos los paisajes. Los orensanos desde que nacemos tenemos en las retinas la sierra cortada de Pena Corveira, que está siendo agredida con canteras y puede desaparecer en 10 o 20 años. Casos así los hay en toda Galicia.

P. ¿Quién elegirá los paisajes merecedores de protección?

R. Lo hará un Observatorio da Paisaxe dependiente del Gobierno gallego y todos los ayuntamientos tendrán potestad para proponer. Esas zonas se declararán suelo de protección paisajística. Ahora hay hasta medidores informáticos de paisaje. Nosotros decidimos no poner una piscifactoría en Costa Galloufa por un estudio simulado de cómo incidiría la planta en el paisaje del castro de Baroña.

P. El primer parque eólico que tramita de principio a fin el bipartito está en Serra da Groba. No es Red Natura pero tiene la mayor reserva de caballos salvajes. ¿No hay zonas en Galicia en las que no se sacrifique nada?

R. Tenemos que desarrollar este país sin llevárnoslo por delante, pero ¿dónde está la raya? Es un acuerdo permanente. Por ejemplo, vamos a desarrollar el parque natural del Macizo Central (Ourense) y hay un alcalde del PP que tenía un parque eólico de 300 megavatios. Le advertimos de que ahí no podía ir y me contestó: "Pachi, ¿qué podemos hacer entonces para que nuestra gente viva mejor?". Vamos a tener reuniones para dar incentivos a esas zonas y conseguirlo. En Asturias los que viven en parques naturales son los que tienen mejor renta per cápita.

P. O Courel va a ser parque natural pero sus vecinos se quejan, no ya de que no les crean servicios, sino de que les quitan los que tenían.

R. En O Courel el PP nos deja un campo de minas, un espacio protegido con un agujero de 3.000 hectáreas con canteras y fuera de él 56 autorizaciones mineras sin tramitar. Ya tenemos el compromiso político de que no daremos esos permisos en terrenos de la Red Natura. Pero las canteras que ya hay forman un paisaje lunar. La mina de A Campa es una monedita comparada con todas las que están alrededor. Es una zona que no se restauró nunca. En Folgoso do Courel trabajan 100 personas y todas lo hacen en A Campa. A la empresa de esa cantera le dejaremos trabajar en el hueco que ya tienen abierto entre 8 y 10 años y en ese tiempo tenemos que diseñar un plan de desarrollo del parque natural de O Courel que permita a la gente seguir trabajando allí en otras actividades. Eso no se hace de un plumazo.

P. ¿Después incluirá ese agujero desprotegido en Red Natura?

R. Insisto en que ahora mismo es un campo lunar. Allí hay una gran agresión medioambiental. No es fácil de arreglar. Ya hemos parado las 50 explotaciones nuevas y se puede imaginar la que me está cayendo encima. Me llaman todos los días para decirme "oye, que esto es mucha pasta".

P. El Consello de Contas publicó un informe demoledor sobre el sistema de tratamiento de basuras de Sogama. Denunció que es inviable económicamente, que hubo trato de favor a Fenosa durante años...

R. Suscribimos lo que dice ese informe y apostamos por un modelo distinto. Ya hemos conseguido que en Sogama se reutilicen 20.000 toneladas de envases. En unos días voy a reunirme con los colectivos medioambientales para presentarles el borrador del Plan de Residuos Urbanos de Galicia. No es un documento cerrado, es una propuesta. Tenemos que llegar a un acuerdo. El modelo actual es insostenible.

P. ¿Cuántas plantas nuevas de tratamiento se van a crear?

R. Depende del modelo preferente por el que nos decantemos. Más incineración no va a haber y vamos a reducir paulatinamente la actual. Ahora mismo no podemos pero a través del plan nuevo intentaremos hacerlo. Tenemos que pactarlo. Nuestro guión lo marca la Unión Europea y ella nos dice que el compostaje es lo prioritario.

P. ¿Se crearán entonces nuevas plantas de compostaje?

R. Sí. ¿Dónde y cómo? Ahora veremos por qué modelos vamos a apostar, pero para ello tenemos que alcanzar acuerdos sociales con universidades, colectivos medioambientales, ayuntamientos y, si puede ser, el resto de fuerzas políticas. El problema no es la ubicación de las nuevas plantas, sino el tonelaje. A Sogama llegan 400.000 toneladas de basura más de las que puede tratar. Hay que sacarlas de Cerceda y repartirlas.

P. Pero las nuevas plantas de compostaje sólo recibirán orgánico.

R. Inicialmente sí. Lo ideal sería que lo que se incinere en Sogama sean rechazos. Mientras nadie tenga otro modelo para el rechazo final, usaremos Sogama para eliminarlo. Galicia tiene además que reducir la producción de residuos.

P. Eso está complicado en esta sociedad consumista.

R. Hay que conseguirlo. Luego hay que reciclar y reutilizar. Con lo orgánico se producirá compost. Hay que fabricarlo con calidad y eso cuesta dinero. Vamos a abrir ese debate, porque hasta para el compostaje hay todas las teorías que pueda uno imaginar. El día que alguien hable de los metales pesados que van ligados al compostaje a lo mejor nos llevamos sorpresas.

P. ¿Y tiene futuro comercializar compost en la fértil Galicia?

R. El uso del compost que fabriquemos va a ser uno de los debates. En la calle se dice que venderlo no tiene salida porque tiene mala calidad.

P. ¿Y entonces qué va a hacer la Xunta con él?

R. Tengo una serie de estrategias, pero permítame que se las proponga primero a los colectivos medioambientales.

P. ¿Se tratarán residuos peligrosos en el parque de residuos que se construirá en O Ribeiro?

R. No. Galicia no tiene un problema de residuos peligrosos porque van todos a Sogarisa [la planta de As Somozas]. Lo de O Ribeiro va a ser un parque empresarial convencional donde se podrá poner cualquier empresa que recicle y que se pueda poner en cualquier otro polígono. No serán residuos peligrosos, sino cobre, aluminio, ruedas...

P. Pero nada que pueda afectar al sector vitivinícola.

R. Ni al vitivinícola ni a nada. No puede haber sistemas de emisión. No habrá incineración, ni emisiones al agua ni vertederos. Lo que pasa es que en O Ribeiro se está produciendo una revolución, porque los caciques de la derecha siempre tuvieron a la gente cogida por el pescuezo, sin trabajo. Ellos no quieren que cambie nada y la llegada de 20 ó 30 empresas que generen 200 ó 500 puestos de trabajo lo altera todo. Han dicho que vendrán 500 camiones con basura, que producirá cáncer, que contaminará las aguas... Con una política de desinformación así, bastante poca gente se manifestó.

P. Manifestaciones en O Ribeiro, A Limia... ¿Hay una ola de antipachismo en su provincia?

R. Es normal. Ourense va a cambiar de ciclo político. Al PP ya les hemos ganado dos alcaldías de O Ribeiro. La plataforma de allí la lideran los alcaldes de Arnoia, Beade y Leiro y la de A Limia, el de Xinzo. O sea, PP puro y duro. El PP ya no tiene un modelo de gestión política, sólo le queda meterle miedo a la gente y fomentar el inmovilismo. En la provincia, el PSOE gobierna a más población que el PP. Queda Baltar como un reducto y 50 alcaldes que no tienen nada que vender, a los que ya se les han acabado las cacicadas. Ya no pueden adelantar a nadie en las listas de espera.

P. Ourense, sitio distinto.

R. Sí, Ourense va a ser distinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007