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La Universitat de València extiende su campus de Tarongers con la nueva escuela de Magisterio

Las obras de la nueva Escuela de Magisterio empezaron ayer en el campus de Tarongers. Las instalaciones actuales, en las que estudian 2.200 alumnos y dan clase 175 profesores, en la calle del Alcalde Reig, cerca del Palau de les Arts, tuvieron que ser parcialmente apuntaladas hace dos cursos debido al riesgo de que se derrumbaran. Magisterio, sumando todas sus especialidades, lleva años siendo la carrera más demandada del sistema universitario valenciano.

El nuevo complejo se extenderá sobre 25.000 metros cuadrados. Comprenderá, además de la escuela, las dependencias departamentales y administrativas de la facultad de Ciencias Sociales (que hoy comparten espacio con las de Derecho), una biblioteca, una cafetería-comedor y un aula de expresión corporal. La obra, cuyas fachadas recaerán sobre la avenida de Tarongers y la calle de Ramón Llull, supondrá la prolongación del campus hacia la salida de Barcelona, más de una década después de que entraran en funcionamiento las primeras facultades de la Universitat de València en la zona, y con un considerable retraso.

El proyecto ha sido encargado a los arquitectos Juan Añón, Rafael Martínez y Gemma Martí, y a los ingenieros Ramón Calvo y José Ramón Tormo. El presupuesto alcanza los 22 millones de euros.

El rector Francisco Tomás se felicitó de que "por fin" se iniciara un complejo en el que se ha estado trabajando "más de seis años". Y recordó que su construcción ha sido posible gracias al convenio de infraestructuras suscrito hace dos años con el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Emilio Barberá, secretario autonómico de Universidades, reconoció que "tal vez ha pasado un periodo de tiempo demasiado largo" desde que se firmó el acuerdo.

Tomás ha recordado que la universidad sigue teniendo "muchas" necesidades en materia de infraestructuras, por lo que el actual edificio de la calle del Alcalde Reig podría destinarse a un centro de posgrado o a la instalación de un museo de historia natural. No ha descartado, sin embargo, que ante un hipotético escenario de "desahogo financiero", la Universitat pudiera plantearse la cesión de los terrenos a otra Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007