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Reportaje:

Irlanda pone una pica en la red

La empresa pública ESB gestiona en España dos plantas de ciclo combinado y aspira a otras dos

Irlanda se ha colocado ya en el cuarto puesto mundial en renta per cápita. Y aunque sus infraestructuras de transporte no se corresponden con esa posición -la mayor parte de sus autopistas y autovías en construcción las ejecutan empresas españolas-, la liquidez de su economía comienza a proyectarse en el exterior.

La vieja empresa pública de electricidad ESB se percató, en cuanto el país entró a formar parte de la Unión Europea, que al desaparecer los monopolios, tendría que buscar fuera del país su cartera de negocios. Ese paso lo dio hace 30 años.

En este momento ESB International factura más de 3.400 millones de euros en proyectos de consultoría y plantas de generación eléctrica en 115 países, entre ellos, España.

La compañía pública irlandesa planea construir tres plantas de ciclo combinado, gestionar parques eólicos y centrales solares de alta temperatura

Antes de que el PP liberalizara el sector eléctrico, ESB ya había iniciado negociaciones con el Gobierno Vasco y acabó firmando un acuerdo para desarrollar el primer proyecto de generación eléctrica independiente (de las grandes eléctricas), una planta de ciclo combinado con una potencia de casi 800 megavatios en Amorebieta, Vizcaya. Este proyecto casaba con la política energética de Euskadi, que importa el 85% de su consumo. Para redondear la operación se puso al frente de la compañía ESB en España a Jacinto Lobo, ex director del Ente Vasco de la Energía, la entidad que dirige la política energética en el territorio vasco. "La ubicación de la planta fue seleccionada estratégicamente, dado que es la comunidad autónoma que más energía per cápita consume en España por el tirón de la industria. Y dadas las especiales circunstancias del concierto económico, parecía importante desarrollar aquí este tipo de nuevas tecnologías que no emiten partículas de azufre a la atmósfera y consiguen un rendimiento del 60% el doble de las centrales térmicas", subraya Lobo.

A pesar de ser un proyecto avalado por el Gobierno Vasco, la planta no empezó a operar hasta agosto de 2005. Cuenta como socio proveedor a Osaka Gas, la gasística japonesa con una cuota del 5% del mercado mundial.

En la planta casi gemela para la que EBS International instalará en el municipio asturiano de Corvera su socio proveedor será la compañía Shell. Lobo cree que su financiación y la totalidad de los permisos necesarios (ya cuenta con la declaración de utilidad pública) para poder operar concluirán a finales del próximo año de manera que las obras de la planta podrían iniciarse en 2009 para entrar en operación comercial en marzo de 2011.

La eléctrica irlandesa invertirá en España entre las dos plantas más de 1.000 millones de euros sólo en la ejecución de los proyectos, sin contar los costes de financiación.

Pero los planes de ESB Internacional no acaban ahí. "Estamos analizando otro par de emplazamientos para plantas de ciclos combinados similares con el propósito de iniciar la solicitud de los permisos correspondientes en 2009. Nuestro objetivo es disponer de un conjunto de 2.000 a 3.000 megavatios de potencia en centrales de gas de ciclo combinados y otros 200 en parques eólicos y plantas solares térmicas de alta temperatura", precisa Lobo, tras destacar que España se ha convertido en el centro mundial de investigación y aplicación de tecnologías solares térmicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2007