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Acreedores de la inmobiliaria Llanera se agrupan para exigir el cobro de las deudas

Los problemas de liquidez que atraviesa la inmobiliaria Llanera han disparado las alarmas. Una veintena de sus proveedores, que acumulan una deuda exigible en torno a los dos millones de euros, han acudido a la llamada de un bufete de abogados para reclamar su dinero de forma conjunta. Un portavoz de Iure Abogados explicó ayer que la deuda no vencida -la que todavía no es exigible- que acumulan los mismos proveedores ronda los tres millones de euros. También apuntó que mañana es el último día de septiembre.

El agrupamiento de los acreedores sigue a una semana en la que han aflorado graves problemas de liquidez para una inmobiliaria que parecía crecer como la espuma. Llanera acumulaba un pasivo de 750 millones de euros a finales de 2006, frente a unos fondos propios de apenas setenta. Los ingresos de la inmobiliaria como resultado de la venta de promociones fueron de seis millones de euros en 2006. La nómina de compañía, que llegó a tener 800 trabajadores en plantilla, consumió el año pasado 30 millones de euros.

La inmobiliaria Llanera, con sede en Xàtiva, ha acumulado una deuda a largo plazo de 301 millones de euros con Bancaja, Banco de Valencia y Caja Mediterráneo, y debe otros 150 millones al banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers, como resultado de una agresiva política de compra de suelo, en su mayoría no urbanizable.

El director general de Llanera, Carlos Rodríguez, confesaba hace ya un año que el "cronograma" previsto para el desarrollo de suelo se incumplía de forma sistemática porque la tramitación administrativa de los desarrollos urbanísticos planteados por la inmobiliaria resultaba más complicado de lo previsto.

Llanera nació en 1988 como una constructora especializada en naves industriales, pero sufrió una profunda conversión a partir de 1998 cuando los hijos del fundador, Vicente Gallego, se hicieron cargo de la sociedad. Los hermanos Gallego se lanzaron al diseño de un producto turístico encaminado a la clase media británica servido a un precio asequible, y lograron dibujar todo un proceso industrial amparado en una poderosa campaña de lanzamiento de la marca. Pero apenas han podido poner en el mercado dos promociones menores de vivienda turística en las localidades de Alcossebre (Castellón) y Dénia (Alicante). Un gran complejo turístico de 1.200 viviendas previsto en Calatrava de la Cruz (Murcia) puede quedarse en el aire ante la falta de liquidez que sufre la empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 2007