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Entrevista:PEPU HERNÁNDEZ

"No hay reproche, se fue fiel al estilo"

Los jugadores bromeaban coreando su nombre en un intento de subir la moral, pocas horas después del mazazo que supuso la derrota en la final del Eurobasket, ante Rusia, una vez concluida la última cena tras más de un mes y medio de trabajo, a altas horas de la madrugada, en un céntrico restaurante de Madrid. Horas después, Pepu Hernández (Madrid, 49 años) repasó el momento por el que atraviesa la selección campeona del mundo, que el domingo no logró repetir el oro en el Europeo; Pau Gasol falló su lanzamiento en el último segundo.

Pregunta. Tras la final usted afirmó que no se debe dar ningún paso atrás. ¿A qué se refería?

Respuesta. A que, por un tropezón, por unos malos momentos de un equipo que lo ha hecho muy bien, debamos volver a hacernos unos planteamientos muy distintos, o realmente plantearse dudas. El equipo no merece ningún castigo especial, ni una autocrítica excesiva. En ese sentido, me gustaría que el equipo no sufriera ningún paso atrás.

"Nadie merece el castigo único. Todos merecemos la crítica. Lo hicimos cuando fuimos campeones del mundo y la recibimos ahora con la misma humildad"

"No tengo claro mi contrato, si es hasta los Juegos de 2008 o indefinido, pero no es algo que me preocupe. Simplemente, es cuestión de confianza"

P. ¿Qué les ha faltado?

R. Se tiene que hacer reflexión y nosotros la hacemos constantemente. Pero soy de la opinión de que, cuando se pierde por un punto, lo más simple, lo más sencillo, es resumirlo todo a un factor. Pueden ser muchísimas las causas y no solamente del partido en cuestión, sino de la preparación, de la concentración previa o de otro momento cualquiera. Es muy difícil resumirlo todo en un detalle. Debemos ser inteligentes, ir más allá.

P. Perdieron dos partidos y pasaron muchas dificultades contra Grecia. ¿Les han tomado la medida?

R. Veníamos de hacerlo muy bien, de superar a los rivales con ventajas muy importantes. La gente ha llegado a extrañarse de que falláramos un tiro libre, o de que sólo fuéramos ganando por diez puntos mediado el partido. Las expectativas sobre nosotros son muy altas y el equipo las ha aceptado tranquilamente. No creo que se haya sentido frustrado en ningún momento, porque no merece sentirse así.

P. Sus rivales han tratado de no dejarles jugar, a veces con métodos expeditivos.

R. Sí. Es un peligro para un equipo que intenta jugar con velocidad, con planteamientos fáciles, sencillos y directos. Yo no hablaría de antibasket porque todo es baloncesto, pero hay equipos que han ido más allá de lo permisible para tratar de frenar nuestro juego. Éramos el equipo a batir y hay defensas que no pueden parar a determinados jugadores por un procedimiento lógico y normal. También hemos tenido que hacer un esfuerzo muy grande porque para el resto éramos favoritos y se ven las cosas de otra forma. Dicen: 'como son los favoritos, ya se las apañarán, ya harán más de lo que se espera de ellos'. En algún caso hemos tenido que hacer un trabajo extra.

P. Ese tipo de juego se dio especialmente en la final, en la que sólo anotaron 7 canastas sobre 35 intentos en tiros de dos. ¿Se quedó el equipo sin armas ofensivas?

R. Nos hubiéramos quedado sin armas ofensivas si no hubiéramos tirado. Tenemos una variedad tremenda de posibilidades ofensivas. A lo mejor no estuvimos del todo acertados, y también es cierto que hubo un trabajo muy importante, no sólo sobre determinados jugadores, sino también sobre nuestro posible juego. Siempre teníamos una posible solución; lo que pasa es que esas soluciones no salieron tan bien como en otras ocasiones.

P. ¿Pero por qué no se acertó algo más desde dentro?

R. También a nosotros nos resultó muy llamativo fallar algunas canastas que nos podían haber dado una mayor tranquilidad. Pero no es cuestión de analizar ahora mismo cómo y dónde falló alguien. El equipo no estuvo del todo bien, del todo cómodo y llegamos un poco justos tras haber jugado contra un equipo muy físico y grande, y que nos creó dificultades. Esa, unido a que a lo mejor no estuvimos del todo acertados, es una de las circunstancias. También pudimos haber metido alguna canasta más y haber tenido un final mucho menos apretado. No es una cuestión que sólo se pueda reducir a los últimos segundos.

P. ¿Sucedió lo mismo con los tiros libres y esos 11 fallos en 26 intentos?

R. Exactamente igual. El día anterior tuvimos un porcentaje de acierto del 97%. En esta ocasión fallamos un poco más, pero son circunstancias del juego. No quiero simplificar con eso. Es algo que no se puede explicar por fallar un tiro libre, una canasta o por haber tenido un menor porcentaje. No soy muy amigo de escudarme en las estadísticas para justificar algo que tampoco hay que justificar.

P. Tampoco fueron capaces de sacarle la quinta falta a Kirilenko pese a que cometió la cuarta muy pronto.

R. No siempre, cuando te obsesionas con una circunstancia determinada, te da resultado cambiar tu juego. Pudo ser importante como muchísimas otras cosas.

P. Perdieron una ventaja de cinco puntos en los últimos 108 segundos. ¿Jugaron con un exceso de corazón?

R. Puede que en algún momento hayamos jugado con más valentía de la necesaria, que en otros hayamos llegado un poco justos o en otras ocasiones nos hayan sabido jugar, pero el equipo ha actuado fiel a su estilo y no tiene nada que reprocharse.

P. Pau Gasol, que no tuvo su día especialmente con los tiros libres y falló el último lanzamiento, terminó derrotado.

R. Nadie merece el castigo único. Todos merecemos la crítica y así lo asumimos. La hemos recibido cuando fuimos campeones del mundo y con la misma humildad vamos a recibirla ahora. Debemos ser autocríticos, saber qué hemos hecho mejor y qué hemos hecho peor, pero sin acudir a la próxima cita con un exceso de peso.

P. ¿El equipo tiene cuerda para rato?

R. La tiene y en muchos aspectos, porque es tan valioso lo que se hace deportivamente como lo que se hace también extradeportivamente. Es, ha sido y será un equipo ejemplar, no sólo en lo deportivo, sino también en lo personal, en lo humano, en las cuestiones de educación y de transmisión de valores.

P. ¿Le han dado las condiciones idóneas para desarrollar su trabajo?

R. No me puedo quejar. Lo que es cierto es que tenemos que intentar mejorar lo mejorable.

P. ¿Considera cumplidos sus objetivos?

R. Vamos a ver, hemos disputado la final y hemos perdido por un punto. En lo puramente deportivo y resultadista hemos fallado por un punto o por dos para ganar un partido. No podemos estar del todo satisfechos porque no hemos conseguido el oro que buscábamos, y creo que merecíamos, pero en otros muchos factores, en el aspecto de la convivencia, del equipo, de las sensaciones que hemos percibido, de la unidad que hay, ha sido otra vez extraordinario.

P. ¿Qué le ha dicho el presidente de la federación?

R. Todos estamos igual, tristes, porque merecíamos un premio mejor. Es una buena señal tras ganar la plata, porque quiere decir que veníamos de muy arriba. Todos estamos en el mismo barco.

P. ¿Su contrato sigue igual?

R. Yo tampoco lo tengo claro, pero no es algo que me preocupe. Simplemente es una cuestión de confianza.

P. ¿De verdad que no sabe hasta cuando dura?

R. Puede ser hasta los Juegos de 2008 o indefinido. No es algo que hayamos concretado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 2007

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