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El milagro de los 'toreros'

España logra su primer título continental al imponerse a Rusia, tercera potencia mundial, en casa

De la selección española de voleibol se decía algo parecido a lo que se comenta de la de fútbol. Que tiene grandes jugadores, pero le falta temple y sangre fría para sobreponerse en los malos momentos, para ganar cuando no se puede perder. Hasta ayer, cuando el equipo que lidera el veterano Rafa Pascual, 37 años cumplidos, ganó su primer Campeonato de Europa en Moscú y se unió a sus colegas de otros deportes de equipo que, como el baloncesto, el balonmano, hockey, fútbol o fútbol-sala, ya han vivido grandes triunfos internacionales. Los chicos del voleibol lo hicieron además con todo en contra: ante Rusia, la misma selección que le apeó en semifinales en el último Europeo, toda una potencia que además actuaba como local ante 12.000 seguidores; de remontada (levantó dos puntos de partido en el cuarto set y acabó imponiéndose 3-2) y con polémica. Es el mejor resultado de la historia del voleibol español. Detrás está Andrea Anastasi, un entrenador italiano que no sabe perder.

"Nunca un equipo que es el 24 del mundo hizo algo igual", se felicitó el seleccionador

"Era básicamente una cuestión de mentalidad". Así explicaba hace dos meses Anastasi, fichado en 2005 por la federación española para acabar con un mediocre palmarés -sólo un oro en 1987 y una plata en 2005 en los Juegos del Mediterráneo-, la incapacidad española para triunfar en los grandes torneos. Curtido en una de las mejores ligas del mundo, como jugador, técnico y seleccionador, tiene la biografía de un triunfador.

Es esa mentalidad ganadora lo que se ha empeñado en transmitir a sus jugadores. Ayer recurrió a la fiesta nacional, explicaba, tranquilo y sereno como se define, en conversación telefónica desde Moscú: "un torero no es grande, pero tiene la técnica y la cabeza para matar al toro. Nosotros, igual. No somos los mejores, pero podemos ganar. Hoy ha salido el carácter de los españoles". Ya lo demostró hace dos meses cuando España logró su primer gran torneo, una Liga Europea. Ayer, con el título continental ya en la mano, y los gritos de sus jugadores de fondo, Anastasi iba un paso más allá: "hemos escrito una página histórica en el voleibol, y no sólo en el español porque nunca un equipo que ocupa la 24ª posición del ranking internacional ha logrado un triunfo como éste".

Para hacerlo, el seleccionador ha recuperado a José Luis Lobato, Enrique de la Fuente y Rafa Pascual. A sus 37 años, los 15 últimos en Italia, Pascual se tomó un respiro de la selección en 2006 y ha vuelto ahora con todas las fuerzas. Aunque no ha disfrutado de muchos minutos en el Europeo, "el gran capitán" entró ayer en el cuarto set, justo cuando el partido ardía. Los españoles dominaron el primer parcial de forma fácil (25-18), pero perdieron el segundo (20-25) y el tercero (24-26) en un bombardeo de los cañoneros rusos. Lograron rehacerse en el más largo de todos, el cuarto (30-28) y se apuntaron el desempate en 20 minutos de infarto (16-14). Al final ni la actuación de los árbitros, muy criticada por los españoles por casera, importó. "Me dan ganas de subirme al podio y bajarme los pantalones", dijo Moltó, todavía exaltado por el triunfo, en la Cadena SER.

Mucho más tranquilo, tras los trofeos, Rafa Pascual explicaba las razones del éxito: "Es el resultado de mucho trabajo. El aspecto mental ha sido importantísimo porque ha permitido crecer a los jóvenes y que seamos un verdadero equipo, un colectivo que sabía lo que quería y en el que cada uno asumía su papel". Ese equipo lo componen los hermanos Falasca, Miguel Ángel y Guillermo -30 puntos salieron ayer de sus manos-, Moltó -elegido mejor bloqueador del torneo-, García-Torres, De la Fuente, Israel Rodríguez , Lobato, Hernán... Una mezcla de juventud y veteranía, de jugadores enrolados en la liga española, un campeonato menor, pero también en la poderosa liga italiana y en la francesa.

España había viajado a Moscú con un único objetivo: acabar entre los seis primeros que dan plaza para el próximo Europeo. Y un sueño: igualar su mejor resultado, la cuarta plaza de 2005. Pero los chicos de Anastasi ganaban y ganaban y se plantaron en semifinales sin perder un solo partido. Allí les esperaba Finlandia, la otra gran revelación del torneo, con quien habían compartido concentración durante 10 días antes del torneo. Superados los finlandeses, sólo Rusia -3ª mejor del mundo- les separaba de la gloria. Con este triunfo Anastasi acaba contrato, pero nadie, ni siquiera él -"hablaré con la federación y no habrá problema"- duda de su continuidad. El próximo reto: la Copa del Mundo en noviembre.

Lograron batir a Rusia en la final disputada en MoscúATLAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de septiembre de 2007.

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