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Entrevista:FERNANDO TORRES | Delantero del Liverpool y de la selección española

"Me siento liberado"

A Fernando Torres (Madrid, 1984) le bastaron cuatro partidos en la Premier League para exhibir su verdadero yo. Valiente, competitivo, lúcido ante el portero, y goleador. Después de siete años tirando en solitario del carro del Atlético, el nuevo delantero del Liverpool descubre que el fútbol es un asunto más placentero. Ha marcado tres goles en cuatro partidos de Liga y la hinchada de Anfield ya le ha puesto en el altar, por encima de delanteros como Voronin, Crouch, Babel o Kuyt. El lunes pasado regresó a España para unirse a la selección. Ayer integraba la expedición que aterrizó en Islandia con la urgencia de ganar el duelo de mañana, para clasificarse para la Eurocopa.

"Con 19 años no debí asumir tanta responsabilidad en el Atlético. Ser capitán no es sólo llevar el brazalete y yo ya lo era el segundo año"

"En el Liverpool no me puedo permitir tener bajones. En el Atlético sabía que jugaría como estuviese. Eso muchas veces te lleva a la relajación"

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Pregunta. ¿Ha pensado en que por primera vez en su carrera es líder de una Liga de Primera?

Respuesta. El otro día caí en la cuenta de que no había perdido ni un solo partido desde que llegué al Liverpool. Ésa es la diferencia básica: te acostumbras a ganar. Lo ves como algo normal, y es algo que había perdido. Pero el Liverpool lleva 18 años sin ganar la Liga, y el campeonato es un objetivo prioritario. Ver que conseguimos resultados tan pronto hace que me parezca factible. Por ahora, nos hemos hecho un sitio en una competición que el Manchester y el Chelsea han dominado con una diferencia impresionante.

P. Sus tres meses en Inglaterra parecen haberle marcado. ¿Hasta qué punto se ha transformado?

R. Ahora todo va sobre ruedas. Pero aún me queda mucho para adaptarme. Nos estamos instalando, buscando casa, coche... Los resultados y los goles ayudan. Ahora que he vuelto a España siento que el trato con la afición es distinto. Más neutro. Eso me da más tranquilidad. Será difícil cambiar el chip, porque con la selección tenemos que mentalizarnos de que no podemos fallar más.

P. ¿Se sentía más exigido en el Atlético, donde asumía prácticamente solo el peso de la entidad?

R. La exigencia que tenía en el Atlético era la de un club que fue grande y quiere volver a serlo, y en ese intento comete el error de darle mucha responsabilidad a un jugador muy joven. Con 19 años me convertí en el capitán de un club muy importante y tuve que asumir toda esa presión. Quizá cuando estaba ahí dentro no me daba cuenta de todo esto. Ahora que he salido me doy cuenta de que la responsabilidad en un club grande, aparte de estar mucho más repartida, tiene consecuencias más profundas. En el Liverpool no me puedo permitir tener bajones porque me quedo fuera del equipo. La exigencia pasa por la competencia con tus compañeros. Allí no siempre sé si jugaré o no porque el nivel es muy alto. En el Atlético sabía que jugaría estuviera como estuviera. Quizás eso, muchas veces, te lleva a la relajación.

P. Dijo que conocer a gente como Gerrard o Carragher le hizo pensar que la capitanía no era lo que usted creía.

R. En el Atlético no debí asumir la responsabilidad que asumí. Ser capitán no es sólo llevar el brazalete. Aparte de tener la responsabilidad, y de ser un ejemplo, tienes que tener experiencia. Eso necesita tiempo y yo nunca lo he tenido. Al segundo año de llegar al primer equipo ya era capitán. Nadie se preocupó de que hubiera gente más... Me ayudaron los veteranos, como Aguilera, o López, al principio. Pero con ellos conviví un año. Demasiado poco.

P. ¿Se siente aliviado?

R. Liberado. Estoy disfrutando como cuando acababa de llegar al Atlético. No me esperaba las facilidades que me están dando para que me adapte.

P. ¿Cómo se está manejando en su nuevo papel de definidor?

R. Es una posición en la que estoy muy cómodo: al borde del fuera de juego y con grandes jugadores que pueden dar ese último pase. Siempre tengo dos o tres ocasiones por partido para hacer un gol. Pero la adaptación no es fácil, porque en el Atlético tenía que jugar de un modo totalmente diferente.

P. ¿En qué consistía la diferencia?

R. El fútbol inglés exige mucho ritmo. No es como en España, donde igual estás 10 ó 15 minutos sin tocar la pelota y cuando lo haces no siempre es en una zona caliente. Allí, igual la tocas menos, pero son jugadas de cara a portería, o contraataques rápidos. En el Atlético tenía que participar mucho más en la elaboración de las jugadas, venía atrás para recibir y después buscaba el área. En el Liverpool, de armar las jugadas se encargan otros. Cada uno hace un trabajo concreto. Intervienes menos, pero cuando lo haces es para intentar un uno contra uno con el defensa, o un remate a puerta.

P. Da la impresión de que su velocidad, que es una de sus virtudes, es irrelevante cuando parte desde el centro del campo.

R. Por eso, tal vez, la forma de jugar en el fútbol inglés me viene mejor. Hacemos un juego muy directo, rápido, de mucho contragolpe. Yo suelo recibir el balón de cara por delante y con gente llegando desde atrás. Cuando encaras la defensa tienes sensación de que va a pasar algo.

P. ¿Y ahora cómo experimenta el ajuste al estilo de la selección?

R. Es totalmente diferente. En la selección hay jugadores que quizá son individualmente más técnicos. Se elabora más la jugada. España tiene más la pelota. Se le da más importancia a la posesión y quizá por esto participas más en el juego. Es una cuestión de ritmo. En Inglaterra es todo más directo. Primer toque, desborde por banda, centro, balón a la espalda... Todo muy rápido. Con España el ritmo es menor y quizá tienes más tiempo para descansar, porque Alonso, Xavi, o Iniesta tienen mucho tiempo la pelota. En Inglaterra esos momentos no existen. Es toque-toque y salida.

P. ¿Practica la definición con Benítez?

R. Los jugadores hacemos un trabajo muy específico, adecuado a las necesidades de cada posición y según las exigencias del próximo partido. Cada uno entrena movimientos propios de su puesto. Si las 15 ó 20 veces que tocas la pelota en el partido es lo que llevas entrenando toda la semana, siempre mejoras.

P. ¿Entonces hay que atribuir sus goles al entrenamiento específico?

R. No es tan sencillo. Hacemos mucho trabajo táctico. El Liverpool basa todo su juego en el grupo, en estar juntos y en hacer daño a la contra. Eso es básicamente lo que se entrena. Tener los conceptos bien asimilados para que el equipo no se desarme. Los goles llegan porque tienes más oportunidades. Generas muchas ocasiones.

P. El año pasado la selección jugó un amistoso en Reikiavik que terminó en empate sin goles. ¿Cómo imagina este partido?

R. Islandia es un equipo físicamente muy fuerte. Lo que cuesta es hacerles el primer gol. Si lo hacemos, no tendremos problemas para aguantar el resultado. El problema será meter ese primer gol. Porque a ellos con el empate les vale, y en un campo pequeño como el suyo se podrán defender mejor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de septiembre de 2007