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El Ayuntamiento de Lleida culmina la reforma integral del Pont Vell

El Pont Vell de Lleida, que durante décadas fue la puerta principal de la ciudad, luce desde ayer una nueva imagen más remozada y moderna que la anterior, gracias a las obras de reforma integral que el Ayuntamiento ha ejecutado en dos fases durante el último año. La estructura de este puente se hallaba muy deteriorada por el paso del tiempo y el efecto del agua. Sobre todo, por las numerosas avenidas que ha soportado desde su última inauguración, en 1944. El viaducto presentaba serios daños en las armaduras, en los fundamentos y en las barandillas. El original, de piedra, fue destruido durante la Guerra Civil.

El viaducto, que ya está abierto en su totalidad al paso de vehículos y peatones, ha aumentado de superficie: se ha pasado de dos a cuatro carriles y se han ampliado las aceras de 1,5 a 3 metros. Las antiguas barandillas de hierro han sido sustituidas por otras de acero inoxidable y con pasamanos de madera. El puente conecta el eje comercial con el recinto ajardinado de los Camps Elisis, en el margen izquierdo del Segre, y termina en la plaza Bores con un mirador privilegiado al río y al monumento de la Seu Vella de 150 metros cuadrados. Ahora sólo falta pintar la estructura del puente para que la reforma esté totalmente acabada antes de la inauguración oficial, prevista para el próximo día 14.

El alcalde de Lleida, el socialista Àngel Ros, destacó ayer la actuación realizada porque supone una profunda mejora de la estructura del puente y una importante renovación de un espacio emblemático. Los ciudadanos también han aplaudido la obra y han destacado el aspecto estético y la seguridad. Las obras han costado dos millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2007