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Poco volumen de reclamaciones

"¿Qué tenía en la nevera?, ¿pidió el comprobante de la comida en la tienda?". Preguntas de esta guisa han realizado los operadores de la compañía Fecsa-Endesa a los perjudicados por el apagón que han reclamado telefónicamente una compensación. Una suerte de interrogatorio que han relatado perjudicados en desacuerdo con la compensación que la eléctrica estaba dispuesta a abonar y que por ese motivo se han dirigido al Colectivo Ronda, un gabinete jurídico que ya intervino reuniendo a parte de los afectados por el hundimiento del Carmel. Otros afectados, por el contrario, no han tenido problema con el trato recibido por la compañía.

Frente a los 350.000 abonados afectados, las consultas realizadas a la Agencia Catalana de Consumo (ACC) son algo más de 12.000. Fecsa-Endesa, por su parte, no facilita más información que la que apuntó en la primera quincena del mes de agosto, que situaba las reclamaciones en unas 8.000. Otras fuentes apuntan que el 23 de agosto se habían producido 23.000 contactos telefónicos entre perjudicados y Fecsa. Portavoces de la compañía señalaron que no habrá más concreción hasta finales de este mes, ni de las quejas resueltas, ni del volumen satisfecho.

Tanto el Colectivo Ronda como la propia Agencia de Consumo consideran que el volumen de reclamaciones dista mucho del perjuicio ocasionado por el apagón. De hecho, la agencia catalana, que depende del Departamento de Economía de la Generalitat, ha decidido lanzar una campaña informativa -la segunda desde el pasado mes de julio- haciendo un llamamiento a los perjudicados por el apagón para que formulen las reclamaciones a Fecsa.

El colectivo Ronda reúne, de momento, a unos 1.000 perjudicados que no están de acuerdo con las evaluaciones realizadas por la eléctrica. En el caso de los particulares se fijaron entre 60 y 300 euros. La cuantía se marcaba, en principio, por las horas sin suministro y el número de personas en el hogar. "Por lo que nos cuentan muchos afectados, parece que Fecsa ha apremiado por teléfono para cerrar acuerdos deprisa. Tanto, que se ha llegado al regateo. Si la compañía decía 120 euros, por ejemplo, y se reclamaban 250, pues han acabado pactando para cerrar el asunto", explican miembros del citado gabinete. En otras ocasiones, el perjudicado no sabía apoyar su reclamación con facturas. "Es evidente que las personas no guardan los comprobantes de compra de los alimentos de forma indefinida y que es difícil demostrar el valor de lo que se echó a perder", insiste la misma fuente. Por eso, tanto el colectivo como la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) consideran que los afectados se tienen que movilizar y demandar, no aceptar lo que la compañía les ofrece de entrada. "Como enmedio ha estado el mes de agosto, creemos que ahora, con la vuelta a la normalidad, los afectados pueden organizarse mejor y reclamar sus derechos, no dar la batalla por perdida", se asegura en el gabinete, que considera que los criterios para fijar las indemnizaciones son erróneos. De acuerdo con sus cálculos, la cantidad base para los que estuvieron un día sin luz sería de 300 euros, de 450 por dos días y de 600 para los que estuvieron tres días sin suministros, con incrementos del 10% por personas dependientes y otras cantidades por las molestias de generadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2007