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La Xunta promete mano dura contra los vertidos en el Umia

Medio Ambiente reconoce 174 focos ilegales de contaminación

Al tiempo que anunció importantes inversiones para sanear el río Umia un año después del accidente que provocó una mancha química en su cauce, el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, pidió ayer la colaboración de los alcaldes integrados en la Mancomunidad de Municipios del Salnés para ejercer un estricto control sobre las empresas que vierten sustancias contaminantes al Umia.

Vázquez se comprometió a prestar apoyo técnico a los ayuntamientos y a las empresas afectadas y advirtió que los 15 millones de euros ya invertidos en depuradoras y otros 26 en fase de ejecución y en proyectos de saneamiento, en municipios asentados en la desembocadura del río, no servirían para nada si los vertidos no se depuran previamente. "Tenemos que conseguir entre la consellería y los ayuntamientos, que las empresas cumplan la ley, de lo contrario estaríamos engañando a los ciudadanos", dijo.

Recordó el conselleiro que de los 178 vertidos industriales sólo 4 se adaptan a las exigencias medioambientales cuando se cumple un año del grave accidente que provocó la mancha química en el Umia procedente de la factoría alemana Brenntag, asentada en Caldas de Reis. "Qué importa poner depuradoras si no funcionan. Y yo entiendo esa soledad que puede tener un alcalde cuando tiene que multar a una empresa en la que trabajan 200 personas, pero si no lo hace nos estamos cargando el marisqueo del que viven otras 3.000 personas", apuntó.

Manuel Vázquez evitó hablar de posibles traslados o cierre de las empresas que no se adapten a la normativa "porque excede" sus competencias, dijo. "Es una ecuación muy compleja porque enseguida aparecería el propietario y los sindicatos con el argumento de que si tú nos obligas a cumplir la normativa, la gente tiene que marcharse. Yo lo entiendo todo, pero las empresas también tienen que entender que en el siglo XXI hay que funcionar con unos parámetros medioambientales que es necesario cumplir", subrayó.

El conselleiro informó de que no quedan restos de aquella contaminación, pero admitió que el río continúa "enfermo y estructuralmente destrozado, por los vertidos incontrolados", afirmó. Frente a este negro diagnóstico, Vázquez pretende que las obras previstas para recuperar el Umia sean un referente de proyectos medioambientales en Galicia, con un tratamiento específico para erradicar la microcistina, un alga que se vuelve tóxica cuando está estancada. Esta comisión mixta que integran consellería, diputación y ayuntamientos, se reunirá el próximo 4 de octubre para abordar un protocolo de actuaciones que contempla, además de un diagnóstico y tratamiento del río, la aplicación de sanciones administrativas bajo la corresponsabilidad de Medio Ambiente y alcaldías. También propondrá nuevos proyectos para ser contemplados en los presupuestos del próximo año, tanto por la Xunta como por la mancomunidad.

El presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, pidió al conselleiro que asuma el compromiso de "estar preparados para cualquier emergencia". "Los vertidos del pasado año podrían repetirse y estaríamos en la misma situación", advirtió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007