Reportaje:

Mano a Mano, el gesto de una azafata

Ayudar mano a mano. Crear sinergias. Ofrecer oportunides. Moverse y movilizar. Con todas esas ideas en la cabeza, María Alventosa comenzó a colaborar con los países más desfavorecidos a los que viajaba como azafata de Iberia. Antropóloga de formación, su primer destino fue Guinea Ecuatorial, donde entregó en mano material escolar, medicinas y comida a una monja que ayudaba a niños necesitados. Desde siempre había querido cambiar el mundo, pero lo vio todo más claro después de sufrir un cáncer a los 29 años. La colaboración con Guinea fue sólo el principio de un proyecto que se materializó en 1994 con la fundación de la ONG Mano a Mano. A través de esta asociación, ha sabido transmitir su entusiasmo a miles de empleados de Iberia, organismos públicos y privados. De este modo, se destina un espacio en las bodegas de los aviones y hasta se han fletado aviones para enviar ayuda a países que lo necesiten ante huracanes, terremotos, guerras o inundaciones y favorecer la educación infantil y la salud. María, que su segundo apellido, Talens, delata su origen valenciano, enumera con la misma ilusión de su juventud los proyectos que la organización tiene en marcha en Nicaragua, El Salvador, Guatemala o Ecuador. El embajador en España de este último, Nicolás Issa Obando, ha querido reconocer la labor de María con los ecuatorianos, por lo que ayer le rindió un homenaje en la sede del consulado de Ecuador en Valencia. La azafata, y también escritora, agradeció que los ecuatorianos le hubieran acogido y permitido llevarles "emociones, lo único que nos queda para cambiar el mundo", aseguró. Con esa actitud, Mano a Mano ha ampliado la escolarización de niños con Síndrome de Down en Quito y algunos niños han volado de forma gratuita hasta España para recibir atención médica. Es una muestra de su afán por contribuir con los demás y tratar de conocer sus necesidades. "Si nosotros podemos ofrecerle nuestra ayuda, se la ofrecemos. Si no, la buscamos".

María Alventosa: "La emoción es lo único que nos queda para cambiar el mundo"

Sus ojos azules emocionan y dice que ve la vida del mismo color. Optimismo que transmite a través de cuentos y poemas con las experiencias y emociones que ha ido recopilando. Uno de los resultados de su labor es su candidatura al Premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Pero ella ya está pensando en recolectar ayudas para las víctimas del terremoto de Perú.

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