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Lluís Maria Xirinacs, ex senador y ex sacerdote antifranquista

El político y escritor fue hallado muerto en una zona boscosa de la provincia de Girona

Lluís Maria Xirinacs, ex sacerdote y ex senador, fue encontrado muerto a media tarde de ayer en una zona boscosa en la población gerundense de Ogassa. Xirinacs, nacido en Barcelona en 1932, fue ordenado sacerdote a los 22 años. Sin embargo, su faceta más conocida fue la de opositor al franquismo. En 1963, por presiones de las autoridades franquistas, la jerarquía eclesiástica lo desterró de Barcelona a la localidad de Balsareny. Tres años después, su defensa del Sindicato Democrático de Estudiantes lo llevó a una población aun más pequeña, Sant Jaume de Frontanyà.

En 1968, compareció ante un consejo de guerra acusado de ser el inspirador del Front d'Alliberament de Catalunya y participó en varias huelgas de hambre en solidaridad con los procesados por el proceso de Burgos, que en 1970 llevó ante un tribunal militar a un grupo de militantes de ETA.

Xirinacs estuvo en la fundación de la Assemblea de Catalunya, que agrupaba a la oposición democrática catalana contra el franquismo. A raíz de una detención en 1971, se negó a hablar en otra lengua distinta al catalán en la comisaría. Esta actitud le llevó a ser confinado en la cárcel concordataria de Zamora, donde inició su tercera huelga de hambre. Entre 1973 y 1975 estuvo en la cárcel por sus actividades contrarias al régimen. Y desde el 25 de diciembre de ese último año, se mantuvo en guardia ante la prisión Modelo de Barcelona durante 12 horas al día para pedir la amnistía total de los presos políticos, campaña que sólo abandonó con las medidas de amnistía de 1977. Ese mismo año, fue candidato al Senado por Barcelona, en las elecciones celebradas el 15 de junio. Pero su oposición al texto constitucional y su deriva independentista provocó su expulsión de Entesa dels Catalans, donde se encontraba, entre otros, el senador más votado de España, Josep Benet.

Participó en diversos proyectos independentistas, aunque nunca logró representación parlamentaria. A finales de los setenta, abandonó la vida política y sacerdotal, aunque participó de manera esporádica en algunas plataformas independentistas. Xirinacs consideró, en las obras que ha dejado escritas, que los líderes catalanes que guiaron la transición traicionaron los principios que habían inspirado la lucha antifranquista. A raíz del 11 de septiembre de 2001, la Fiscalía de la Audiencia Nacional interpuso una querella criminal contra Xirinacs por declararse "amigo de ETA".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de agosto de 2007.

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