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Crítica:DORMIR

Cuaderno de campo para montañeros

HOTEL ABETOS, en Torla, la puerta del parque nacional de Ordesa, en el Pirineo oscense

Jornada uno: Faja Pelay hasta la Cola de Caballo. Por encima de los 1.800 metros aparece el pino negro (Pinus uncinata) y el arizón (Echinospartium horridum). Jornada dos: Faja Racún y desvío a las Clavijas de Cotatuero. Entre los mamíferos que se pueden observar están la comadreja (Mustela nivalis), la nutria (Lutra lutra), el sarrio (Rupicapra rupicapra) y el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus)".

Estamos en el parque nacional de Ordesa, y estas anotaciones figuran en el cuaderno de campo suministrado a los huéspedes por Araceli Sevillano, dueña del hotel que abre camino al macizo emblemático de la península Ibérica, en la localidad de Torla. Una discreta valla separa el jardín doméstico de ese espacio natural que significan las extensas praderías circundantes, surcadas por el río Ara. El edificio guarda el aspecto de un recio caserón de piedra con el tejado de pizarra, balconcillos y contraventanas de madera, macetas de flores en las ventanas y lucanas abuhardilladas orientadas al sol.

HOTEL ABETOS

Categoría oficial: 3 estrellas. Dirección: Carretera de Ordesa, s/n. 22376 Torla (Huesca). Teléfono: 974 48 64 48. Fax: 974 48 64 00. Internet: www.torla.com. Instalaciones: garaje, jardín, salón con chimenea, comedor. Habitaciones: 1 individual, 19 dobles, 2 triples. Servicios: no hay facilidades para discapacitados, no admite animales domésticos. Precios: temporada alta, 75 euros + 7% IVA; temporada baja, 60 euros + 7% IVA; desayuno, 8 euros + 7% IVA. Tarjetas de crédito: American Express, MasterCard, Visa. Cierra: Consultar.

Arquitectura ... 6

Decoración ... 4

Estado de conservación ... 7

Confortabilidad habitaciones ... 5

Aseos ... 5

Ambiente ... 7

Desayuno ... 4

Atención ... 9

Tranquilidad ... 7

Instalaciones ... 5

La familia propietaria acredita una experiencia de años al frente del negocio y domina como pocos sus gajes. En ese ambiente montañero, la estética del interior se diluye en los tópicos rústicos de la montaña y la naturaleza pirenaica. El calor de la acogida, ¡qué bien!, prima sobre cualquier consideración de estilo y equipamiento hostelero.

Chimenea en verano

Así cabe tolerar todo ese recargo de mobiliario y objetos decorativos que padece el salón de estar, con la vajilla de lujo tras una vitrina y tres zonas diferenciadas para charlar, ver la televisión o leer al calor de la chimenea, que algunas noches en verano el viento de las cumbres anima a tener encendida. El sótano acoge el comedor de desayunos, sin más alardes que un abundante bufé.

Amplias y bien amuebladas, las habitaciones repiten el manierismo decorativo del resto de las instalaciones: suelos de tarima crujiente, muebles de madera oscura, colchas y cortinas de borlas estampadas. Más ruidosas, de día, las orientadas a la carretera de acceso al parque (en verano son frecuentes las colas ante la parada de autobús que comunica Torla con la pradera de Ordesa). Más solicitadas, las abuhardilladas, por su regusto romántico y por las vistas desde la gatera.

"Torla conserva bellos edificios de piedra con típicas chimeneas y curiosas ventanas ajimezadas. En su territorio circundante, glaciares, simas y cumbres de más de tres mil metros, con el Monte Perdido (3.355) descollante", continúa el cuaderno de campo. Para verlo, el hotel ha dispuesto en el exterior una terraza con mesas para llenar sus páginas de apuntes.

ALREDEDORES

A UNA HORA EN COCHE se abren los valles de Tena, Añisclo y el núcleo medieval de Ainsa, Jaca y el valle del Gállego. Torla es la gran puerta de entrada a Ordesa, un paraíso natural del senderismo y hasta cuya cola de caballo llegan cada año más de 622.000 personas. Desde Gavín, Aragón Aventura (tel. 974 48 53 58) organiza rutas guiadas, barranquismo y multiactividad. Más información: ww.ordesa.net

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de julio de 2007

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