Barcelona a oscuras

23.100 semáforos dejan de funcionar

Metro, tranvía y Ferrocarrils de la Generalitat interrumpen sus servicios - Jornada de caos circulatorio autogestionado, con Renfe funcionando con normalidad

El apagón obligó ayer a interrumpir tres líneas de tranvía, tres de metro y dos de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). La circulación también notó los efectos de la falta de suministro eléctrico. FGC calcula que afectó a casi 13.000 viajeros. Las tres líneas del tranvía del Baix Llobregat dejaron de circular durante dos horas. El servicio de metro quedó suspendido durante 15 minutos en las líneas 1, 3 y 5, mientras que el 70% de los 33.000 semáforos de Barcelona, o sea, 23.100, dejaron de funcionar. En los cruces conflictivos se desplazaron guardias y mossos para controlar el tráfico.

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El transporte público se vio afectado ayer por el apagón. La interrupción en el servicio eléctrico obligó a detener varias líneas del metro durante 15 minutos y, en algunos casos, los convoyes con pasajeros se quedaron parados en el interior de túneles o en los andenes, si bien no se produjeron incidentes de importancia, ya que los convoyes fueron arrastrados a las estaciones más próximas. Además, el servicio se pudo restablecer en un máximo de 20 minutos, según los responsables del suburbano.

El apagón también afectó desde las 11.15 a dos líneas de los Ferrocarrils de la Generalitat, la que une Barcelona con el Vallès y la línea del Llobregat-Anoia, que acumularon retrasos a lo largo del día. Durante 30 minutos el servicio de trenes de la Generalitat permaneció interrumpido entre las estaciones de plaza de Catalunya y Les Planes en la línea Barcelona-Vallès, incluidas las líneas L6 y L7, y entre las estaciones de plaza de Espanya e Ildefons Cerdà en la línea Llobregat-Anoia.

FCG pudo recuperar parte del servicio a partir de las 11.45 horas, logrando que la línea Barcelona-Vallès funcionara con el 50% de su capacidad, mientras que la línea Llobregat-Anoia funcionó al 100%, pero con retrasos de 15 a 20 minutos.

Trambaix, el tranvía del Baix Llobregat, también dejó de funcionar entre las once de la mañana y la una de la tarde, cuando se restableció el servicio. Pero los convoyes del tranvía fueron acumulando retrasos a causa de los semáforos que no funcionaban en la ciudad. En total, se bloquearon 23.100.

El aeropuerto de El Prat, el puerto y Renfe lograron evitar los efectos del fallo eléctrico.

Renfe se encargó de enviar una nota a los medios de comunicación en la que subrayaban: "Todos los trenes han circulado con normalidad". En la estación de Sants, foco habitual de problemas por los retrasos de los trenes de cercanías, no se produjeron demasiados conflictos. Apenas no hubo luz durante cinco minutos.

AENA, la gestora aeroportuaria, precisó que, en caso de avería eléctrica, el aeropuerto de El Prat dispone de una central propia que garantizaría el suministro eléctrico.

El tráfico rodado vivió una jornada de caos circulatorio autogestionado. En general la resignación y el civismo de los conductores evitaron conflictos de más envergadura. Muchos taxistas criticaron el hecho de que las patrullas policiales -500 urbanos y 300 mossos- sólo estaban en los cruces principales. "Está todo patas arriba. Es un desastre. Hay cuatro guardias urbanos en cuatro sitios concretos, pero en el resto de calles está muy mal. Nos los hemos resuelto entre nosotros", decía José, de 54 años.

Tampoco funcionaban la docena de cámaras que el ayuntamiento de Barcelona muestra en la web. En pleno apagón, ninguna de ellas mostraba imágenes en la página en Internet. Ni la de Gran Via-Bac de Roda, ni la de Balmes-Mitre, ni la de Diagonal-Maria Cristina mostraban la foto fija de esos cruces, que se refresca cada cinco minutos. A las 19 horas, esas cámaras todavía no se habían recuperado y continuaban mostrando el escudo municipal con la advertencia: "Interrupción temporal de la imagen".

Ni el bicing, el flamante servicio de alquiler de bicicletas impulsado por el Ayuntamiento, se salvó. Donde no había suministro, el sistema de recogida no registraba ningún movimiento e impedía recoger o devolver la bicicleta.

No todo fueron quejas. Rafael, conductor de autobús, afirmó que el apagón no le había afectado: "He llegado bien, incluso con cinco minutos de adelanto sobre la hora prevista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de julio de 2007.

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