La base de Retamares aportará el grueso del cuartel de la OTAN en Kabul en 2008

90 mandos de la Alianza Atlántica, 30 de ellos españoles, se preparan para ir a Afganistán

El Mando Componente Terrestre Aliado de Madrid (CC Land Madrid, en terminología OTAN), con sede en Retamares (Pozuelo de Alarcón), aportará el grueso del cuartel general de la Alianza Atlántica en Kabul (Afganistán) entre febrero y agosto de 2008. De la base madrileña, que mañana tiene previsto visitar el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, saldrán entre 80 y 90 militares; de ellos, unos 25 o 30 españoles. El aumento del contingente español en Afganistán (formado ahora por 690 efectivos), aunque poco voluminoso, es muy importante cualitativamente.

Fue el Gobierno español el que, involuntariamente, provocó que la base de Retamares, que languidecía entre rumores sobre su desaparición, vaya a participar en el mando de la OTAN en Afganistán, que dirige a más de 32.000 soldados de 37 países.

Era al cuartel general de alta disponibilidad de Bétera (Valencia) al que correspondía por turno aportar el núcleo del estado mayor de Kabul durante el actual semestre, lo que suponía enviar unos 160 militares. Sin embargo, las declaraciones que en enero pasado hizo el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien descartó un aumento de las tropas españolas en Afganistán, obligaron a la OTAN a cambiar su programación.

El envío a Kabul del cuartel de Bétera quedó en suspenso, probablemente hasta el verano de 2008; para cubrir ese hueco, la Alianza Atlántica recurrió a su propia estructura de mando. Ésta dispone de una serie de cuarteles fijos que, a diferencia de los de alta disponibilidad, no son propiedad de los países que los albergan, sino de la OTAN, que los financia y equipa, por lo que en teoría ningún país puede negarse a aportarlos.

'Grupo Cibeles'

Hasta febrero de 2008, el núcleo del cuartel general de la llamada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF X) en Kabul lo aporta el cuartel general conjunto de Brunssum (Holanda), aunque la mayoría de los efectivos proceda de su mando terrestre, en Heidelberg (Alemania). De febrero a agosto del año que viene, le corresponderá al cuartel general conjunto de Nápoles (Italia), aunque el grueso de efectivos lo aportará su mando terrestre, en Retamares (Madrid).

Según fuentes aliadas, el cuartel de Kabul necesitará unos 160 militares -desde cabos a coroneles- para cubrir su plantilla, de los que la mitad serán aportados por el cuartel de Nápoles y por sus mandos dependientes naval y aéreo (en Nápoles también, el primero; y en Izmir, Turquía, el segundo), mientras que la otra mitad procederá de la base de Madrid.

Eso no significa que todos sean españoles. De los alrededor de 530 militares destinados en Retamares, un tercio son españoles, a los que siguen en número estadounidenses y alemanes. El máximo jefe del cuartel de la OTAN en Madrid es el general español Cayetano Miró, pero a sus órdenes hay otros cuatro generales de Grecia, Italia, Noruega y Turquía. El propósito, según las fuentes consultadas, es que el contingente enviado a Kabul refleje la composición del propio cuartel general, por lo que los españoles serán algo más del 30%.

La selección del personal ya ha comenzado, pues la misión en Kabul, altamente especializada, requiere una larga preparación, que incluirá un curso en el centro de formación de la OTAN en Stavanger (Noruega), previsto para octubre.

La misión en Afganistán será la segunda de la base de Retamares, que desde el 1 de julio aporta el Grupo Conjunto de Apoyo Logístico (JLSG), bautizado como Grupo Cibeles, con un centenar de mandos, a la Fuerza de Reacción de la OTAN (NRF-9), cuya base principal está en Milán (Italia).

La incorporación al cuartel general de Kabul de este grupo de militares españoles requerirá la aprobación del Congreso, pues la vigente Ley Orgánica de la Defensa Nacional no diferencia entre el envío al exterior de unidades y el de cuadros destinados en las estructuras de la OTAN. También está pendiente de votación parlamentaria el envío de 50 instructores, que fue aplazado tras la muerte de seis cascos azules españoles en Líbano el pasado 24 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 17 de julio de 2007.

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