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Reportaje:

Portugal, ¿comunidad autónoma?

El premio Nobel José Saramago desata la polémica en el país vecino al profetizar como inevitable su unión con España

José Saramago estaba ayer ilocalizable. Tenía motivos: se estaba casando por segunda vez con su mujer española, Pilar del Río, en Castril (Granada). No eligió mal momento para sellar su amor ibérico, porque de paso se libró de la tormenta política que caía en Portugal a cuenta de la entrevista que concedió a Diario de Noticias el domingo. Saramago vaticinó que Portugal acabará siendo una comunidad autónoma de España, y que los dos Estados formarán una nación nueva que se llamará Iberia para que nadie se ofenda. La visión del premio Nobel, genialmente sintetizada como creación literaria hace ya 20 años en su novela La balsa de piedra, ha reabierto, una vez más, la caja de los truenos.

"Más vale ser portugués un minuto que castellano toda la vida", dice un internauta

El rescate coincide en esta ocasión con la visita del rey Juan Carlos hoy a Lisboa para clausurar un encuentro económico mediterráneo, y ha provocado, como suele, ríos de críticas y comentarios favorables. El debate se vive con intensidad en las webs de la vieja Hesperia griega, que incendian la polémica con su filosofía inmediata. Chascarrillos, insultos al "traidor", negativas y adhesiones más o menos argumentadas circulaban ayer por webs y blogs.

"Mola mazo la idea de Saramago, así ganaríamos el Mundial", decía Pedro en ELPAÍS.com, donde las palabras del autor de Memorial del convento suscitaron 188 comentarios en un par de horas. "Nunca se integrarán con nosotros", reflexionaba David, otro español. "Vamos a su país a hacer turismo y lo que hacemos es el ridículo comportándonos como si fuera una provincia más de España, hablándoles en castellano como si tuvieran la obligación de entendernos. Lo único que podría hacer que se unieran es el interés económico, y ese tema ya lo tienen resuelto gracias a la UE".

Sin duda, Saramago sabía que sus palabras excitarían los ánimos nacionalistas en Portugal. Algunos se tomaron muy en serio su profecía. "En caso de que Saramago se sienta mal en su condición de portugués, siempre puede abdicar de la nacionalidad", sugería André Moniz en Portugaldiário, una web de información. "Más vale ser portugués un minuto que castellano toda la vida", decía JJ apelando a la frase del restaurador Miguel de Vasconcelos en 1640. "Viva la República Ibérica", replicaba otro lector en español. "Deberíamos empezar ya. Voy a comer a Elvas, me baño en Setúbal y paseo por Lisboa. Hablo portuñol y son nuestros hermanos y vecinos. Portugal se vería reforzado y España movería ficha en la nueva Europa".

Otros lanzaban preguntas: ¿Por qué rayos es en Portugal una hora menos que en España? ¿Por qué España tiene un IVA del 16% y Portugal del 21%? ¿Por qué España crece al 4% y Portugal a menos del 2%? ¿Por qué las tiendas y los bancos de la avenida de la Liberdade se llaman como los de la Gran Vía?

Manuel Alegre, poeta y fundador del Partido Socialista (enemigo íntimo del Partido Comunista al que Saramago se afilió en 1986), recordó solemnemente que el autor de Memorial del convento tiene "una gran deuda contraída con la lengua portuguesa". "Ganó el Nobel escribiendo en la lengua de Camões, que es nuestro carné de identidad, forma parte de nuestra alma y nunca se integrará en España. Él tiene derechos pero también deberes. Es un escritor portugués, no castellano. Portugal como patria es más antiguo que el Estado español. La lengua, los poetas, la prosa de Fernão Lopes, la poesía de Camões ayudaron con el pueblo a formar la nación. Eso nunca se disolverá".

Entretanto, los niños van tomando posiciones: 17.336 alumnos portugueses eligieron en el último año lectivo el español como segunda lengua extranjera. El número se ha triplicado en tres años. En 1990 había 35 alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 2007