Reportaje:

Velas y salsa junto al Maremàgnum

Miles de personas visitan y curiosean los 35 grandes veleros atracados en el Puerto de Barcelona

Miles de barceloneses visitaron ayer algunos de los 35 grandes veleros, algunos con más de un siglo de vida, atracados en los alrededores del Maremàgnum, en el Puerto de Barcelona. Los 2.000 tripulantes y sus naves participan en la regata Tall Ships' Race 2007 por el Mediterráneo. Hoy, barcos y tripulación, a las 8.30 horas han partido hacia su tercera etapa: el puerto francés de Toulon.

Zhabin Azseny, de 21 años, y César Villamar, de 24, originarios de San Petersburgo (Rusia) y Guayaquil (Ecuador), respectivamente, estaban ayer por la mañana listos para visitar, en su último día antes de zarpar de Barcelona, la Sagrada Familia, el Camp Nou y la Torre Agbar. Pero antes hicieron una parada en un locutorio de Las Ramblas para llamar a sus familias y decirles que los extrañaban, pero que estaban bien.

"Siento una alegría inmensa al estar en este buque, es que un trocito de mi país".

Iban vestidos de marinos. Zhabin, de blanco, y César, de azul. Mientras caminaban, algunas personas, en su mayoría ecuatorianas se acercaban a César para expresarle su agradecimiento por dejar el nombre de su país en alto.

Desde la estatua de Colón, los veleros se reconocían por las inmensas banderas de sus respectivos países.

Azseny y Villamar forman parte de las tripulaciones de las distintas embarcaciones que llegaron a Barcelona el miércoles, provenientes de Alicante.

Rosa Galofre fue ayer una de las miles de personas que se acercaron a ver el espectáculo de los 35 barcos atracados y visitar alguno. "Como vivo aquí y las playas están a tope, hoy prefiero este plan. Además, no es normal ver tantos veleros bonitos y, con la brisa que hace, el calor no molesta", afirmaba mientras, junto a una treintena de personas, esperaba para entrar en el buque velero ruso Mir.

Una vez dentro los visitantes tenían la oportunidad no sólo de recorrer el velero, sino de hablar con miembros de la tripulación. Entre ellos se encontraba el más joven de la regata, que además es español, de Mallorca. Se llama Víctor Manuel Torres, tiene 15 años y desde que el Mir zarpó hace una semana y media de Alicante era uno de los 40 españoles que viajaron en barco ruso hasta Barcelona. "En este tiempo aprendí a navegar y ha sido la mejor semana de mi vida", asegura Víctor antes de despedirse por última vez del buque que fue su casa durante más de una semana.

Por su parte, la ecuatoriana Gabriela Balda, tras hacerse una foto con Heber Villacres, teniente de navío Guayas, buque escuela de su país, decía sentir una alegría inmensa: "Es que es un trocito de nuestro país. Desde que me enteré por Internet de que venían los estaba esperando, no puedo evitar querer estar allá", aseguraba con la voz entrecortada.

La salsa, como música de fondo acompañó a quienes visitaban ayer este barco, que en días anteriores contó entre sus tripulantes con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, que decidió iniciar su gira por España llegando a bordo del Guayas.

A su lado descansaba el más imponente de los veleros, el Amerigo Vespucci de Italia, con sus 82.60 metros y líneas blancas y negras que resaltan entre el resto de naves. Estaba cerrado al público, lo que no impedía que centenares de visitantes se detuvieran ante su grandeza, lo admiraran y se fueran con una foto para el recuerdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de julio de 2007.

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