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Reportaje:

"El juego debe hacer feliz al público"

Schuster paga su cláusula de 480.000 euros con el Getafe y firma por tres años como técnico del Madrid - El nuevo entrenador agradece la herencia de Capello - Asegura que dará libertad a los jugadores y prefiere un solo pivote defensivo

En el Real Madrid ha empezado una nueva era. La de la "excelencia". Al menos ésa es la idea del presidente, Ramón Calderón. El encargado de llevarla a cabo durante los tres próximos años es Bernd Schuster. El alemán, 47 años, fue presentado ayer como nuevo técnico del Madrid. El ex jugador blanco tiene las ideas claras y 480.000 euros -el precio de la cláusula de rescisión de su contrato con el Getafe- menos en el bolsillo. Asegura que sabe dónde se ha metido, que nunca ha visto algo difícil en el fútbol, que se aprovechará de la herencia -anímica- dejada por Capello y que, de táctica, nada - "todos los equipos acaban pareciéndose"- porque prefiere la libertad en el campo.

"El club nunca ha estado sin entrenador; hemos estado trabajando", afirma el alemán

Son las palabras que quería escuchar el presidente del Madrid, harto del juego impulsado por el predecesor de Schuster. "Hoy iniciamos un nuevo camino. El Madrid tiene que ser un equipo del que hay que estar orgullosos no sólo por los títulos sino por su estilo de juego", resumió Calderón antes de dar la bienvenida a su pupilo. Del nuevo camino desapareció totalmente Fabio Capello. Tan rápidamente que en las imágenes emitidas ayer en el palco del Bernabéu por la televisión del club sobre las celebraciones del título sólo aparecían los jugadores. En ninguna toma se pudo ver al italiano.

Pero Capello dejó algo más que un título de Liga. Y Schuster es consciente de ello. "Con Capello se ha recuperado el espíritu, es lo que le permitió ganar la Liga, y yo voy a aprovecharme de ello", explicó. "¿Que si lo más difícil será repetir lo que consiguió él? No creo. Nunca he visto algo difícil en el fútbol", contestó. Y añadió: "Lo difícil hubiese sido empezar con otro año de sequía. Me viene muy bien que Capello haya ganado la Liga. Habrá menos tensión, menos nervios, y más tranquilidad. Es más fácil sentarme aquí con un título en la espalda". Para ello, ha tenido que sacar de su bolsillo 480.000 euros. El alemán tenía contrato con el Getafe hasta el 30 de junio de 2008 y fue víctima durante tres semanas de un tira y afloja entre Calderón y su anterior presidente, Ángel Torres. El primero sostenía que el Madrid nunca pagaría la cláusula de un técnico. Y el segundo pidió, sin éxito, una llamada por parte de su homólogo para que las cosas se arreglaran sin costes. "Yo he estado en el medio de todo pero tampoco podía influir demasiado. No sé si es injusto, lo importante es que se haya pagado la cláusula", aseguró el alemán. ¿Y de dónde ha sacado todo el dinero?, le preguntaron. "Buff... nunca me habían llamado tantos amigos. Ya veré cómo me las arreglaré con ellos", contestó.

Bromas aparte, el técnico hizo un matiz sobre el culebrón que ha protagonizado. "En ningún momento el Madrid estuvo sin entrenador. Estuvimos trabajando desde el principio". Es decir, desde el día siguiente a la final de Copa del Rey, Schuster ha supervisado el plan de fichajes del director deportivo, Mijatovic, que ayer, a su lado, se esforzaba por sonreír. "A Pedja, Bernardo no le cae nada bien. Pero nadie se quiere meter en ello", dicen fuentes de la entidad blanca.

Schuster tiene claro cómo conseguir la excelencia de la que habla Calderón. "He aceptado este banquillo no sólo porque me lo han ofrecido sino porque me veo capaz de hacerlo", expresó. Su idea de fútbol es mucho más sencilla, sobre el papel, de la que ofrecía Capello. "Buscaré el mejor sitio para cada jugador. Quiero que cada uno de ellos juegue con libertad. Eso para mí es mucho más importante que un esquema", sentenció el alemán, quien evitó dar muchas más pistas sobre cómo plasmará la teoría sobre el césped. Pero advirtió: "Siempre he preferido un pivote que se dedique a jugar y sólo uno atrás que defienda las espaldas". No se olvidó de definirse como un técnico "extremadamente exigente" y muy seguro de sí mismo. "Sé dónde me he metido. En los demás equipos en los que he estado no podía exigir títulos pero aquí sí lo puedo hacer y los jugadores tienen tanta calidad que harán lo que yo les pida", matizó. Para él, el público es igual de importante que el juego: "Quiero hacer un fútbol para disfrutar, para que la gente salga feliz del Bernabéu".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de julio de 2007