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Alergólogos gallegos comienzan a controlar un ácaro desconocido

El 'Chortoglyphus' afecta al 35% de los hogares de la comunidad

La Sociedad Gallega de Alergia, bajo la coordinación del jefe de alergología del hospital Xeral-Calde en Lugo, Manuel Boquete París, logró realizar importantes avances científicos en el estudio, clonación y tratamiento de un ácaro hasta ahora casi desconocido pero que afecta al 35% de los domicilios de esta comunidad. Se trata de un ácaro identificado como Chortoglyphus que, si todo discurre conforme a lo previsto, muy pronto estará controlado.

"En alergia hay dos problemas muy importantes: los ácaros y los himenópteros (abejas y avispas). Lo que hicimos nosotros fue montar una línea de seguimiento e investigación de estas dos causas en toda Galicia". Así explica Boquete París cómo iniciaron, hace años, un trabajo investigador, aunque fuera con pocos medios e imposible de concluir si no existiera la implicación de la iniciativa privada.

El ácaro, que produce rinitis y conjuntivitis, está en el 70% de las casas pontevedresas
Han identificado 496 casos de pacientes alérgicos a la picadura de avispa en Lugo

La alergóloga del hospital de Santiago, Carmen Vidal, junto con otros profesionales de centros sanitarios de A Coruña, Vigo, Pontevedra, Ourense y Lugo, tardaron muy poco en detectar que la alergia por ácaros en Galicia era "muy importante". De esta forma, y en colaboración con todos los hospitales públicos gallegos, elaboraron un mapa acarológico para conocer "todas las variedades".

Fue así como dieron con el Chortoglyphus, un ácaro del que, tal y como advierte Boquete, "estaba sin estudiar su importancia alergológica" y que presenta una "gran prevalencia" en Galicia, fundamentalmente en las provincias de Pontevedra, donde su presencia se detecta en casi el 70% de los domicilios; A Coruña y Lugo, en tanto que, curiosamente, en Ourense es "casi inexistente".

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Con la supervisión de Boquete París, en estrecha colaboración con un alergólogo de su departamento, Francisco Javier Carballada, y un estudio clínico entre 138 pacientes lucenses, los investigadores se pusieron a trabajar para demostrar las tres premisas fundamentales en el estudio de un ácaro: "que exista, que sea capaz de generar patología y que se pueda demostrar científicamente que da problemas". Para ello fue necesario realizar pruebas cutáneas, de sangre y de provocación.

La presencia de Chortoglyphus resultó ser "muy grande", entre 100 y 500 ácaros por gramo de polvo. En el estudio se encontraron con que tiene una proteína, luego clonada, muy parecida a la tropomioxina (una proteína del grupo 10 que se encuentra en los mariscos). "Esto también podría explicar por qué en Galicia existe mucha alergia a los crustáceos. Y hasta podemos estar ante una vía para explicar la reactividad cruzada entre la tropomioxina del ácaro y la del marisco", apuntó el coordinador, quien matizó que la gente que tiene alergia a los ácaros también presenta, en muchas ocasiones, alergia a los mariscos.

En el transcurso del trabajo y tras realizar provocaciones conjuntivales, se demostró que el ácaro objeto de estudio es "muy importante" desde el punto de vista de la producción de patologías, a la vez que se comprobó que tiene "una gran actividad enzimática, lo que lo hace más agresivo".

Se concluyó que el ácaro reúne todos los requisitos exigidos en una investigación: existe en cantidad suficiente, da positivo en la prueba cutánea y de provocación, y tiene una estructura molecular y bioquímica que lo hace "muy susceptible de ser bastante agresivo".

El proceso prosiguió con la clonación de la proteína y se continuó gracias a la financiación privada de Laboratorios LETI y la implicación personal de su jefe de I+D, Enrique Fernández Caldas, hacia quien se muestra especialmente agradecido a Boquete París, porque que "se interesó mucho" en la investigación.

Los trabajos continuarán ahora con la obtención en cantidades suficientes de la proteína clonada para demostrar que puede ser valorada en la clínica diaria. Cuando finalice todo el proceso, en un plazo de uno a dos años, se dispondrá de un elemento de "diagnóstico y mejora del tratamiento", sobre todo a la hora de vacunar. La industria privada será quien se ponga a fabricar la vacuna y el 35% de los hogares gallegos verán cómo mejoran los problemas respiratorios que provoca el Chortoglyphus: rinitis, conjuntivitis (ya demostrados), y, probablemente, asma.

Realizar investigación en pequeños centros hospitalarios es casi una quimera. Tan sólo la voluntad y las ganas pueden suplir la falta de medios. Luego, si llega, la financiación tiene que aparecer casi siempre a través de la iniciativa privada.

"Nosotros demostramos que también desde hospitales humildes se pueden hacer cosas", argumenta el alergólogo Manuel Boquete. De hecho, no es su primer trabajo investigador. Hace años, junto con Carballada, y en colaboración con el hospital La Fe de Valencia y el laboratorio Arístegui, consiguió identificar una proteína alergénica del látex: la profilina.

Actualmente continúan sus investigaciones con los ácaros (su importancia alergológica) y la alergia por himenópteros. En este último apartado Boquete y Carballada ya disponen de una estadística "muy importante" a través de 496 casos de gente alérgica al veneno de avispa en Lugo. "Es algo que llevamos siguiendo aquí, especialmente Paco Carballada, desde hace unos 20 años", remarcó el jefe de alergología del hospital de Calde.

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