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PNV y EA vuelven a gobernar juntos en Guipúzcoa con Olano de diputado general

El socialista Buen intentó en el último momento, sin conseguirlo, un acuerdo con EB-Aralar

El peneuvista Markel Olano se adjudicó ayer por un margen superior al previsto el duelo que mantuvo con el socialista Miguel Buen por alcanzar la presidencia de la Diputación de Guipúzcoa. Los votos del PP a su candidata, Regina Otaola, y la abstención de EB, que guardó en secreto su decisión hasta el momento final de las votaciones, propiciaron la elección de Olano como diputado general con los 23 votos que suman el PNV y EA. Los dos partidos nacionalistas reeditan de este modo su anterior alianza en este territorio, aunque esta vez gobernarán en minoría.

La investidura de Olano despeja una de las grandes incógnitas planteadas en Guipúzcoa por la fragmentación política que depararon los resultados electorales del 27-M. La victoria en las urnas del socialista Buen resultó finalmente insuficiente para arrebatarle al PNV el control de la Diputación, pese a los denodados intentos del PSE por aliarse, primero con EA, y en el último momento con el partido de Javier Madrazo, incluso durante la sesión celebrada ayer.

El pleno de las Juntas Generales mantuvo el suspense casi hasta el último momento. Olano y Buen se disputaron con igualdad de fuerzas (16 escaños cada uno) el cargo de diputado general, aunqu el primero contaba con el apoyo de los siete procuradores de EA, lo que obligó al socialista a realizar un ejercicio complicado de atraer al mismo tiempo los seis votos del PP y los cuatro de EB (Aralar ya había anunciado su abstención).

En esta situación, EB aprovechó el debate de investidura para hacer una demostración de fuerza. Se exhibió como el partido que tenía la llave de la elección y atrajo permanentemente todas las miradas hacia sus asientos. La enigmática posición de EB planeó durante toda la jornada y provocó que los grupos desplazaran a sus principales dirigentes a la nueva sede de las Juntas, por si era necesario abordar una negociación de última hora. Joseba Egibar por el PNV, Jesús Eguiguren por el PSE y Antton Karrera por EB se cruzaron en los pasillos.

Sin embargo, los votos verdaderamente determinantes fueron los del PP. Sus junteros no apoyaron a Buen, como se esperaba, sino a su candidata. A la formación popular le molestó sobremanera que el candidato socialista centrara sus esfuerzos en convencer a EB, descuidando que también necesitaba las papeletas del PP.

Autocrítica

La maniobra de los populares dejó en un segundo plano el protagonismo que pretendía EB y el soterrado juego de ofertas y contraofertas sucedido en las Juntas. Por si acaso, el PNV había entablado contactos con EB, resueltos con compromisos adquiridos entre los socios en el seno del Gobierno autonómico, para inclinar la balanza del lado de Olano.

El aspirante peneuvista obtuvo los votos de su partido y los de EA -16 y siete junteros, respectivamente-, un respaldo exiguo pero suficiente para suceder a su compañero de filas Joxe Joan González de Txabarri, que fue apartado por la dirección de su partido en Guipúzcoa de la lucha por la reelección, lo que ha abierto una profunda división en el PNV provincial. Lo más llamativo de la maratoniana sesión parlamentaria -comenzó a las 9.00 y concluyó casi once horas después- fue que Olano no tuviera ninguna palabra de agradecimiento para su antecesor en el cargo durante su discurso de investidura -33 folios y 70 minutos de intervención-. Fue el portavoz de EA, Iñaki Galdos, quien alabó la gestión de Txabarri, que estuvo presente en la Cámara, durante sus cuatro años de gobierno.

Por sus palabras, Olano renuncia del pasado reciente de la Diputación. Viene a hacer tabla rasa para implantar "una nueva cultura política" foral basada en la "autocrítica permanente" y desde la "absoluta honestidad, rigor y transparencia, con tolerancia cero hacia conductas contrarias a la ética". En su discurso se comprometió a que todos los cargos públicos presenten una declaración de sus bienes "ante notario" y a mejorar "los mecanismos de seguridad y control interno de la Hacienda".

El socialista Buen fue más allá y defendió la necesidad de "redoblar los mecanismos de control interno en la Hacienda" y a "investigar otra serie de hechos" de la administración guipuzcoana, como "las permutas entre dos locales de Tolosa y 20.000 metros cuadrados en San Sebastián", parcela donde tiene una vivienda el ex senador del PNV Víctor Bravo.

Mikel Izagirre, portavoz de EB, pidió a los candidatos gestos y movimientos que le invitaran a votar a uno u otro, aunque puso siempre por delante su rechazo frontal a proyectos como la incineradora o el puerto exterior de Pasajes. A su juicio, ni Olano ni Buen se acercaron a sus posiciones, por lo que su grupo optó por abstenerse.

Regina Otaola, la candidata del PP, hizo especial hincapié en cuestiones relacionadas con el terrorismo y la "falta de libertad" en Euskadi.

La incineradora, en la cuerda floja

El mandato recién estrenado en las Juntas Generales de Guipúzcoa, aseguran todos los grupos políticos, va a estar marcado por la negociación permanente. El gobierno que formarán el PNV y EA, con el respaldo de solamente 23 de los 51 escaños del Parlamento provincial, se verá obligado a urdir acuerdos entre los partidos de la oposición.

La mejor muestra fue lo sucedido ayer durante la sesión de investidura del diputado general, en la que hubo todo tipo de contactos y conversaciones cruzadas. Incluso una hora antes de celebrarse la votación decisiva, los socialistas trasladaron a EB-Aralar una oferta "a la desesperada" para lograr su respaldo y superar en votos a Markel Olano (PNV), según confirmaron representantes de la coalición de izquierdas. El PSE estaba dispuesto a "parar la incineradora", "revisar el tren de alta velocidad y el puerto exterior de Pasajes" y aceptar las condiciones que fijaran "en servicios sociales" a cambio de su apoyo a Miguel Buen.

Al no prosperar esta tentativa, el peneuvista Olano tiene ahora encomendado formar un gabinete en el que contará como brazo derecho a Iñaki Galdos, presidente de EA en Guipúzcoa. Mucho más curtido en política y hábil en la dialéctica parlamentaria, Galdos tratará de escudar a Olano durante su mandato.

El nuevo gobierno foral será presentado la próxima semana y tendrá como principales encomiendas resolver el problema de la gestión de residuos y la polémica incineradora.

Otro de los principales caballos de batalla a corto plazo será la reforma del Impuesto de Sociedades, aún pendiente en esta provincia tras quedar aprobado en Álava y Vizcaya hace más de tres meses con un tipo del 28%. El PNV y EA han anunciado su compromiso de presentar en breve un proyecto de norma foral para su debate en las Juntas. Ya conocen que EB y Aralar proponen un tipo no inferior al 35%, el PSE se decanta por el 31% y el PP lo rebaja al 25%, pese a haber votado el 28% en las otras dos provincias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007

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