Reportaje:MÚSICA

Lisboa negra

El senegalés Baaba Maal y el maliense Bassekou Kouyate triunfan en la tercera edición de África Festival

La banda de 13 músicos de Baaba Maal arrancó pisando el acelerador a fondo, como si le fuera la vida en ello, y encandiló al público. Con los repiques espectaculares del tama -tambor de axila o tambor parlante-, la contundencia del tambor sabar y las bailarinas descoyuntándose en unos movimientos que harían palidecer aún más al blanco que intentara emularlos. El cantante senegalés no goza de la reputación de su compatriota Youssou N'Dour -no sabe moverse con su habilidad por los pasillos de la política-, pero su voz también rasga el aire.

Lisboa negra. Lisboa africana. África Festival es un homenaje que la ciudad se hace a sí misma desde hace dos años. Lo dijo Paulo Flores, uno de los músicos más queridos de Angola, durante su actuación del viernes, junto a una Torre de Belém iluminada por los reflectores y la luna: este festival sirve para aproximarnos pese a las diferencias. El luandés, que creció en Lisboa con sus abuelos, alejado de la guerra civil que sangraba Angola, se hizo acompañar a la guitarra por el guineano de Bissau Manecas Costa. Aunque cante en portugués sobre tolerancia, perdón, respeto -valores destruidos por lustros de conflicto-, se inspira en el universo poético del idioma kimbundo.

El cantante senegalés no goza de la reputación de Youssou N'Dour pero su voz rasga el aire

Según Paula Nascimento, que programa y produce África Festival para el Ayuntamiento de Lisboa, "se trata de desmitificar el concepto de música africana, para introducir el de músicas africanas, y de promover el orgullo de los afrodescendientes por su cultura". La tercera edición, que se inauguró el jueves con conciertos de la joven revelación caboverdiana Mayra Andrade y de los Músicos del Nilo, tuvo el sábado a la camerunesa Sally Nyolo, ex Zap Mama, que organizó su actuación en torno al complejo bikutsi -la traducción sería "el que golpea la tierra"-, ese ritmo de frases cortas y trepidantes que se respira en las noches tórridas de la ciudad de Yaoundé.

El triunfador del viernes fue Bassekou Kouyate, que ha tocado con tipos como Ry Cooder, Ali Farka Toure o Taj Mahal. Ríe como un niño grande cada vez que oye la palabra "falseta". Recuerda que los Ketama la repetían sin parar durante la grabación de Songhai2 con Toumani Diabate. Tras el dominio de la kora, el arpa laúd de veintitantas cuerdas, ha llegado el momento del ancestral n'goni, una diminuta guitarra de tres a cinco cuerdas que suena como un banjo o una guitarra de blues. Sin la amplificación ni el aporte modernizador de Bassekou, probablemente ya hubiera desaparecido de la faz de la tierra. El maliense pulsa las cuerdas, las estira, las acaricia, las golpea con una técnica prodigiosa. La energía de su grupo, que se presentará en La Mar de Músicas en unos días, remite al mejor rock and roll.

En el cine San Jorge, también de forma gratuita, actuarán entre hoy y el día 8 grupos como el aclamado Tinariwen, cuya historia narra Teshumara, les guitares de la rébellion touareg, documental francés que se proyecta dentro del ciclo de 15 películas Sonidos y Visiones de África, junto a títulos como el maliense Bamako, el surafricano Bajove Dokotela, the Philip Tabane story, o Lusofonia A (R)evolução.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de julio de 2007.