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Creciente volatilidad

El saldo negativo de las Bolsas en junio no impide un favorable balance en la primera mitad del año, con alzas del 7% en los países desarrollados (según el índice AFI de renta variable mundial), pero del 14% en los emergentes. Estas revalorizaciones están ligeramente por encima de lo que se podía esperar, y se han logrado gracias a la capacidad de resistencia de la economía mundial para seguir creciendo.

Pero no queremos destacar el saldo semestral, sino la forma en la que se ha logrado, caracterizada por un incremento de la volatilidad. Es habitual que las Bolsas presenten una volatilidad anualizada cercana al 20%, mientras que en la tendencia alcista iniciada en 2003 ha sido de sólo el 15%. Se debe esperar una normalización de esta volatilidad, al menos, por cinco motivos. El primero, por una lógica reversión a la media. El segundo, por las muestras que esperamos de desaceleración económica mundial que, aunque paulatina, continúa produciéndose. El tercero, por la consecuente reducción del ritmo de crecimiento de los beneficios empresariales: lejos quedan ya tasas del 30% y ahora son del 8%. El cuarto, por la relación positiva entre valoración y volatilidad, de tal forma que la situación actual, en las que las Bolsas ya no están "baratas", provoca una mayor prudencia en la toma de posiciones compradoras y una mayor predisposición a vender. Y, por último, el contexto de mayores tipos de interés, que generan dudas sobre el impacto negativo en el ciclo, pero, también, reducen el atractivo de las Bolsas frente a la renta fija.

La renta fija a corto tiene poca volatilidad por lo que la mayor rentabilidad esperada de las bolsas podría empezar a no ser atractiva

Los niveles de rentabilidad de los activos de reducida duración se sitúan en torno al 4,50%, cota que supera ya claramente la inflación. Pero el inversor no sólo debe pensar en la rentabilidad, sino también en el riesgo. La renta fija a corto apenas tiene volatilidad (1,7% anual según el índice AFI de deuda a 3 años), por lo que la mayor rentabilidad esperada de las Bolsas podría empezar a no ser atractiva si la relativizamos por su volatilidad que, por otro lado, será creciente.

David Cano y Alberto Ruiz son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas.

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