Reportaje:

La crisis amenaza las reformas del FMI y del Banco Mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial viven momentos de incertidumbre. El inesperado abandono de Rodrigo Rato y la dimisión forzada de Paul Wolfowitz, que hoy cede el relevo al estadounidense Robert Zoellick, son la muestra para algunos analistas de que las dos instituciones financieras están en crisis, mientras críticos y defensores debaten sobre el papel que estos dos organismos nacidos de los acuerdos de Bretton Woods en 1945 deben desempeñar en la nueva realidad global.

Los cambios en el liderazgo de las dos instituciones multilaterales con sede en Washington se producen en un momento poco oportuno. El Fondo y el Banco están sumidos en un complejo proceso de reforma para adaptar su estructura a los nuevos vientos que soplan en la escena internacional, donde los países en desarrollo emergen como una fuerza cada vez más influyente. El cambio no es simple y los avances conseguidos hasta ahora son más bien escasos.

Las instituciones deben reflejar mejor la fuerza emergente de los países en vías de desarrollo
Los filántropos serán el modelo a seguir en la lucha contra la pobreza, según algunos expertos
Rato dejará a su sucesor el nuevo reparto de poder en el Fondo, mientras Zoellick aterriza en un organismo que vive horas bajas

Los analistas de Heritage Foundation, un grupo de reflexión de tinte conservador, explican que las dos instituciones tienen un importante reto ante sí: justificar su existencia. El FMI debe demostrar que es relevante para evitar que los países cometan abusos y mantener el mundo libre de crisis financieras. El Banco Mundial debe encontrar la manera de canalizar la asistencia al mundo en vías de desarrollo de forma efectiva, para que la ayuda llegue a los más pobres.

Ése será el gran reto de Zoellick, preservar la posición del Banco Mundial como prestatario de la ayuda al desarrollo del Tercer Mundo. El antiguo número dos en el Departamento de Estado y en el de Comercio se pone a partir de hoy al frente del organismo, donde la moral es baja después del supuesto episodio de favoritismo protagonizado por el presidente saliente hacia su novia. Pero el problema de Zoellick está más bien fuera de esa sede.

Sebastian Mallaby, analista del Council of Foreign Relations, advierte de que "hay otros rivales fuera" dispuestos a facilitar ayuda al mundo en desarrollo. Así, China dispone de una cantidad ingente de dinero en sus reservas en divisa extranjera, que puede movilizar hacia África y América Latina para recibir a cambio las materias primas que necesita para alimentar su crecimiento. Y, como señala Mallaby, puede hacerlo sin exigir criterios de democratización o respeto de los derechos humanos.

Hay otras fuentes de ayuda, de origen privado, como la proveniente de bancos de inversión o de fundaciones tan poderosas como la del matrimonio Bill y Melinda Gates o la del ex presidente Bill Clinton, que eclipsan las iniciativas intergubernamentales. Los expertos auguran que estos filántropos serán el modelo a seguir a la hora de aportar soluciones a la pobreza, y no tanto iniciativas como las lanzadas por el G-8 (grupo de ocho países más industrializados), que se quedan en palabras.

La Brookings Institution, organización de estudios políticos, ofrece un dato relevante. El Banco Mundial maneja apenas un 7% de la ayuda global al desarrollo; por eso dicen que el organismo debe "acometer una reforma ambiciosa y profunda" para seguir siendo creíble. También sería el caso del Fondo, aunque en Brookings destacan que Rato haya puesto al menos una estrategia sobre la mesa para modernizar el organismo.

El debate sobre el futuro de las dos instituciones se avivó con el escándalo que desató la promoción salarial decidida por Wolfowitz para su novia, Sasha Riza, funcionaria del Banco Mundial. La revista The Economist salió enseguida en defensa de ambos, diciendo que su ayuda es mejor que cualquier alternativa.

El economista Claudio de Moura precisa que los países en desarrollo pueden ser un lugar "arriesgado" para los inversores privados por la inestabilidad económica y política. El Banco Mundial y el FMI, sin embargo, permiten movilizar esa ayuda eliminando los riesgos. El atractivo de estos dos organismos, precisa, "está en que su arquitectura financiera permite a los países pobres recibir dinero prestado al mismo tipo de interés que los ricos".

Jeffrey Sachs, asesor especial de la ONU, dejaba claro recientemente que la salida de Wolfowitz no será suficiente para acabar con la crisis que vive la institución y lamenta que el organismo haya conseguido pocos logros en las últimas dos décadas con las penurias de África, a la que desde hace dos años se dirigen "todos los compromisos verbales". "Si Zoellick falla, no será África, sino el Banco, el que esté en peligro mortal", remacha el asesor especial de la ONU.

Los analistas creen desafortunado que el cambio en las dos instituciones se esté realizando de forma escalonada, porque eso puede entorpecer el debate.

Robert Zoellick (izquierda) saluda a Rato cuando aún era responsable de Comercio en el Gobierno estadounidense.
Robert Zoellick (izquierda) saluda a Rato cuando aún era responsable de Comercio en el Gobierno estadounidense.AP

Un momento inoportuno

Nunca hay un momento oportuno para dejar una institución como el Fondo Monetario Internacional, advierte Kenneth Rogoff, que considera desafortunado que Rodrigo Rato haya decidido dejar el organismo. "Será una pérdida significativa, porque era un buen director". Aunque también destaca que Rato haya elegido un momento tranquilo para ceder su asiento, sin crisis financieras en el horizonte.

Otros analistas coinciden en que la situación que se encontrará Robert Zoellick en el Banco Mundial es mucho peor. Por eso no se cortan en calificar la salida del controvertido Paul Wolfowitz como "algo bueno para la institución". En cambio, creen que la dimisión inesperada del español puede amenazar el futuro de una delicada reforma que busca reinventar el organismo y asegurar su continuidad.

Rato se propone presentar en la cumbre semestral de otoño una nueva fórmula para el reparto de cuotas entre socios que podría aportar a España mayor peso. El ex vicepresidente económico español se muestra decidido a sacar adelante su plan y salir victorioso del FMI. Pero se teme que su anuncio reste fortaleza a su liderazgo en la recta final de la negociación, lo que podría llegar a dejar los platos rotos en manos de su sucesor.

Los distintos centros de estudios no descartan que el resultado que salga de la próxima cumbre sea algo "descafeinado". Rogoff cree que el trabajo de Rato será seguido por su sucesor, aunque lamenta que no haya tiempo para el debate de la sucesión.

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