Reportaje:

'Glamour' de palo

Incautadas en Leganés más de 330.000 prendas de marcas de lujo falsificadas, valoradas en 25 millones

El diseñador Roberto Verino no salía ayer de su asombro. Parte de las 334.000 prendas falsificadas que ha decomisado la Policía Municipal y la Guardia Civil en dos naves industriales de Leganés llevaban su firma. El valor en el mercado habría supuesto 25 millones de euros, lo que la convierte en una de las mayores realizadas hasta ahora en la región contra la propiedad intelectual. "Sólo espero que hayan mantenido lo mejor posible la calidad, porque en caso contrario da muy mala imagen a la marca", se resignaba el empresario orensano.

El trayecto que llevan las prendas falsificadas está más o menos claro, según explicaron ayer fuentes policiales. Las prendas llegan en barco desde países de Asia como Bangladesh, Tailandia o China. Entran a través de Portugal (Lisboa y Oporto) e Italia (Nápoles, sobre todo). También se han detectado algunos envíos por Valencia. A partir de ahí, los fardos llegan a la capital por camión y desde varias naves industriales son distribuidas a los minoristas. Los mercadillos de la región y el top manta (venta de productos falsificados en medio de la calle) suelen ser los puntos donde se pueden comprar.

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"Desde hace dos años ya habíamos detectado que algunas tiendas de moda de calles importantes de algunas ciudades vendían nuestros productos, pero nunca habíamos llegado a este nivel de estar con tantas marcas", comenta Verino, un tanto sorprendido.

La Policía Municipal inició las investigaciones hace seis meses, cuando comprobó que había vendedores en Gran Vía y en mercadillos que distribuían las prendas falsificadas. Los agentes siguieron a los vendedores hasta que dieron con los tres locales en los que se surtían. Estaban en la calle de San Jaime, 7 (Villa de Vallecas), en la ronda de Toledo, 9 (Arganzuela) y en la calle de Fray Ceferino González, 5 (Centro).

La primera parte de la denominada Operación Glamour se produjo en marzo, cuando registraron los tres locales y detuvieron a tres personas. En aquel mes fueron decomisadas 45.011 prendas. Los productos eran de todo tipo: calzado, camisas, polos, gafas de sol, zapatillas deportivas, perfumes, cosméticos... Las marcas, las más conocidas: Carolina Herrera, Tommy Hilfiger, Versace, Boss, Prada, Nike, Puma, Dolce & Gabanna...

Pero había más. La red era mucho más grande, por lo que los agentes de Rutas de la Policía Municipal (dedicado a la seguridad en los autobuses de la EMT) siguieron con las pesquisas. Hasta que llegaron a dos naves en polígonos industriales de Leganés. Una, en la calle de la Electricidad, 27. La otra, en la calle de Ramón y Cajal, 5. La organización también tenía otra sede en la carretera de Villaverde a Vallecas, en el edificio Hormigueras.

En los tres puntos, los agentes y cinco guardias civiles del puesto de Navalcarnero registraron a principios de esta semana 14 locales y se incautaron de 279.769 prendas y productos piratas. La operación concluyó con 10 personas detenidas (cuatro marroquíes, tres españoles, dos senegaleses y un bangladesí) y mercancía cuyo valor en el mercado era de unos 25 millones de euros.

La policía destaca que la calidad de las prendas es "de las mejores que ha visto en los últimos años". Los falsificadores habían cuidado detalles muy pequeños, como poner el nombre del diseñador en los botones de las prendas. Fue el caso de los polos y las camisas de Roberto Verino. "Cada vez metemos más medidas de seguridad. Identificamos todo el material con nuestra firma, pero veo que los falsificadores se han tomado muchas molestias para hacerlo bien", añadió el diseñador gallego.

"En realidad, hace muchísimo daño a la marca, pero también algunos especialistas aseguran que una marca adquiere prestigio y honor cuando la han falsificado. En el fondo significa que hay una demanda y la gente reconoce la marca", explica Verino. Éste asegura que "hasta la fecha" las falsificaciones no han supuesto un problema muy importante para su compañía, en la que trabajan 500 personas entre la factoría de Verín y el centro tecnológico de Ourense.

Hasta la fecha, sólo se habían enterado de las falsificaciones porque algunos clientes les enviaban las prendas piratas y por las informaciones de la Guardia Civil. No han sido más de cinco o seis veces en los últimos años. "Si la cosa continúa y va a más, no descartamos contratar a peritos y especialistas para que evalúen los daños a la compañía", concluye.

Un policía municipal y un guardia civil observan los fardos de ropa falsificada en una nave industrial de Leganés.
Un policía municipal y un guardia civil observan los fardos de ropa falsificada en una nave industrial de Leganés.
Escaparate con los productos decomisados por la Policía Municipal y la Guardia Civil.
Escaparate con los productos decomisados por la Policía Municipal y la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de junio de 2007.

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