Ciclismo

Óscar Sevilla y Vladimir Karpets triunfan en Francia y en Suiza

Un deporte de psiquiatras, una esquizofrenia más, otra dicotomía en el pobre ciclismo. Los despachos y la carretera. Acción y reacción. Los proscritos al poder.

Hace un par de semanas, la mayoría de los equipos de la asociación internacional hicieron ver al Caisse d'Épargne de José Miguel Echávarri que no pararían hasta lograr expulsarlo de su seno por, eso argüían, no respetar el código ético al fichar a Rubén Plaza, un corredor implicado en la Operación Puerto. Ayer, el ruso Vladimir Karpets, del Caisse d'Épargne, ganaba la Vuelta a Suiza, una de las carreras que no figuraban en el historial de su equipo.

Hace un par de días, Unipublic anunció que no invitaba a la próxima Vuelta a España al equipo Relax-Fuenlabrada, un habitual de la ronda española arguyendo que no respetaba el código ético por haber fichado a Óscar Sevilla, Paco Mancebo, Santi Pérez, Ángel Vicioso y Jan Hruska, implicados en la Operación Puerto. Ayer, Sevilla, el manchego de cara eternamente infantil, eternamente sonriente, ganaba en Francia la Ruta de Sur, una carrera pirenaica y dura.

Lo de Karpets, de 26 años, ni fue tan sorprendente ni tan difícil de gestionar. El ruso de San Petersburgo, y habitante de Pamplona desde hace años, ya había demostrado este año, ganando la Volta, que ha ascendido a un nivel superior, que aguanta en la alta montaña y que mantiene sus grandes cualidades contrarreloj. Por ello no le da miedo afirmar que forma parte de la terna principal de su equipo para el Tour (con Pereiro y Valverde), conjunto en el que también se ganó plaza su compatriota y tocayo Efimkin, líder en Suiza varios días. Además, lo que es importante psicológicamente, su vida y su carrera no están emborronadas por los descubrimientos en los gabinetes de Eufemiano Fuentes.

Boicot frustrado

Pero Sevilla, sí. Y por si lo olvida, siempre hay gente dispuesta a recordárselo. Como los directores de los equipos franceses, que no entienden el funcionamiento del sistema e intentaron, y no pudieron, organizar un boicot el jueves a la Ruta del Sur al grito de justicia para todos y esgrimiendo la contradicción de que Basso y Ullrich, por ejemplo, estén suspendidos o retirados, y Sevilla siga corriendo. O como el ciclista bretón Yoann Le Boulanger, quien terminó tercero -tras Sevilla y el italiano Giunti- el viernes en la cima de Monts d'Olmes en la etapa en la que Sevilla alcanzó el liderato y declaró: "Qué pena, si hubiera quedado segundo tras Sevilla habría levantado los brazos igual como si hubiera ganado".

"Vivo una situación injusta", respondió Sevilla, de 30 años, quien se mostró dispuesto a firmar la carta de la Unión Ciclista Internacional (UCI) jurando que no tiene nada que ver con la Operación Puerto, prometiendo entregar su ADN si se lo reclama la autoridad judicial de un caso que actualmente está archivado y ofreciéndose a pagar, si miente o si resulta positivo en un control antidopaje, un año de sueldo a la UCI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de junio de 2007.

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