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Entrevista:YOLANDA SANZ | 'Soy lo que como' (Cuatro)

"Los espectadores están hartos de telebasura y agradecen programas educativos"

Los programas de autoayuda se han convertido en uno de los formatos con más pedigrí de Cuatro. Supernanny, SOS adolescentes, Desnudas y una nueva edición de Soy lo que como (viernes, 23.15) son buen ejemplo de ello. Yolanda Sanz, licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en nutrición clínica y dietética y experta en acupuntura y homeopatía, ha vuelto a la cadena de Sogecable para mejorar los hábitos alimenticios de niños y adultos y trasladar pautas de vida saludable.

Pregunta. ¿Cómo llega una entendida en nutrición pero sin experiencia televisiva a Soy lo que como?

Respuesta. Por casualidad. Una amiga, también médico, me contó que la productora Boomerang buscaba un médico nutricionista. Llamé, y me pidieron el currículum, una fotografía y que me presentara a un proceso de selección. Fui y me hicieron una entrevista, que era una prueba de cámara. Pensé que lo había hecho fatal, así que me llevé una sorpresa cuando me eligieron.

P. ¿Y cómo recuerda su primer día ante la cámara?

R. De una forma traumática, estaba muy nerviosa. La cámara todavía me impone, pero nada que ver con la primera vez.

P. Vamos, que casi tiene que tomar tranquilizantes.

R. No tomo tranquilizantes porque soy homeópata. Pero por la mañana hacía ejercicios de relajación y aun así me sentía tensa y con la impresión de que los nervios no me dejaban vocalizar. La experiencia es enriquecedora, y el programa es una buena vía para que el mensaje de alimentarse bien llegue a cientos de miles de hogares.

P. ¿Piensa que Soy lo que como tiene una utilidad real?

R. Sí, estos programas me parecen básicos. La televisión, además, tiene un poder impresionante y la gente se cree a pies juntillas todo lo que aparece en pantalla, por eso hay que ser muy serios. Por lo que a mi trabajo se refiere, lo que yo sugiero y analizo en Cuatro está dicho con toda la responsabilidad y avalado por 15 años de estudios.

P. Entonces, ¿usted cree que el espectador agradece programas que ofrecen ayuda profesional?

R. Los espectadores están hartos de telebasura y agradecen programas educativos, que cuenten las cosas claras. El ciudadano, afortunadamente, empieza a exigir. No todos los días, claro, pero yo emitiría más espacios como Soy lo que como o Supernnanny.

P. ¿Y en esos 15 años ha variado mucho su discurso dietético?

R. Pues casi no ha cambiado. Defiendo la dieta mediterránea porque es fantástica y hablo de los antioxidantes y de los radicales libres desde hace años, tantos que entonces la gente creía que eran el nombre de un grupo político.

P. Dos de los especiales de esta edición ponen en tela de juicio las dietas-milagro. ¿Tan peligrosas son como para tratarlas en un formato televisivo?

R. Sí, son muy nocivas y no se pueden prolongar en el tiempo porque son inmantenibles. Por tomar productos supuestamente milagrosos no se baja de peso, además, esas dietas suelen ir acompañadas de unas normas restrictivas y bastante absurdas. Lo importante es llevar unos hábitos sanos.

P. En los últimos años han proliferado los espacios de cocina. ¿Echa de menos más contenidos sobre nutrición?

R. Sí, sobre todo si se piensa en los porcentajes de obesidad en España. Los programas de cocina me encantan, pero los veo con deformación profesional. Pienso: ¡Ay, cuánta grasa, cuánto aceite..!

P. Según un estudio reciente, más de la mitad de los españoles tienen obesidad o sobrepeso.

R. Esos datos se refieren a adultos, porque en el caso de los niños el porcentaje ha aumentado un 11,47% desde el último estudio, de 2003. Así que hay que atajar la obesidad desde la infancia.

P. Me imagino que no le sorprende que el Ministerio de Sanidad tome medidas severas a ese respecto.

R. Las medidas se deberían haber tomado antes; pero me parecen muy bien. Es un problema tremendo que afecta a los aparatos respiratorio o locomotor, al corazón... Además, un niño obeso tiene más posibilidades de ser un adulto deprimido y con baja autoestima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2007