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Esquerra vuelve a las andadas

La garantía de estabilidad y tranquilidad gubernamental que Esquerra Republicana (ERC) juró a sus aliados del PSC e ICV al formar el actual Gobierno catalán a finales de 2006 ha durado apenas medio año. Ha bastado que las elecciones municipales indicaran una inflexión de los votos de ERC a la baja para que el nerviosismo se apoderara de la cúpula republicana y la trasladara al Gobierno en forma de exigencias públicas al presidente José Montilla.

Lo que ahora mueve a ERC es el pánico a que las elecciones legislativas confirmen la línea descendente iniciada en las autonómicas de 2006 y continuada en las municipales de hace dos semanas. En las autonómicas perdió 130.000 votos. En las municipales, 80.000. Si la tendencia se confirma dentro de unos meses en las legislativas, ERC puede perder fácilmente el grupo parlametario propio en el Congreso de los Diputados. Eso dejaría a sus adversarios nacionalistas de CiU como único grupo catalán en la Cámara.

Ante esta expectativa, el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, ha decidido hacer lo que le reclaman los sectores más inquietos de su partido: reafirmar el perfil político de los independentistas frente a sus aliados en el Gobierno de la Generalitat. Aunque sea a costa de éste y abundando en los argumentos de CiU.

A Puigcercós le empuja para actuar así el ala derecha de su partido, encabezada por el ex consejero de Gobernación, Joan Carretero, y un sector juvenil que hasta ahora pasaba por ser el brazo armado del propio Puigcercós en el partido. Ambos exigen la celebración de un congreso antes de las elecciones legislativas. El sector de Carretero, con el objetivo de barrer a la actual dirección, incluidos Josep Lluís Carod y Puigcercós. El otro sector, que se ha bautizado provocativamente como Esquerra Independentista y está encabezado por los diputados autonómicos Uriel Bertran y Pere Aragonès, portavoz de las JERC, pretende liquidar sólo a Carod. El propio Puigcercós se declaró el lunes dispuesto a sustituir a Carod como cabeza de cartel en las elecciones autonómicas que, salvo sorpresas, toca celebrar en 2010.

La defenestración de Carod es, sin embargo, una pretensión varias veces anunciada en el pasado por el sector de Puigcercós. Fuentes próximas a Carod interpretaron el anuncio como una huida hacia adelante.

En Esquerra se agitan ahora los dos extremos. El ala derecha de Carretero presiona sobre Carod y Puigcercós, trasladándole las acusaciones de satelización respecto al PSOE lanzadas por CiU. Al mismo tiempo, el ala juvenil está alarmada por la creciente competencia que le plantea la miríada de grupos independentistas que, unidos en las Candidatures d'Unitat Popular (CUP), le han arrebatado una decena de concejales. Está por ver si Carod sigue siendo capaz de representar la síntesis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de junio de 2007