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Nueva etapa, nueva estrategia

PP y PSOE buscan otras maneras de manejar sus difíciles relaciones

El Partido Popular dudaba tanto de que el presidente del Gobierno fuera a agotar la legislatura que hasta reservó una campaña entera en vallas publicitarias para el mes de octubre. Las declaraciones del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el sentido de que adelantar la convocatoria sólo beneficiaría a ETA parece haber puesto fin a las especulaciones. "La rotundidad de Rubalcaba, y su alusión a ETA, ha tirado por la ventana las llaves de cualquier posible adelanto", admitía inmediatamente después otro dirigente del PSOE.

La actividad política durará, sin embargo, muy poco. A la vuelta de las vacaciones de agosto sólo quedarán dos meses y medio de vida parlamentaria. A mediados de diciembre, los diputados se irán de vacaciones y ya no volverán a ocupar sus escaños, porque en enero se convocarán las nuevas elecciones.

El PP cree que sale de este periodo caracterizado por la posición de extremo acoso a Zapatero, pero confía en que también haga mella en la imagen del presidente

Pero una cosa es que vaya a durar poco y otra que no sea muy intensa. Primero, porque de aquí a diciembre los socialistas, que son minoría, tienen que volver a negociar con IU, ERC y otros partidos menores unos Presupuestos que, dado que hay elecciones a la vista, serán extraordinariamente disputados, o quizá incluso imposibles. Segundo, porque todo sigue pendiente del dictamen del Tribunal Constitucional sobre diversos artículos del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y tercero, porque la ruptura de la tregua por parte de ETA y la posibilidad de que se produzcan atentados terroristas o asesinatos políticos influirá necesariamente en la manera en la que PP y PSOE manejan sus relaciones.

"Evidentemente, si el principal motivo de enfrentamiento con el PSOE eran sus negociaciones con Batasuna y ETA, ahora que no existen, el conflicto tiene que remitir", asegura un dirigente popular. Desde su punto de vista, el PP y Mariano Rajoy tienen que escoger bien el momento para salir en público dando su apoyo al Gobierno en su lucha contra los terroristas. "Habrá que hacerlo, sin duda, pero lo importante es seleccionar bien la ocasión, el momento", asegura.

En lo de "seleccionar bien la ocasión" coinciden otros dirigentes de su partido, dispuestos, sin embargo, a mantener la tensión todo lo que puedan, exigiendo una retahíla de rectificaciones, resulten imposibles o no, y avivando el enfrentamiento hasta el último minuto.

Mella en el carácter

Sea como sea, los populares creen que el tema de la negociación con ETA ha marcado ya toda la legislatura y que ahora se trata de saber "a quien le hará más mella". La dirección del PP espera que lo ocurrido abra una grieta en la imagen del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que según las encuestas es bastante más apreciada que la del presidente del PP. "Creemos que le causará un cierto deterioro, y nosotros, desde luego, procuramos acentuar esas dudas sobre su carácter, sus corazonadas y su manera de trabajar".

El mismo parlamentario popular admite que el comportamiento de su partido durante el proceso de paz también le pasará factura al PP. "Sabemos que nosotros también tenemos dificultades objetivas en este asunto porque se nos ha caracterizado en una posición de extremo acoso al presidente del Gobierno, que nunca es grata" , explica. La imagen de Rajoy provoca un gran rechazo entre los "votantes no PP", especialmente por su actuación en el debate parlamentario sobre ETA, y sus asesores le insisten para que, de aquí a las elecciones, intente "alejarse" personalmente de las" zonas más calientes".

Pocos dudan, sin embargo, de que cuando lleguen de verdad las elecciones, el terrorismo como tal habrá desaparecido ya del debate electoral. "El terrorismo nunca ha sido en este país un factor electoral decisivo, porque está interiorizado por la opinión pública. Desde luego, mucho menos si hay atentados. Ésa ha sido la normalidad de los últimos 25 años y nadie lo ha olvidado", analiza un experto del PP.

Algunos miembros de la dirección popular creen que el PSOE intentará llevar la campaña "hacia el extremo discurso de la paz y la guerra". "El PP trajo la guerra de Irak, el atentado del 11-M, más muertos en el País Vasco, mientras que el PSOE sacó a España de la guerra, intentó el diálogo y restó apoyos a los violentos. Ése será el mensaje del PSOE", se inquieta un diputado popular. Por eso concede una gran importancia a que el PP consiga romper el "cinturón sanitario" antes de las elecciones. "Y para eso tenemos que demostrar que somos capaces de llegar a pactos en Baleares, en Canarias o en Navarra. Eso ayuda a mejorar la imagen de soledad que nos rodea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de junio de 2007.

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