Entrevista:PAULINO PLATA | Concejal electo del PSOE en Marbella

"No creo que esté cuatro años en Marbella"

Tranquilo, descansado tras una agotadora campaña electoral, Paulino Plata, el político mejor valorado por los andaluces hace un año, cuando era consejero de Turismo, está en expectativa de destino. Tomará posesión de su acta de concejal, pero no parece que vaya a permanecer los cuatro años de mandato en Marbella en la bancada de la oposición.

Pregunta. ¿Ha hablado ya con el presidente Chaves?

Respuesta. Sí. Tuvimos una conversación por teléfono...

P. ¿La noche de las elecciones?

R. No. Algunos días después.Hicimos un análisis de la situación y coincidimos en que la apuesta por Marbella era muy difícil y que se había sacado un resultado razonable, teniendo en cuenta todo lo que había alrededor de las elecciones. El PP ha hecho un despliegue económico en Marbella extraordinario. No he conocido nada igual. También le comenté lo relativo a los apoderados: en algunas mesas, entre otras en la que yo fui a votar, conté hasta 77 apoderados del PP que hacían el pasillo...

"Si un decreto obliga al derribo de un puente en Aloha Park, Muñoz debería cumplirlo"
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"Parte de la ejecutiva socialista local no ha prestado todo el apoyo al que tenía obligación"
"El partido me pidió un esfuerzo y lo he hecho. Debe repartir el esfuerzo entre más gente"
"Espero que el dinero que ha gastado el PP no esté condicionado a ninguna contrapartida"

P. ¿La gente se sintió intimidada?

R. Evidentemente. ¡Había 77 apoderados, además de los dos interventores por cada mesa! Vimos cómo en otros colegios esos apoderados trataban de controlar la consulta de los ciudadanos en el censo.

P. ¿Pudo influir en el resultado final?

R. Creo que no. Pero el PP no necesitaba ese despliegue para ganar, porque había trabajado el asunto desde hacía años. Someter a los ciudadanos a esa presión el día de la votación me pareció algo negativo. Sobre todo en un lugar donde es muy importante cuidar el buen funcionamiento de la democracia y velar por que las elecciones se produzcan de manera ejemplar.

P. Sin embargo, a sus antiguos compañeros en el Gobierno la Junta Electoral de Marbella les prohibió acudir a mítines con usted...

R. Es muy curiosa esa decisión, que atendía a una solicitud del PP de restringir y limitar el derecho a la libre expresión de los consejeros. Después, la Junta Electoral Central, en el último día de campaña, nos dio la razón, cuando ya no tenía ninguna utilidad. Han pasado cosas muy curiosas en Marbella.

P. ¿Ha hablado con el presidente de su futuro político?

R. No, no.

P. ¿No ha tenido interés usted o no tiene interés él o ninguno de los dos...?

R. Hay tiempo para hablar. No es algo que haya que resolver en estos primeros días.

P. ¿Quiere decir que tomará posesión como concejal en el Ayuntamiento de Marbella?

R. Sí. Voy a tomar posesión y trataré de aportar todo lo que pueda para mejorar Marbella. Colaboraré con mi mejor voluntad. Otra cosa es que me sienta útil después.

P. ¿Permanecerá en Marbella los cuatro años de la legislatura?

R. No lo sé. Cuatro años es mucho tiempo y yo necesito trabajar sintiéndome a gusto.

P. El presidente Chaves dijo el año pasado que usted era un militante disciplinado y que haría lo que le pidiera el partido y por eso aceptó el reto de conquistar la alcaldía de Marbella. Si el partido le pidiera que aguantara cuatro años en la oposición, ¿volvería a ser un disciplinado militante?

R. No creo. El partido me ha pedido un esfuerzo y lo he hecho. El partido debe procurar repartir los esfuerzos entre más gente.

P. Usted ya ha hecho ese esfuerzo. ¿Lo ha hecho el partido con usted?

R. Ha habido carencias muy importantes, que además eran difíciles de superar. Por ejemplo, la diferencia que había de medios económicos entre el PP y nosotros era abismal. Pero eso no se podía arreglar, pues el PP estaba fuera de la legalidad en cuanto al gasto electoral. Lo denunciamos...

P. Sí, pero no ha tenido consecuencias...

R. Bueno, pero ha sido evidente que el PP ha estado muy por encima de lo que la ley permite en cuanto a gasto electoral. Y nosotros no podíamos entrar en la misma dinámica. Tenemos que ajustarnos, en todos los casos, pero con mayor prudencia en Marbella, a lo que dice la ley en cuanto al dinero que se puede utilizar para financiar unas elecciones. Además, ha habido otros problemas en los que creo que el partido ha debido hacer mucho más. Por ejemplo: mejorar la situación de la agrupación en todo el proceso de la confección de las listas y también reforzar la propia agrupación local, que está muy debilitada.

P. ¿Cómo se encontró el partido en Marbella?

R. Me encontré una agrupación pequeña, bastante aislada de la población y con muchas tensiones internas. Ése fue uno de los asuntos que ha impedido que se consiguieran mejores resultados. Aunque creo que no son malos: hemos subido 8.000 votos (de 7.895 a 15.876) y en concejales hemos duplicado: de cinco a 10.

P. La agrupación de Marbella, ¿le ha prestado todo el apoyo que necesitaba?

R. No. Una parte de la ejecutiva de la agrupación no ha prestado todo el apoyo que tenía la obligación de haber dado.

P. ¿Se siente un candidato derrotado?

R. Era una aventura imposible. Es muy difícil pensar que en Marbella se iba a evolucionar del gilismo al PSOE. El PP logró hacerse durante años con todo el aparato del GIL. Las mismas personas que han hecho presente al GIL en las asociaciones de vecinos, son las que estaban ahora trabajando para el PP.

P. ¿Ha pesado en las siglas del PSOE la herencia que dejó la ex socialista Isabel García Marcos, implicada en la operación Malaya?

R. Sí, se ha notado. Había un recuerdo negativo de actuaciones de gente que ya no era del PSOE, pero que había estado trabajando en nombre del partido en el anterior ayuntamiento. Era muy difícil borrar ese recuerdo. Los tres factores que han influido en el resultado, desde mi punto de vista, son: el PP ha responsabilizado con mucha habilidad a la Junta de buena parte de los males que aquejan a Marbella y eso lamentablemente ha calado; el recuerdo del comportamiento de anteriores militantes, que fueron expulsados del PSOE cuando se produjo la moción de censura, pero que seguía asociado; en tercer lugar, la situación de la propia agrupación local.

P. Si era una misión imposible, ¿por qué la aceptó?

R. Me di cuenta de las dificultades de la misión una vez que llegué a Marbella y vi que la situación no es la que habíamos previsto, sino que era mucho más difícil. Pero para entonces mi compromiso estaba hecho.

P. No podía dar marcha atrás.

R. No, aparte de que también, y lo digo con toda sinceridad, el PSOE tenía la obligación de presentar una buena candidatura y a un buen candidato.

P. ¿No era un hándicap que usted no fuera residente en Marbella?

R. Sí, eso siempre es un hándicap en cualquier ciudad. Aunque pensando en las características de Marbella, una ciudad abierta, cosmopolita, parecía no ser tan importante. Pero también hay que tener en cuenta que ha habido mucha gente de fuera que ha hecho daño a Marbella, que ha esquilmado la ciudad.

P. ¿Ha sido un problema que se corriera la especie de que era un candidato a palos?

R. No, durante la campaña ese tema se ha disipado por completo. En Marbella han visto la entrega con la que hemos estado trabajando 14 horas todos los días. Hemos puesto entusiasmo y ganas, eso era evidente.

P. Tantos años en el poder, y ahora en la oposición. ¿Se siente un poco desnudo?

R. Lo que siento es que recupero poco a poco la vida normal. Sensaciones y cosas que uno tenía perdidas, olvidadas.

P. ¿Su familia se ha alegrado o se ha entristecido por la derrota?

R. Hay un sentimiento compuesto: una parte de preocupación, porque a nadie le gusta perder, como es evidente. Pero también piensan que recuperan a un marido y a un padre, que les va a dedicar más tiempo.

P. Eso está casi a un par de pasos de abandonar la política y dedicarse a asuntos privados...

R. No, no sé. Depende mucho de lo que el partido quiera. Yo he demostrado lealtad hacia el partido y vamos a ver lo que el partido propone. A mí me gusta la política. Es evidente. Llevo 30 años en esto. Creo que he demostrado tener capacidad de gestión, ahí están las cosas que hice en el Ayuntamiento de Antequera o en las consejerías de Agricultura o Turismo. Si el partido considera que todo este acervo que uno ha ido acumulando es necesario aprovecharlo, estoy dispuesto. Que no, pues ya veré yo cómo reconduzco mi vida.

P. Si descarta permanecer cuatro años en la oposición en Marbella y la vuelta al Gobierno es complicada, ¿en qué está pensando?, ¿qué podría hacer, presidir la Diputación de Málaga?

R. Eso está totalmente descartado. Hay otras muchas tareas que se pueden hacer.

P. Cuando inició esta aventura, usted era el político mejor valorado de Andalucía y ahora es casi un político en paro. ¿Se ha desaprovechado un valor político importante?

R. Puede que se haya desaprovechado... No sé.

P. Uno de los aspectos positivos de esta campaña es que ha desaparecido el gilismo. ¿Dónde han ido a parar los votos de miles de ciudadanos que durante 20 años apoyaron al GIL?

R. Muy mayoritariamente están en el PP. Lo que espero es que no haya un posgilismo, porque el PP ha utilizado exactamente el mismo procedimiento que utilizó el GIL para llegar al poder y para mantenerse en él: una combinación de mucha propaganda y una política clientelar de una extraordinaria dimensión. Si esto sigue así, hay que estar muy atento sobre lo que ocurra en Marbella.

P. ¿Cuáles son los puntos principales sobre los que el PSOE basará su oposición a Ángeles Muñoz?

R. Marbella está en una situación muy complicada y nosotros vamos a hacer una oposición constructiva. Pero también vamos a ser muy estrictos en el cumplimiento de la legalidad. Hay problemas muy serios y no hay caminos fuera de la ley, particularmente en el ámbito urbanístico. Vamos a poner en funcionamiento algunas ideas que permitan que el control urbanístico sea claro, transparente, nítido, para que todos los ciudadanos puedan comprobar que se está respetando la legalidad. También hay que recuperar el modelo de función pública que establece la Constitución y que allí no se ha respetado. Vamos a ser exigentes, pero también vamos a cooperar.

P. ¿Cree que el PGOU que se ha preparado bajo la supervisión de la Junta y se le ofrece a la alcaldesa es bueno?

R. Sin ninguna duda. Está bien elaborado desde un punto de vista técnico y está muy bien orientado políticamente. Responde a los principios de desarrollo sostenible. Es necesario que se apruebe lo antes posible. La ciudad lo necesita para reactivar su economía, muy basada en el turismo y en la construcción, y también lo necesita el Ayuntamiento para recuperar cierta vitalidad económica que le permita afrontar las inversiones que son necesarias en los barrios.

P. ¿Lo aceptará la futura alcaldesa?

R. Espero que lo haga. Porque si no, estaríamos viendo ya que podrían estar pagándose algunos compromisos adquiridos con anterioridad.

P. ¿Qué quiere decir exactamente?

R. Es muy fácil. El PP ha manejado mucho dinero durante la campaña. Espero que ese dinero no haya sido un dinero que esté condicionado a ninguna contrapartida...

P. ¿Dinero que puede haber sido prestado, cedido, donado por el mundo que se mueve en torno al urbanismo?

R. Creo que es muy importante que el PP demuestre ahora que no es dependiente de nadie, que no tiene ningún tipo de ataduras y que su compromiso es con el pueblo de Marbella y no con determinada gente.

P. ¿Está de acuerdo con el sistema de compensación de las 18.000 viviendas irregulares? [cesión de terrenos al municipio por parte de los promotores de viviendas ilegales]

R. La vía de la compensación es la mejor fórmula para solventar todo lo relativo a las construcciones ilegales. Es la que se ha utilizado en España donde ha habido problemas de este tipo.

P. Hace unos meses miembros del Gobierno andaluz pensaban que había que derribar algunas de esas viviendas, algo que usted no compartía. ¿Le ha perjudicado esa posición inicial de aquellos miembros del Gobierno?

R. Sin ninguna duda. En noviembre del año pasado hubo una serie de declaraciones que sostenían que habría que derribar algunos miles de viviendas. A mi parecer, eso se hizo de manera muy precipitada. Y eso ha perjudicado la candidatura.

P. ¿Declaraciones de quién?

R. Del responsable del PGOU de Marbella, concretamente, que no lo hizo por iniciativa propia. Eso generó en Marbella alarma e inquietud. Después hemos visto que esas hipotéticas 5.000 viviendas a derribar se quedan en 750, que son sobre las que los tribunales tendrán que decidir, asunto que también se debió puntualizar en noviembre.

P. ¿Hubo mala coordinación o mala fe de algún miembro del Gobierno andaluz?

R. Fue una actuación inadecuada y no sé muy bien por qué. No costaba ningún trabajo haber sido más preciso en el manejo del asunto, porque nunca la administración política es la que determina si se derriba o no un edificio. Es la administración judicial quien lo hace. En segundo lugar, también por la cuantía, porque no eran ni 5.000 ni 3.000 viviendas. Al final son 750.

P. ¿Estaría de acuerdo con que se derriben esas 750 viviendas más los dos hoteles?

R. Estos son temas que finalmente decidirán los jueces. Lo que hay que hacer es estar presente en esos procedimientos judiciales y tratar de que exista la mayor objetividad. No tengo información para pronunciarme ahora si lo que tiene que producirse es un derribo o no, si a lo mejor los edificios pueden tener un uso social alternativo. Por ejemplo: en Marbella no hay ni una sola plaza en residencia pública para mayores. A lo mejor alguno de estos edificios puede ser utilizado con fines sociales. También conozco algún edificio que no tendría ningún problema en demolerse, porque no tienen hecha la división horizontal. Estamos hablando de edificios inacabados que están perjudicando el paisaje y el entorno. La situación es muy diversa y no se puede uno pronunciar sobre el conjunto.

P. Marbella va a tener una alcaldesa que mantiene vínculos familiares de primer grado con promotores inmobiliarios. ¿Cree que ése es el mejor perfil para dirigir los destinos de una ciudad que ha tenido tan gravísimos problemas con el urbanismo?

R. Está claro que no, que no es el mejor perfil. Durante la campaña electoral dije que no sólo había que hacer las cosas bien, sino que había que dar ejemplo y uno de los ejemplos que hay que dar es que quienes dirijan el Ayuntamiento demuestren que en las materias sobre las que deben tomar decisiones no tienen intereses personales.

P. ¿Qué debería hacer la alcaldesa con un puente ilegal construido por una inmobiliaria de su cuñado?

R. Cumplir la ley. Ahí tiene un magnífico caso con el que dar ejemplo. Si hay un decreto que obliga al derribo de ese puente, debería cumplirlo.

P. ¿Piensa plantear ese asunto en algún futuro pleno del Ayuntamiento?

R. Hay algunos asuntos que llevar a pleno y éste sería uno de ellos. No en el primer pleno. Lo plantearemos después de los 100 primeros días, para ver si lo hacen ellos por iniciativa propia.

P. El nombre de Marbella, mundialmente conocido como sitio de diversión y esparcimiento, se fue deteriorando en los últimos años. Pero tras el bombazo de la operación Malaya, en la que hay implicados promotores, políticos, policías, abogados, constructores, terminó por arruinarse. ¿Tiene arreglo Marbella?

R. No sólo tiene arreglo, sino que hay que arreglar Marbella. Todos tenemos que poner el máximo interés para que solucione sus problemas en el menor plazo de tiempo posible. Y hay que estar muy vigilantes sobre las decisiones que se adoptan. Algunas cosas que se han anunciado me preocupan: por ejemplo, que la responsable de Urbanismo será una persona que está vinculada a otras que tienen muchos intereses en el sector. No creo que ése sea el mejor modo de enviar mensajes positivos que den tranquilidad. Esas cosas habría que tenerlas muy en cuenta a la hora de llevar a cabo los nombramientos en áreas delicadas, como el urbanismo, la economía, la seguridad ciudadana...Elementos claves para que Marbella no suene por ningún escándalo más.

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