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Los pactos de gobierno tras el 27-M

Urkullu espera que el PNV haya aprendido la "lección" del proceso para suceder a Arzalluz

El portavoz del EBB apela a no hacer el juego a quienes alimentan "la crispación interna"

El presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu, manifestó ayer que espera que su partido haya aprendido "la lección" del enfrentamiento interno suscitado para la sucesión de Xabier Arzalluz, hace cuatro años, y apeló a la unidad para afrontar el proceso de renovación de la dirección, que la Asamblea Nacional abrió el viernes, y las próximas elecciones generales. Los adversos resultados cosechados en los comicios del domingo pasado llevaron a los dos sectores enfrentados desde 2004 a evitarse reproches que pudieran debilitar la posición del partido a la hora de negociar los pactos postelectorales.

El portavoz del Euzkadi Buru Batzar y máximo responsable del PNV de Vizcaya, trasladó ayer hacia el exterior, las apelaciones a la unidad realizadas por el presidnete del partido, Josu Jon Imaz, en la Asamblea Nacional celebrada la noche del viernes. En una entrevista en Radio Nacional, Urkullu recordó que el PNV ya vivió en 2004 un "proceso convulso" para sustituir a Arzalluz al frente del EBB, con un enfrentamiento enconado entre los sectores representados por Josu Jon Imaz, que se impuso por un apretado resultado, y Joseba Egibar.

Para Urkullu, superar esas diferencias internas, que se han proyectado en diversos episodios hasta ahora mismo, y evitar otro proceso traumático es más importante que nunca porque se avecinan unas elecciones generales que según dijo "van a ser muy complicadas". Ese fue también, según fuentes consultadas, el mensaje que Josu Jon Imaz transmitió a la asamblea, que va a quedar abierta para analizar, autorizar o rechazar, en cualquier momento, las posibles alianzas postelectorales que se planteen para las instituciones.

La reunión de la Asamblea Nacional, que se preveía movida, se desarrolló, sin embargo, con tranquilidad y sin que nadie de un sector achacara al otro responsabilidades por los malos resultados cosechados el 27-M Y eso que, apenas unas horas antes de su comienzo, el ex presidente del partido, Xabier Arzalluz calentó el ambiente en emisora de radio. Manifestó que no cree posible que en nueve meses se pueda reconducir una situación que ha permanecido enconada cuatro años y auguró que "las circunstancias no van a ser muy diferentes de las de entonces".

Para Arzalluz, los sucedido entonces se debió a "maniobras" del sector oficial liderado por Josu Jon Imaz, para desgastar a Egibar. "Las navajas están en alto", concluyó.

Al igual que Imaz, Urkullu apeló a que el PNV se muestre unido para no hacer el juego a quienes, "desde fuera", pueden estar alimentando "la crispación interna". Según dijo, a partir de ahora, la elección de los cargos del PNV será de competencia de los afiliados y alertó de que cuando finalice ese proceso habrá que afrontar unas elecciones generales "muy difíciles".

En su exposición ante al máximo órgano peneuvista, Josu Jon Imaz, explicó que la ruptura de la coalición con EA puede haber sido uno de los factores desencadenantes de los malos resultados. Imaz responsabilizó a EA de esta ruptura. También contempló la posibilidad de que el perfil de algunos candidatos no fuera el adecuado, aunque no precisó de quiénes estaba hablando.

Por su parte, el presidente de la ejecutiva vizcaína apostó porque el PNV recupere la unidad que ha sido santo y seña del partido, y los mensajes esgrimidos desde 1977, "de fuerza, eficacia y honradez", como la única manera para recuperar el voto. Sin embargo, rehuyó pronunciarse sobre la posibilidad de afrontar la renovación interna con una candidatura de integración que aglutine a los dos sectores, alegando que corresponde a los militantes proponer los candidatos.

"Una foto endiablada"

Urkullu ratificó que los resultados de los comicios municipales y forales han dejado un "sabor agridulce" ya que, a pesar de que el partido se mantiene como primera fuerza del país, en el cómputo general el PNV ha perdido votos e instituciones. La abstención, indicó, ha sido perjudicial para sus intereses, hasta el punto de que el reparto de fuerzas "nos ha dado una foto endiablada", a la hora de afrontar las alianzas que permitan formar gobierno en las instituciones de cada territorio.

La dirección del PNV reiteró que la opción preferente de la organización es articular el tripartito con EA y EB en aquellos sitios en los que sea posible. Pero constató que esa opción no es factible ni suficiente en Álava, donde no da la mayoría, y tiene dificultades programáticas en Guipúzcoa. Por esa razón el PNV ha dejado abierta la puerta a explorar posibles acuerdos con todas las formaciones políticas, sin cerrar la puerta a ninguna.

Urkullu indicó que, tomadas en cuenta todas las contingencias que se han dado en las últimas elecciones, los resultados del PNV han sido "dignos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 2007