Reportaje:Elecciones 27M

315 exámenes para tres líderes

Las urnas deciden el reparto del poder local y perfilan la situación política hasta las autonómicas

Por primera vez desde que las elecciones autonómicas de 2005 deparasen la mayor transformación política del último cuarto de siglo, los gallegos vuelven hoy a las urnas. Los 2.638.564 ciudadanos con derecho a voto están llamados a elegir 3.845 concejales distribuidos en los 315 municipios del país, pero los resultados de la cita electoral tendrán una lectura de mayor alcance y marcarán decisivamente la situación política de Galicia hasta las próximas autonómicas, previstas para 2009. Además de dirimir los gobiernos locales, las urnas revelarán hasta qué punto el cambio político en la Xunta tiene capacidad para propagarse a otras instituciones y el PP conserva su fortaleza para sobrevivir a la pérdida del poder.

Los ciudadanos tomarán hoy la decisión tras una campaña en la que han confluido, más que nunca, diversos factores superpuestos. En primer lugar, cada batalla local ha estado sujeta a sus propias circunstancias, sin que apenas haya trascendido los límites municipales. Pero se ha librado por encima una pugna de alcance gallego en la que han entrado con todas las consecuencias los líderes de las tres principales fuerzas, que han recorrido estos días el país como si se tratase una reválida de las últimas autonómicas. Y aun en un nivel superior ha flotado la fuerte tensión de la campaña de ámbito español, de cuyos ecos no se ha librado Galicia y que, según los analistas de los partidos, también podría tener su incidencia en el comportamiento del electorado, especialmente en las ciudades.

Los dos partidos que comparten gobierno en la Xunta esperan aprovechar las ventajas del poder para agudizar la tendencia que se ha venido abriendo paso en la última década: el declive del PP en los grandes núcleos urbanos y en las villas de tamaño medio. Por primera vez, socialistas y nacionalistas, además de su batalla particular entre ellos, se han fijado el objetivo de dejar al PP fuera del poder en las ocho principales ciudades de Galicia.

Los populares han gobernado los últimos cuatro años en Vigo, Ourense y Ferrol. Según los sondeos previos, el partido de Alberto Núñez Feijóo se encuentra en graves dificultades en esta última ciudad, pero luchará voto a voto por mantener las otras dos. La gran batalla se libra en Vigo y de su resultado dependerán en buena medida las interpretaciones que se hagan a partir de mañana. La disputa en Ourense, el feudo más resistente del PP, tiene un elemento añadido: el alcalde, Enrique Nóvoa, defiende la mayoría absoluta al tiempo que PSdeG y BNG se disputan por un puñado de votos el liderazgo de un hipotético gobierno alternativo.

Como era previsible incluso para sus propios protagonistas, la campaña ha abierto algunas brechas en el gobierno bipartito de la Xunta por el interés de las dos formaciones políticas en presentar ofertas diferenciadas al electorado. El veredicto de las urnas influirá inevitablemente en el equilibrio de fuerzas dentro del Ejecutivo autónomo. Los socialistas son los que tienen mayores aspiraciones, ya que también acarician la posibilidad de desplazar al PP de alguna de las tres diputaciones provinciales que aún controla, especialmente la de Lugo.

La supremacía del PP en los últimos 25 años se ha asentado en el poder local. De ahí que Alberto Núñez Feijóo haya recorrido Galicia de punta a punta durante dos semanas con el objetivo de, al menos, mantener todo lo conquistado hace cuatro años, en unas elecciones marcadas por la resaca de la crisis del Prestige.

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Touriño toma una caña con su esposa, Esther Cid, ayer en Santiago.
Touriño toma una caña con su esposa, Esther Cid, ayer en Santiago.EFE

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