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Entrevista:MARÍA BARRANCO / ACTRIZ

"Yo no callo ni debajo del agua"

Con 45 años y una hija, estrena en Madrid, y se confiesa encantada de volver al teatro. Es extrovertida -"las cosas no hay que guardárselas"-, y dice que lo que más le gusta en el mundo es la cerveza, con el inconveniente de que saca tripa. Afirma estar "en la edad de elegir entre la cara y el culo: Lo mío es la cara"

Pregunta. Estrena Móvil, de Sergi Bellbel. ¿De qué hablan por el tal móvil?

Respuesta. De lo estúpidos que somos los humanos, que hace quince años vivíamos perfectamente sin un aparatito y ahora es imprescindible en nuestras vidas.

P. ¿Qué tal dirige Miguel Narros?

R. Para mí es el maestro de los maestros. Me llamó y le dije que sí sin haber leído el texto.

P. Dice la publicidad que la obra va de amor con y sin sexo. ¿Se puede hacer sexo con el móvil?

R. Bueno, a través del móvil puedes quedar. Eso sí [ríe].

P. Hablan de comunicación. ¿Usted es siempre tan locuaz o sólo cuando lo exige el guión?

R. Yo no callo ni debajo del agua. Soy muy habladora. Y también soy antimóvil.

P. ¿Se pone estupenda?

R. No me pongo estupenda. Pero me parece que el teléfono es para dar mensajes. Odio quedar con alguien y decir: pero si nos lo hemos contado ya todo por el teléfono.

P. Para temas de amor, ¿móvil o fijo?

R. Depende de la cobertura, ¿no? [Risas]. Pero lo mejor es que no haya aparatos.

P. ¿En qué es inalámbrica?

R. Yo creo que en todo, porque a mí no me gusta atarme a las cosas o a los lugares.

P. ¿Entonces no tiene cables?

R. En la cabeza tengo más de uno suelto. Por eso a veces patino.

P. Hablando de teléfonos: ¿le han tomado el número cambiado alguna vez?

R. Pues sí. La gente se hace una imagen de ti que no responde a lo que eres. Yo, que siempre he hecho comedia, no estoy las veinticuatro horas del día supergraciosa.

P. Incluso llora.

R. Llorar está bien, porque te desahoga. Pero deprimirme es un lujo que creo que no puedo permitirme.

P. En Peñíscola la homenajearon junto con la mona Chita. ¿Se mosqueó?

R. No, porque me vi yo mucho más mona. Que te den premios es muy estimulante. Aunque te los den con Chita. O con Tarzán.

P. Empezó en el teatro con Antonio Banderas. ¿Cómo lo dejó escapar?

R. Huy, porque estaba muy solicitado. Tengo un recuerdo muy bonito de esos comienzos.

P. En Mujeres al borde de un ataque de nervios tenía un novio terrorista chií. ¿Siempre se fija así de poco?

R. Afortunadamente, en la vida me ha ido mejor [ríe]. Yo he tenido muy buenos novios.

P. ¿Buenos y abundantes?

R. No se crea, tampoco muchos. A mí me han durado los novios mucho siempre.

P. "Con Pedro Almodóvar se me apareció la Virgen". ¿Qué Virgen era?

R. Todas juntas. La Virgen y los santos.

P. Sus dos goyas han sido por una alocada y un travesti.

R. La de Mujeres... lo que era es ingenua. Se las colaban todas. Y el papel del travesti Laly era el de una persona que tenía su cuerpo equivocado, pero con mucho amor para dar.

P. Usted, siempre con papeles de sufriente.

R. Pero mi sueño es hacer de mala malísima. Una loba, una Bette Davis o una Joan Crawford. Los papeles de mala son más lucidos.

P. De pequeña quería ser niño. ¿Sabe que ahora es legal operarse?

R. Ja, ja, ja. Yo es que, mire, odiaba las labores. Y mientras los niños hacían deporte, nosotros hacíamos el trapo ése con el ojal, el cordoncillo... Y yo lo utilizaba para limpiarme la nariz. Pero ahora estoy encantada: el futuro es mujer.

P. ¿No es muy cansado ir siempre de graciosa?

R. Bueno, yo me miro al espejo y me río de mí misma. En esta vida, si no tienes sentido del humor, apaga y vámonos.

P.Vaya pollos le montaba a Imanol Uribe, su ex pareja, cuando no la sacaba en sus películas.

R. Algún pollo sí ha caído, pero no muchos. Aunque se lo montara, no me sacaba. O sea que paré, porque no daba resultado.

P. ¿Cómo le sienta su vuelta al teatro?

R. Llevaba muchísimos años sin hacer teatro y es como haber dejado un amante, que cuando vuelves te recibe con los brazos abiertos.

P. Este amante, Móvil, le va a durar un año en cartel. Tampoco le cunde tanto.

R. Pero es que yo le he dejado durante veinte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2007