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Reportaje:

Viento favorable a los 'cinco estrellas'

La celebración de la Copa del América coincide con la apertura de nuevos hoteles de lujo en Valencia

Los hoteles de lujo navegan con viento favorable. Las regatas de la Copa del América han llenado los libros de reservas de los establecimientos de cinco estrellas de invitados de los equipos participantes y patrocinadores del acontecimiento deportivo, una oportunidad de oro para engordar estos meses la facturación y darse a conocer a una clientela en aumento. Valencia ha experimentado en los últimos años "un crecimiento espectacular de la oferta de cuatro y cinco estrellas, han mejorado las categorías e instalaciones y se han abierto hoteles de dimensión competitiva, con 200 y 300 habitaciones", resume el panorama Miguel Ángel Fernández Torán, presidente de la Unión Hotelera de la Provincia de Valencia.

"La marca es importante para colocar el hotel a nivel internacional"

"La competición tiene que ser un punto y seguido, no podemos vivir de rentas"

Hay un mercado del cliente de lujo y también oferta, constata el sector. Casi dos tercios de la capacidad hotelera actual de Valencia está unida a la categoría de cuatro o cinco estrellas. La máxima distinción sólo la exhibía en 1992 un establecimiento, el Meliá Valencia Palace, un clásico sin apenas competencia en ese rango en la ciudad hasta hace pocos años. Ahora, sólo en el casco urbano de Valencia, funcionan siete hoteles de cinco estrellas, a los que se suma en el término municipal el Sidi Saler de la cadena Paradores, ahora en obras.

Algunos hace apenas meses que abrieron sus puertas, a tiempo para atraer al cliente exclusivo ligado al acontecimiento deportivo. "La Copa del América viene de maravilla, pero estos proyectos han surgido porque Valencia se ha situado en el mapa. La mayoría de los hoteles que se han inaugurado ahora responden a planes anteriores a la designación de la ciudad como sede hace cuatro años", aclara el secretario general de la Unión Hotelera, Luis Martí. "Son inversiones muy fuertes que exigen una rentabilidad a 25 años", añade.

Grandes cadenas hoteleras han decidido instalarse en Valencia, como es el caso de Hilton -que abrió el pasado lunes con 304 habitaciones en el edificio más alto de la ciudad, junto al Palacio de Congresos- y del grupo Starwood, con el Westin Alameda Valencia, un cinco estrellas con el atributo de Gran Lujo. "La marca es importante para colocar el hotel a nivel internacional", afirma Franck de Weerdt, director general del Westin. La apertura del hotel en otoño de 2006 ha coincidido con la recta final de la Copa del América, "un evento que ayuda mucho", y una ciudad que despega como destino turístico emergente. Para la proyección exterior, la cadena cuenta con central de reservas propia en la que "la marca Westin es un criterio de calidad para los que viajan".

En el hotel Las Arenas Balneario Resort, el cinco estrellas Gran Lujo del Grupo Santos pegado a la dársena del puerto, tienen "todo vendido" para el periodo de regatas desde la apertura a finales de 2004. "La Copa ha convertido estos meses en temporada alta", constata Germán Lleó, director de operaciones. "Hay una apuesta de las grandes cadenas por Valencia, que quiere abarcar este sector del lujo", que también capta "grandes congresos" y presentaciones de empresa, para los que la planta hotelera ha ganado atractivo.

Ambos hoteles se asientan sobre edificios emblemáticos de Valencia por decisión de la alcaldesa, Rita Barberá, del PP, a la que la oposición ha acusado de "expoliar el patrimonio público" en el caso de La Lanera, que alberga el Westin, o de "destrozarlo" al permitir la desaparición del emblemático Balneario de las Arenas. La rehabilitación del primero ha aunado el respeto a la fachada exterior de principios de siglo en el entorno modernista de Valencia, a 10 minutos del puerto y del centro histórico, con una infraestructura interior de superlujo que exhibe en el gran jardín al que miran las habitaciones uno de sus grandes atractivos. Con habitaciones más grandes que la media -la más pequeña de 38 metros cuadrados y la suite real de 180 metros decorada por Francis Montesinos-, el Westin se marca como reto "ser el hotel de referencia de Valencia". Bancaja tiene la concesión del inmueble por 75 años y ha cedido la explotación por 15 años.

La estampa del balneario de las Arenas fijada en la memoria colectiva de la ciudad ha desaparecido con las obras del hotel en una intervención que ha reconstruido algunos elementos, como los pabellones columnarios, con espacio para 2.000 comensales.

El Ayuntamiento renunció a una rehabilitación del emblemático entorno, del que se deshizo en una subasta. El hotel abierto por el Grupo Santos ofrece grandes salones para convenciones y un parque de 8.000 metros cuadrados para todo tipo de acontecimientos. Como en todo establecimiento de gran lujo, el servicio funciona "las 24 horas", sea la cocina o el planchado de una camisa.

De corte distinto son los cinco estrellas del entorno del Palacio de Congresos, en edificios altos de nueva planta y diseño moderno: el Hilton Valencia, tercero del grupo en España y esta semana de estreno; el Sorolla Palace, del grupo Ballester, abierto el pasado diciembre, y el Eurostars Gran Valencia, inaugurado en 2004. Aunque centrados en el turismo de negocios y empresas, y alejados del puerto, también acogen clientela de la Copa del América. "La competición se ha notado en toda la ciudad", aseguran en el Sorolla.

"Estamos a tope", presumen estos días en el Hospes Palau de la Mar, la unión de dos palacetes urbanos con la marca de la cadena Hospes cuya rehabilitación combina modernidad y tradición, y un tranquilo patio interior diseñado por paisajistas de prestigio. Amplio y cómodo, con los últimos avances tecnológicos en sus habitaciones, se mantiene el hotel decano de la categoría, el Meliá Valencia Palace, lleno durante semanas en las regatas, aunque la competencia en el sector del lujo "se empieza a notar".

Más allá de la gama de alto standing, la Unión Hotelera resalta el resto de categorías nobles y "el buen nivel" del segmento de una y dos estrellas, con cadenas como NH o Ibis. "No queremos dar simplemente una imagen de lujo", apunta la asociación del sector, que huye de las previsiones triunfalistas del "lleno total" del gusto de muchas declaraciones oficiales en grandes eventos como la Copa del América. "Habrá mucha ocupación, pero la excelente se decide a más corto plazo", advierten.

"La Copa del América tiene que ser un punto y seguido, porque no soluciona los problemas estructurales ni viviremos de las rentas más allá de los meses de la competición", avisa Martí. Las regatas, la visita del Papa o la posible celebración de una carrera de Fórmula 1 proyectan una y otra vez la imagen de Valencia y es una política de grandes eventos "que hay que mantener", opinan los hoteleros, "pero de cara al futuro hay que potenciar la promoción" para que pueda subsistir el gigantesco parque hotelero, sobre el que periódicamente se lanza la duda de la saturación.

Turismo Valencia Convention Bureau cerró la estadística de 2006 con 1.600.000 viajeros, con un incremento del 22% respeto al año anterior. Como sexto destino turístico español, las pernoctaciones no han dejado de subir en la última década, con buenos índices de ocupación todo el año. Según Turismo, la ciudad ha pegado el salto de 52 hoteles y pensiones con 6.888 plazas en 1992 a los 81 establecimientos y 15.897 plazas el año pasado. Sólo en 2006 se abrieron en Valencia siete nuevos hoteles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de mayo de 2007