FERNANDO FANTOVA | Consultor social

"La financiación para la Ley de dependencia es insuficiente"

Los expertos en servicios sociales Fernando Fantova y Demetrio Casado acaban de publicar el libro

Perfeccionamiento de los servicios sociales en España. Informe con ocasión de la Ley sobre autonomía y dependencia (Fundación FOESSA), en el que coordinan los textos de especialistas que analizan el sector. Fernando Fantova (Bilbao, 1961; www.fantova.es) lleva años trabajando en el sector social y, aunque se muestra esperanzado con la puesta en marcha de la Ley de dependencia, aún cree que hay aristas que limar.

Pregunta. ¿Qué aporta el libro?

Respuesta. Lo fundamental es centrar el ámbito de los servicios sociales. Uno de los problemas que ha tenido la propuesta de la Ley de dependencia es que ha parecido que invisibilizaba a los servicios sociales, incluso se hablaba de que el cuarto pilar del sistema del bienestar era la atención a la dependencia. Eso es un error de bulto, porque esa atención se debe hacer tanto en el sistema sanitario como en el de pensiones y en el de servicios sociales, que sería el cuarto pilar. Parece como si de pronto se descubriera que hay personas en situación de dependencia y hubiera que montar algo específico para ellas.

"La catástrofe ya está ocurriendo, ya hay mucha gente sin atención, viviendo en muy malas condiciones, pero este fenómeno social es invisible"
"Hablamos de una revolución cultural: es en el trato a las personas que menos pueden valerse por sí mismas donde una sociedad se muestra como es"

P. Pero ahora hay más personas dependientes porque hay más personas mayores.

R. Sí que hay más dependientes y menos personas para cuidarles, por la incorporación de la mujer al mundo laboral. Lo que ocurre es que el artefacto, servicios sociales, ya existía y lo que procedía era fortalecer ese área.

P. En su libro se analiza la Ley de dependencia.

R. Hay una crítica, en cierto modo, a la Ley, puesto que casi sólo habla de servicios sociales. Desatiende la parte de garantía de ingresos, de sistema sanitario, la vivienda. Prácticamente sólo habla de servicios sociales, pero si se presenta como una política general sobre la dependencia tendría que hablar de los otros ámbitos.

P. Se supone que esos ámbitos los tratan en sus respectivas áreas.

R. Claro, pero si tu dices que vas a hacer una Ley sobre dependencia debes hablar de todos los ámbitos. Si no, di que vas a hablar de una ley de servicios sociales. ¿Por qué no se dice? Porque hay un problema competencial.

P. ¿Cuál es su valoración de dicha Ley?

R. Inicialmente, positiva. Qué bien que alguien se da cuenta de que hay un fenómeno social y dice que hay que abordarlo y ponerse las pilas. Todo lo que sea garantía de derechos y extensión de los derechos me parece bien. Además, es interesante que la iniciativa del Gobierno central haya removido el estanque de los servicios sociales que estaba un poco quieto y sucio.

P. ¿Y en el lado negativo?

R. Esta Ley puede tener efectos no deseados. Uno es crear expectativas que luego no se van a poder responder. La financiación que tiene prevista es muy insuficiente. Cuando la Ley esté a velocidad de crucero en el 2015 la memoria prevé una aportación del Estado de unos 2.500 millones de euros. Todo el mundo que conoce lo que es la atención a la dependencia sabe que eso es muy insuficiente. Otro efecto no deseado es el que tiene que ver con los costes de transacción, con los problemas organizativos, con algo que se formula como derecho y luego se fía a un sistema de convenios bilaterales con las comunidades que se pueden firmar o no.

P. ¿Y no se han previsto estos efectos no deseados?

R. Esto puede suceder por no haber colgado estas prestaciones de la Seguridad Social, que a mi me parece la fórmula más limpia. El Estado tiene competencias en Seguridad Social, se declara la dependencia como una contingencia a cubrir por ella, no necesariamente vía contributiva, y a partir de ahí se trabaja. Entiendo que no se quiso hacer eso por los miedos que existen sobre la sostenibilidad de la Seguridad Social.

P. Pero regula una situación que va a ir a más, por el envejecimiento de la población.

R. Si mañana cierran una fábrica donde hay 200 trabajadores nos enteramos todos, pero hay muchísimas más personas a nuestro alrededor en una situación insostenible, lo que pasa es que es invisible. Esa gente no está organizada y no tiene voz. Pero la catástrofe ya está ocurriendo, ya hay mucha gente sin atención, en condiciones muy, muy malas. Lo que ocurre es que este fenómeno social es invisible.

P. Y a los políticos es un área que no les interesa.

R. Cada vez más desde el ámbito político se va cambiando la visión sobre los servicios sociales. Cada vez más se los ve como un área estratégica, donde la clase política puede hacer una aportación para la calidad de vida de la población que la población aprecie. Esta sociedad se juega mucho en la atención a personas en situación de dependencia porque en las personas que menos pueden valerse por sí mismas es donde una sociedad se muestra como es. En realidad estamos hablando de una revolución cultural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de abril de 2007.

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