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Reportaje:

'Graffitis' de ajolotes y caniches

El Colectivo Neza mexicano reivindica las raíces; el francés Mr Kern, "el realismo grotesco"

El ajolote es una larva de salamandra muy característica de México. Puede reproducirse sin llegar a evolucionar hasta convertirse en el anfibio de reminiscencias mágicas. En la Politécnica de Valencia, el ajolote también se está reproduciendo pero a un tamaño enorme, el que permite uno de los muros de la universidad donde el colectivo de graffiteros mexicanos Neza Arte Nel está realizando sus pinturas murales. "Nos interesa mucho el otro, la otredad. Reivindicar la diferencia, porque formamos parte de un país occidental pero también con un componente indígena", explica Áurea Jiménez, una de los cuatro integrantes de este colectivo de la ciudad de Neza, en México DF, participante en el Festival de Arte Urbano Poliniza que concluye hoy. Sus pinturas siguen la tradición muralista mexicana de Rivera, Orozco o Siqueiros al tiempo que usan aerosoles y defienden la "cultura hip hop". Se ganan la vida pintando muros. Trabajan para galerías, instituciones, entidades y para ellos mismos, implicándose también en la realidad política y social de su país, como el reciente trabajo en el zócalo para denunciar el asesinato masivo de mujeres en Juárez. Se definen como neomuralistas y su obra es un "ensamble mural graffiti". Jiménez reprocha que muchos "graffiteros ilegales", supuestamente más transgresores, no reflexionan sobre "la gran influencia de la cultura yanqui" de sus obras.

Poliniza, el festival de arte urbano de la Politécnica, concluye esta tarde

El francés Mr Kern trabajo en un muro cercano, también en la Facultad de Bellas Artes, junto al holandés Via Via. Son dos de los graffiteros más destacados del festival, que ha reunido a 17 artistas urbanos. Mr Kern inscribe su trabajo en la línea de los que llama "realismo grotesco". En sus pinturas critica sobre todo las contradicciones de "la globalización" y alude también con ironía al "mal menjar", comenta en un catalán aprendido en su estancia en Barcelona. Suele pintar caniches en una visión sarcástica del uso de animales domésticos por la industria agroalimentaria. El artista, que acaba de publicar un libro con sus trabajos, considera "estupendo" que la universidad se interese por los graffitis y propicie intervenciones. No cree que el arte urbano pueda aburguesarse y perder su espontaneidad y su carga crítica, porque "uno siempre puede salir a la calle". Ahora trabaja sobre todo en tamaños más reducidos, porque después de años pintando, "tiene que cuidar sus pulmones" por el uso de los sprays.

Via Via se plantea unos murales más abstractos, oníricos, dando rienda suelta a su imaginación, con atención a los detalles. Ha diseñado camisetas para la marca Levi's y trabaja con galerías, en museos. "Antes, hace 10 años, siempre pintaba en la calle. Ahora lo hago en diversos sitios. Lo que más me gusta es ver mi obra muy grande para que la gente lo disfrute más", apunta este antiguo estudiante de Industriales.

El festival Poliniza ha sido bien acogido por los alumnos y por los graffiteros. En Valencia, hay artistas urbanos que se han ganado una fama a pesar de las dificultades y los enfrentamientos con el Ayuntamiento. Es el caso de Escif, participante también en la iniciativa de la Politécnica, que tiene voluntad de continuidad. De hecho, el próximo edificio de la Facultad de Bellas Artes (el actual se derribará el próximo año) tendrá unos muros dispuestos a propósito para ser pintadas de graffitis, que han entrado definitivamente en las aulas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 2007