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Reportaje:

Los homosexuales, ni en cerámica

La Iglesia veta una exposición en un antiguo convento por su contenido gay

La doctrina de la Iglesia católica, férreamente contraria a las uniones homosexuales, tuvo ayer su traslado práctico al mundo del arte. El párroco de Coín (Málaga) Gonzalo Martín ha vetado una exposición de cerámica que se iba a celebrar en el antiguo convento de Santa María -utilizado conjuntamente por el Ayuntamiento y la iglesia como sala de usos múltiples- por su contenido abiertamente gay. La muestra, preparada por los ceramistas locales Salvador Luna y Antonio Hernández -el primer matrimonio homosexual de Coín desde mayo de 2005- deberá trasladarse a una sala de exposiciones municipal. Mientras tanto, los artistas protestan por lo que consideran "una represalia" contra su boda civil y "una forma de represión contra los homosexuales" por parte de la Iglesia.

El Ayuntamiento de Coín, que organiza la muestra, ha cedido una sala municipal

El párroco Gonzalo Martín expresó su negativa a ceder el antiguo convento, reformado y restaurado con fondos públicos, nada más recibir del Ayuntamiento el cartel anunciador y el catálogo de la exposición. El poster promocional consiste en una fotografía de busto de Salvador y Antonio cubiertos de arcilla seca besándose felices frente al mar y por debajo la leyenda en francés "1+1 = Nous [Nosotros]". El catálogo recoge algunos de los mosaícos que componen la exposición, recogidos bajo el epígrafe de "Familias diversas". En uno se ve un hombre y una mujer tumbados desnudos boca arriba y en otro a dos hombres desnudos en el cuarto de baño, uno de ellos con una erección.

"Cuando supe que el párroco censuraba la exposición nos quedamos sorprendidos y fui a hablar con él. Me dijo que el título incitaba a la homosexualidad", afirma Luna, que lleva 25 años dedicándose profesionalmente a la cerámica. "Es nuestra primera exposición conjunta y no pensamos que se pudiera ver intencionalidad en el cartel ni en las obras. Son cuadros minismalistas, modernos y que no atentan contra la dignidad de nadie", se defiende el artista.

El párroco Gonzalo Martín no lo vé de la misma manera: "Respeto a Salvador y él lo sabe, pero el convento, aunque se usa como sala de exposición, sigue abierto al culto, y la Iglesia no permite los motivos homosexuales en los lugares de culto", afirma. El párroco recuerda que la muestra 1+1 = Nous se va a celebrar en otra sala y considera que con la polémica abierta "se busca más la publicidad que otra cosa". Martín recuerda, además, la condición de "apóstatas" de ambos ceramistas.

Quien no ha querido entrar en la polémica, a pesar de figurar como organizador de la muestra junto a la asociación Ojalá de defensa de los derechos de las personas homosexuales, es el Ayuntamiento de Coín, dirigido por el PSOE. "Respetamos todas las expresiones artísticas y las manifestaciones de culto y de la fe. Las dos posiciones son respetables. Les hemos brindado a los artistas una sala municipal porque lo importante es que la gente vea la exposición y juzgue por sí misma", afirmó ayer un portavoz municipal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 2007