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Mauritania niega auxilio a 90 'sin papeles' moribundos ante Nuadibú

Un pesquero español rescata a los ocupantes de un cayuco semihundido

Mauritania se ha negado a socorrer a un cayuco con 90 subsaharianos -entre los que había un cadáver, cuatro mujeres y varios niños- a 50 millas de Nuadibú. La barca, que ya había perdido a otros 10 pasajeros y estaba a punto de hundirse, fue avistada por un pesquero español, que tuvo que izar a bordo a sus ocupantes. Anoche, las autoridades de Nuakchot se negaban a permitir el desembarco de los supervivientes.

Entre las cuatro y las cinco de la tarde del lunes, el pesquero vigués Segundo San Rafael avistó un cayuco con 90 inmigrantes a unas 50 millas al suroeste de Cabo Blanco, el extremo inferior de la península en la que se halla la ciudad mauritana de Nuadibú. La barcaza estaba a punto de hundirse, tenía varías vías de agua y entre sus ocupantes había cuatro mujeres, un número indeterminado de menores, varios enfermos graves y un cadáver. Los sin papeles contaron a los pescadores que habían arrojado por la borda los cuerpos de otros 10 compañeros muertos durante la travesía.

El patrón del Segundo San Rafael envió un mensaje urgente a Salvamento Marítimo. Inmediatamente, desde Nuadibú despegó un helicóptero de la Guardia Civil para evaluar la situación. Una vez confirmado el mensaje del pesquero, las autoridades españolas solicitaron a las mauritanas que enviaran sus patrulleras -donadas por España hace un año- al rescate de los inmigrantes. Pero los mauritanos se negaron en redondo. Adujeron que el cayuco se hallaba fuera de sus aguas jurisdiccionales y que, por tanto, no les concernía la suerte de sus ocupantes.

El Segundo San Rafael había comenzado a remolcar la barcaza hacia Nuadibú, pero el riesgo de naufragio era cada vez más evidente. Por eso, hacia las diez de la noche, el patrón decidió jugársela e izar a bordo a todos los inmigrantes. Milagrosamente, los marineros lograron hacerlo sin bajas. A continuación, repartieron entre los náufragos mantas, ropa seca y alimentos. En el cayuco sólo quedó el cadáver.

El buque hospital Esperanza del Mar, que se hallaba a 100 millas del lugar en que fue avistado el cayuco, se dirigió a toda máquina hacia el Segundo San Rafael, al que alcanzó hacia las cuatro de la madrugada a unas 20 millas al oeste de Nuadibú. Los inmigrantes más graves fueron transbordados de inmediato desde el pesquero al Esperanza del Mar. A pesar de los medios con que cuenta este buque y del celo y la experiencia de sus doctores, uno de los rescatados falleció poco después.

Ayer, a las cinco de la tarde de, el Esperanza del mar se hizo cargo de un nuevo grupo de inmigrantes, que quedaron distribuidos de la siguiente manera: 47 varones -los más sanos- a bordo del pesquero y 43 -entre ellos las cuatro mujeres, los menores y los dos cadáveres- en el buque hospital. Ambos barcos seguían detenidos a 20 millas de Nuadibú, a la espera de que las autoridades mauritanas les permitieran acercarse a puerto.

Pero, a esa misma hora, las autoridades mauritanas comunicaban a las españolas su negativa a que los inmigrantes fueran desembarcados en el país. Dos horas más tarde, la situación continuaba igual. José Luis, el patrón del Segundo San Rafael, declaró por el teléfono de a bordo: "Nos dedicamos a la pesca del cefalópodo, nos encontramos con unos náufragos y no tuvimos más remedio que rescatarlos. No queremos publicidad. Lo único que queremos es que un ministerio español, el que sea, nos diga qué hacer".

La decisión mauritana rompe abruptamente la colaboración que el Gobierno español consiguió establecer con el país magrebí hace año y medio en la lucha contra la inmigración irregular. La llegada al poder de un nuevo presidente y la crisis irresuelta del Marine I no parecen ajenas al cambio de actitud.

"Peor que el 'Marine I"

"Esto es peor que lo del Marine I", resumió ayer una fuente del Ministerio del Interior. Mejor o peor, la actitud de Mauritania no parece ajena a lo sucedido con el carguero que Salvamento Marítimo rescató el 2 de febrero pasado, entre Senegal y Cabo Verde, con 369 inmigrantes a bordo. Los mauritanos concedieron a España cuatro horas para desembarcar a los sin papeles en Nuadibú y sacarlos del país. Pero, 82 días después, aún permanecen allí 23 de ellos.El lunes, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, declaró en el Senado: "Esos 23 inmigrantes no vendrán a España, aunque para ello haya que prolongar aún más la solución de esta crisis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de abril de 2007

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