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CARTAS AL DIRECTOR

Preguntas para Rajoy

Mariano Rajoy ha afirmado que su compañero de equipo Ángel Acebes siempre nos ha dicho la verdad, que él no sabe si ETA tiene algo que ver en la autoría de los atentados del 11-M y que estará con lo que sentencie el tribunal que juzga el caso. Y no le da pudor. En cambio, lo que sí le da pudor es confesar a una señora pensionista el importe de su salario. ¿Es de mal gusto decir lo que gana o puede resultar ofensivo para el resto de los ciudadanos por su desmesura, o es que la pregunta de la señora es impertinente? No lo sabremos nunca. Hay cosas que son inconfesables. Parece ser.

No vamos por buen camino cuando los que nos quieren gobernar no nos quieren confesar lo que nos cobran por gobernarnos. No vamos por buen camino cuando los que quieren asumir la máxima responsabilidad de nuestro país no se hacen responsables de sus errores. No vamos por buen camino cuando los que nos tienen que informar de lo que nos amenaza mienten respecto a los que nos han hecho daño. No vamos por buen camino cuando los mismos que fijaron las pensiones mínimas durante su estancia en el Gobierno ahora consideran que son una vergüenza y nos piden que les devolvamos el poder para corregirlas. Ni cuando para nuestros políticos gobernar es sinónimo de mandar y antónimo de servir. Mariano Rajoy ha vuelto a dar una lección magistral de lo que en democracia debería considerarse el peor de los pecados: el desprecio absoluto al compromiso con la veracidad, la responsabilidad y la vocación de servicio a la ciudadanía.- Mario López Sellés. Madrid.

Vi el programa el jueves por la noche. Rajoy, a diferencia de Zapatero, demostró una sólida argumentación en su exposición, básicamente porque tiene un conocimiento profundo de cómo funciona el país, por formación y experiencia de gobierno, y además porque cree en lo que dice, puesto que su actividad política se basa en unos principios básicos a los que se atiene escrupulosamente, como es el respeto al Estado de derecho y a la justicia. Lo que fue penoso fue el nivel del público que asistió a dicho programa. Apenas sabían cómo formular una simple pregunta. Sólo se salvó un ciudadano marroquí y un abogado vasco. De vergüenza ajena. Ya lo dijo Rajoy, hay que invertir más en formación y educación para que este país haga algo positivo en el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 2007