Fórmula 1 | Gran Premio de Bahrein

Menos extranjeros y prostitutas

Bahrein ya no abre la mano con los visados durante su gran carrera

Para las ciudadanas de algunos países del sureste asiático, la entrada en el reino de Bahrein durante estos días va a convertirse en un auténtico problema. El director general de Asuntos Internos, que controla temas de inmigración y recursos humanos, Nayef al Shurooqi, explicó ayer que el Gobierno ha decidido restringir la emisión de visados para evitar la entrada masiva de prostitutas en el país con motivo del gran premio de fórmula 1.

"En los primeros años de la carrera mantuvimos una postura más permisiva en este sentido porque queríamos consolidarnos como un evento de primer orden en el Oriente Medio", explicó Al Shurooqi; "sin embargo, ahora somos mucho más restrictivos. No todos los ciudadanos de todos los países van a tener su visado de entrada en Bahrein cuando lleguen aquí. Algunos deberán demostrar que tienen a personas que responden de ellos durante su estancia".

Las normas especiales impuestas por el Gobierno especifican que se controlará si ciertos ciudadanos que pretenden estar en Bahrein estos días tienen o no entradas válidas para el gran premio y se mirará especialmente la validez de su pasaporte y si tienen billete de regreso a sus respectivos países. En muchos casos se pedirá también el aval de terceras personas que justifiquen su presencia. "Ya sabemos que algunas empresas necesitan más trabajadores estos días y por eso les vamos a permitir que avalen hasta a 50 personas. Pero en casos particulares, no. Nuestra pretensión es minimizar el problema de la prostitución durante el gran premio. Somos conscientes, claro, de que no vamos a erradicarla", agregó Al Shurooqi.

Aunque el Gran Premio de Bahrein es uno de los que menos público congrega en el circuito -el año pasado tan sólo 40.000 espectadores acudieron a ver la carrera y ayer la asistencia se quedó en 26.000-, la llegada de la fórmula 1 supuso un reactivo muy importante para el impulso internacional de este pequeño país.

El coste del circuito fue de 180 millones de euros, pero los responsables de las finanzas aseguran que la inversión ha revertido en más de 900 millones en los tres años en que se ha disputado la carrera de la fórmula 1.

Lo que se detecta con una simple ojeada es que Bahrein ha crecido de forma brutal a nivel inmobiliario y que el país lucha por entrar en las coordenadas económicas del mundo occidental y por convertir el desierto en un vergel.

Bahrein, situado en el golfo Pérsico, tiene una superficie de 678 kilómetros cuadrados y una población de 677.886 habitantes. Logró su independencia del Reino Unido en 1971. Es todavía un país muy joven, pero las refinerías de petróleo le han convertido ya en muy rico.

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