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El oligarca que ayudó a Putin a llegar al Kremlin

Borís Berezovski, de 61 años, ha sido uno de los políticos más influyentes en la Rusia de la época de Borís Yeltsin. Magnate mediático, en diferentes épocas controló al menos dos de los periódicos rusos más prestigiosos y dos televisiones importantes.

Berezovski es considerado el principal artífice tanto del segundo mandato de Yeltsin como del encumbramiento a la cima del poder de Vladímir Putin, del que hoy se ha convertido en enemigo irreconciliable. Fue Berezovski el que ideó la creación de un nuevo partido progubernamental, formado principalmente por altos funcionarios y caciques regionales en vísperas de las elecciones parlamentarias de 1999. Fue él quien usó la fuerza de las televisiones que controlaba para desprestigiar a los rivales de Putin, entonces personificados en el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, y en el ex primer ministro Yevgueni Primakov.

Lo que nunca se imaginó Berezovski es que, una vez en el Kremlin, Putin mostraría las uñas y arremetería contra el poder fáctico de los oligarcas. Berezovski se vio obligado a huir para evitar ser encarcelado y finalmente encontró refugio en Londres, desde donde ha tratado, infructuosamente, de articular una oposición fuerte al régimen de Putin.

Berezovski hizo su fortuna en el negocio de la venta de automóviles. En 1989 fundó LogoBaz, compañía que cuatro años más tarde ocupaba uno de los primeros lugares entre las empresas privadas rusas. Más tarde entró en el negocio de la prensa, el petróleo y la aviación.

Su influencia sobre la corte de Yeltsin era enorme y llegó a ocupar los cargos de vicesecretario del Consejo Nacional de Seguridad y de secretario de la Comunidad de Estados Independientes. Elegido diputado en 1999, renunció a su escaño en julio de 2000, año en el que de hecho emigró de Rusia.

Las declaraciones realizadas por Berezovski a The Guardian más parecen una baladronada y un intento de provocar inquietud y despertar sospechas mutuas entre los que forman el entorno de Putin. Las élites que apoyan a Putin tienen garantizadas la continuidad, pues nadie duda de que ganarán las elecciones presidenciales del próximo año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007