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Crónica:Copa de la UEFA | Habrá un equipo español en la final

Osasuna se hace grande

El equipo de Ziganda elimina al Bayer con un ejercicio de inteligencia

Sólo faltaba el trámite del partido de vuelta para sellar el paso a semifinales de la UEFA y Osasuna lo solventó con inteligencia. Pese a las numerosas bajas y a unos primeros embates del Bayern, los de Ziganda no pasaron por excesivos problemas: secaron el partido cuando se lo propusieron, cerraron las bandas del Bayer y, en una de las escasas ocasiones con las que contaron, apuntillaron el choque y la eliminatoria. El premio, el mayor logro de la historia europea.

OSASUNA 1 - BAYER LEVERKUSEN 0

Osasuna: Ricardo; Izquierdo, Cruchaga (Erice, m. 70), Cuéllar, Monreal; Valdo, Josetxo, Muñoz, Juanlu; Milosevic y Soldado (Font, m. 75). No utilizados: Elía, M. Flaño, Juanfran, Webó y J. Flaño.

Bayer: Adler; Castro, Callsen-Bracker, Madouni (Haggui, m. 54), Stenman; Barnetta (Babic, m. 43), Schwegler, Rolfes; ScheNider, Freier; y Barbarez (Kiessling, m. 67). No utilizados: Fernández, Haggui, Voronin, Athirson y Meyer.

Gol: 1-0. Juanlu remacha un despeje de Adler tras disparo de Soldado.

Árbitro: Frojdfeldt (Suecia). Amonestó a Freier y Castro.

17.860 espectadores en el Reyno de Navarra.

El Bayer dispuso toda su panoplia ofensiva alrededor de una sola idea: obtener un gol con rapidez. Sin embargo, la necesidad pronto se volvió una carencia. A la contra, Valdo puso el balón a los pies de Soldado quien, solo, erró frente a Adler en la ocasión soñada. Pero el Bayer no se rindió a las primeras de cambio y trató de seguir buscando la heroica. Schneider, con un disparo tras un rebote en el área, puso la primera dosis de peligro.

El partido iba cayendo en la fase de atontamiento que Osasuna buscó desde el primer momento. El centro del campo fue un lugar de tránsito, sin mayores ambiciones que las de expulsar el balón hacia otros fueros, con un Josetxo que aprobó en una posición desconocida para él. A los de Ziganda no les resultó sencillo controlar el partido mediante la presión porque el Bayer, pese a haberse ridiculizado en su feudo, sigue siendo un equipo que sabe tocar el balón y disparar a sus mediapuntas. Freier, al borde del descanso, realizó una penetración desde la derecha que Ricardo, con un pie, llegó a despejar a córner. Pese a las ocasiones, el encuentro no había pasado de lo intrascendente, el territorio que beneficiaba a los locales.

El comienzo de la segunda mitad fue un calco: una ocasión clara de Juanlu con paradón de Adler respondida, a los dos minutos, por un cabezazo de Barbarez que Monreal despejó sobre la línea de gol. El ritmo no beneficiaba a los navarros, aunque el tiempo seguía siendo su principal aliado. Sin embargo, la locura acabó pronto. Tras unos minutos de tanteo, Soldado lanzó desde la izquierda y Juanlu remachó tras un despejo del meta Adler. Después del aburrimiento, la locura.

Juanlu quien, junto a Valdo, no había ofrecido la verticalidad esperada, se convirtió en el héroe del encuentro. A partir del gol, celebración en la grada, homenaje a Cruchaga, minutos para los menos habituales y relajo. La espita del fútbol se cerró y el partido terminó por convertirse en un aburrido (pero gratificante) pasatiempo, con una sola ocasión en las botas de Cuéllar. Pero con la gratificación de la semifinal de la UEFA, un premio gordo con el que Osasuna ni siquiera soñaba al comienzo de la temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de abril de 2007