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Reportaje:

En busca del 'Robin Hood de los pisos'

Decenas de jóvenes visitan a José Moreno, pocero de profesión, que ha construido 402 viviendas en Fuenlabrada por menos de 84.000 euros

-Oiga, ¿es aquí donde han construido los pisos esos tan baratos? -pregunta una chica.

-Sí, y estás hablando con el que los ha hecho.

José Moreno, extremeño de 57 años, responde con orgullo. Es pocero de profesión y, de vocación, constructor de viviendas baratas para jóvenes. Las ha levantado en la localidad de Fuenlabrada (193.000 habitantes), junto al hospital y a la Universidad Rey Juan Carlos. Ayer llegaban hasta allí decenas de jóvenes en busca de la ansiada vivienda barata.

Moreno, alias El Pelucas, gestiona una cooperativa que en los dos últimos años ha construido 402 viviendas protegidas en Fuenlabrada para menores de 32 años a un precio de entre 82.000 y 88.000 euros. Los pisos tienen tres o cuatro habitaciones, piscina, garaje y trastero. ¿El truco? Ninguno, dice él. El Ayuntamiento (PSOE e IU) adjudica por concurso a un precio muy bajo el suelo a los cooperativistas y éstos construyen los pisos. "No he querido enriquecerme, por eso son tan asequibles", afirma este hombre.

Estos pisos no son los primeros que construye. En los últimos tres lustros, Moreno ha levantado otro centenar de las mismas características y a precios tan bajos, también en Fuenlabrada. "De todo el dinero invertido, sólo me he llevado el 3,6%. Pero con eso he tenido que pagar el abogado, el gestor, el economista, la gente de las oficinas...", asegura. Añade que ahora obtiene por primera vez unos mínimos beneficios por la construcción de las viviendas. "Y lo he hecho porque en las otras dos cooperativas que construí hace tiempo no gané ni un duro y todo el mundo rumoreaba que, encima, me estaba enriqueciendo. Hasta un hijo mío me dijo: '¿Eres tonto o qué? Algo tendrás que cobrar...".

A pesar del milagro, Moreno no va a poder construir más pisos baratos por lo menos hasta el próximo mes de octubre, cuando el Ayuntamiento vuelva a ofrecer suelo público en concurso. "Pero para obtener uno os tenéis que apuntar al Instituto Municipal de la Vivienda", advierte Moreno a los jóvenes que no dejan de preguntarle por la calle. "¿Al Instituto de qué?", contestan quienes se acercan en busca del piso barato.

Él justifica su particular revolución del ladrillo en que le gusta denunciar las injusticias: "En este caso, la falta de viviendas para jóvenes, y sigo pensando que se puede hacer un mundo mejor. Y los ayuntamientos y las comunidades autónomas deberían de dejar de ganar dinero con el tema de la construcción". Y cuenta que su carácter guerrero tiene un origen: su falta de cabello. "Perdí todo el pelo con siete años. Vivía en una chabola en Vallecas y me bañaba en las charcas que se formaban con la lluvia. Cogí el tifus y se me cayó el pelo", recuerda. La alopecia la llevaba tan mal que llegó a llevar peluca -"una rubia y larga"-, y de ahí el mote de El Pelucas. "Por eso fortalecí el carácter, porque de pequeño no tenía pelo y yo quería tenerlo. Me cabreaba mucho", explica este hombre, casado y con cuatro hijos.

Moreno es popular en Fuenlabrada y en el bar al que se acerca a tomar un vino todo el mundo le conoce. "Es todo corazón y un personaje. Está en el Libro Guinness de los Récords...", cuenta Jaime Llopart, su amigo y arquitecto de las viviendas. "Estoy en él por haber hecho un cocido en puchero con 30.000 raciones", apostilla Moreno.

Este "militante de izquierdas de toda la vida" fue concejal de Deportes de Fuenlabrada con el Partido de los Trabajadores entre 1979 y 1983. Ahora preside la asociación de vecinos del barrio de La Avanzada. "Con Franco estuve varias veces en la cárcel", afirma.

-¿Le gustaría volver a la política?

-No, gracias. No pienso dejar mi trabajo de pocero, porque es lo que me gusta. La asociación de vecinos y la pocería son mi vida -concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007