"Es muy difícil ser neutral cuando una de las partes considera que vale todo con tal de recuperar el poder"

El presidente de PRISA, Jesús de Polanco, expresó ayer la dificultad que afrontan los medios del grupo para ejercer su labor periodística en un ambiente político marcado por la crispación y el confrontamiento. "Es muy difícil ser neutral cuando una de las partes considera que todo vale con tal de recuperar el poder", indicó en respuesta a la intervención de un accionista en el turno de ruegos y preguntas en la junta general.

Polanco agregó que el grupo intenta realizar su trabajo bajo esa premisa de neutralidad y rigor informativo pero precisó que es muy dificil estar de acuerdo con el comportamiento de algunos partidos políticos "en unos momentos en los que hay quien desea volver a la guerra civil".

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Y no ocultó sus temores de que la derecha gane unas elecciones generales: "Si estos señores recuperan el poder van a venir con unas ganas de revancha que a mí, personalmente, me dan mucho miedo".

Polanco expresó su deseo de que en España existiese "un partido de derechas, moderno, laico, con ganas de mantener lo que hay que mantener y de cambiar lo que hay que cambiar". Y remarcó que una formación de este tipo es "lo que nos hace falta" para la alternancia democrática porque en la izquierda "ya hay un partido que funciona".

En su opinión, la derecha española mantiene en estos momentos unas posiciones "que la alejan notablemente de este perfil de conservadurismo moderado". Puso como ejemplo de esa actitud radical de la derecha " el apoyo a manifestaciones como la del otro día, que es franquismo puro y duro", en referencia a la concentración convocada por el PP el pasado día 10 de marzo en Madrid contra la últimas decisiones de política antiterrorista del Gobierno.

En este sentido, apoyó la posición crítica del editorial de EL PAÍS contra esa manifestación "porque yo también me sentía español y decente, y no fui a la manifestación".

Pero Polanco no sólo criticó a la derecha, sino que lamentó que la clase política española en general tenga escasa capacidad para encajar las críticas. En este sentido, precisó que "incluso los que se deberían considerar favorecidos por nosotros, nos ven poco adictos".

Resaltó que desde que accedió a la presidencia de PRISA en 1984 el grupo y, en particular EL PAÍS, no ha dependido de nadie y "hemos sido enemigos de todos los poderes económicos".

Previa a esta intervención, el presidente de PRISA se comprometió en su discurso ante los accionistas a seguir apoyando la labor de los periodistas que integran el grupo, en su búsqueda incesante por el rigor y el equilibrio informativo. Asimismo, reafirmó la vocación de PRISA de ser "un referente de opinión de primer orden y en muchos casos un referente moral y democrático esencial, tanto en España como fuera de ella".

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