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Reportaje:Liga de Campeones: sorteo de los cuartos de final y las semifinales

Duros, directos y sin maquillaje

Chelsea-Valencia, un duelo entre dos equipos con un juego similar y fuertes personalidades

A pesar de que los separa la billetera de Roman Abramovich -800 millones gastados desde 1999-, un cordón umbilical une al Valencia y el Chelsea, rivales en los cuartos de final de la Champions. Les conecta invisiblemente por tratarse de equipos austeros, directos, con pocos adornos y maquillajes. Con gran espíritu competitivo, estructurados en torno a gentes duras y apasionadas, defensas contundentes, medios laboriosos y delanteros demoledores. "Casi iguales", advierte Juan Sol, ojeador del Chelsea en España. Dos cuadros sustentados por fuertes personalidades y con estos paralelismos:

- Los banquillos. Quique Flores, de 41 años, y José Mourinho, de 44, se parecen demasiado: jóvenes, brillantes, perfeccionistas y ambiciosos. Con tanta seguridad en sí mismos que, sobre todo el portugués, rozan el umbral de la arrogancia. A ninguno le faltan enemigos en casa. Carboni ha buscado entrenador bajo las piedras. Y el Chelsea piensa en Koeman como sustituto de un Mourinho distanciado de Abramovich. La diferencia es la ilusión infantil de Quique, recién aparecido en Europa, por el rostro agotado de Mourinho, que lo ganó todo en el Oporto (Copa de la UEFA y Champions) antes de quedar varado en las semifinales con el Chelsea.

- Cañizares-Cech. Cech es 13 años más joven que Cañizares (24 por 37) y 15 centímetros (mide 1,96 metros) más alto. En 2005 fue nombrado el mejor portero del mundo. Completísimo. Jugará con un casco tras sufrir una fractura de cráneo en un choque con un rival. Cañizares, el mejor europeo en 2001, sigue en la brecha por su tremenda elasticidad y su fuerte personalidad.

- Ayala-Terry. En la final de la Copa de la UEFA que el Valencia ganó al Marsella (2004), Ayala anuló a Drogba con un marcaje espectacular. Claro que entonces Drogba no contaba con ningún compañero como Ayala. Ahora, sí. Terry, de 26 años, es el alma del Chelsea. Lo impulsa hacia adelante y es un gran cabeceador. No se achanta: ni cuando recibió una patada brutal de Diaby. Igual que Ayala, de 33, colosal contra el Inter.

- Albelda-Makelele. Durante años fueron los medios centro de referencia de la Liga española. Alguien tan distinto como Guardiola dijo de Albelda que hasta cuando ataca su equipo él defiende mentalmente. Algo que podría decirse de Makelele (34 años), menos potente que Albelda (29), pero más resistente. Los dos cuentan con otro medio defensivo. Marchena ha encontrado la serenidad que perdió como central y Essien es una locomotora que complementa la inteligencia táctica de Makelele. Hasta aquí, las semejanzas en la línea medular. El Chelsea abandonó su juego de extremos -Phillips y Robben- para dar cabida a Ballack en el medio mientras el Valencia sigue confiando en abrir el campo por las bandas. Ballack -el jugador que más faltas hace en la Champions- y Lampard son dos volantes con tendencia a ocupar el centro: tres goles entre ambos. Y ese espacio lateral lo dejan para las subidas de Ashley Cole. Robben sólo ha marcado un gol y Phillips y Cole cuentan poco (tres partidos jugados). Angulo o Joaquín y Silva o Vicente son extremos más o menos puros, pero se echa de menos a Miguel, en baja forma. A la espera de Vicente, el Valencia llega con pocos efectivos al ataque. Ni Marchena, ni Viana ni Baraja han marcado en Europa. A cambio, brilla Silva, el más desequilibrante: un gol y dos asistencias.

- Drogba y Shevchenko, Villa y Morientes. Frente a frente, las parejas más goleadoras. Drogba y Shevchenko acumulan 31 goles entre todas las competiciones; Villa y Morientes, 30. La española, eso sí, es más simbiótica: 15 goles cada uno. Se alimentan entre sí. Drogba se ha disparado con 24 por siete de Sheva. El africano y Morientes han marcado cinco en la Champions, a uno de Kaká y Van Nistelrooy. Villa es el tercero que más remata. De ahí, que el Chelsea haya puesto sus ojos en él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2007