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Reportaje:Fútbol | 26ª jornada de Liga

Pura necesidad

Barça y Madrid se exigen la victoria en un partido marcado por su situación en el torneo nacional y la eliminación europea

Apremia la necesidad de ganar en los dos grandes del fútbol, que hoy se enfrentan en el Camp Nou en partido de Liga después de ser eliminados de la Champions. Aunque ha perdido voltaje y parece desbravado, el clásico mantiene un interés deportivo máximo. Prácticamente desahuciado, al Madrid le anima la posibilidad de reengancharse al campeonato a costa de su máximo rival y el Barcelona aspira a recuperar la moral colectiva con un triunfo que no sólo reafirmaría sus aspiraciones de revalidar el título, sino que incluso podría provocar la salida de Capello.

No olvida el barcelonismo que el técnico italiano fue contratado como el mejor antídoto a corto plazo para combatir la perspectiva del paciente Rijkaard. Fue Capello quien aceleró el relevo de Robson cuando Ronaldo vestía de azulgrana. Así planteado, el partido es un asunto de supervivencia tanto para el entrenador como para el equipo madridista, que viajó sin futbolistas que desquician a la hinchada barcelonista, como Roberto Carlos, Cannavaro o Beckham.

Nada resulta más reparador para el barcelonismo que la decadencia madridista y, consecuentemente, hoy le estimula la posibilidad de precipitar su caída y mantener su pulso con el Sevilla, que, a fin de cuentas, pretende convertirse en el Atlético del doblete (1996). A favor de los barcelonistas juega el factor campo -únicamente ha concedido una derrota en los clásicos de las dos últimas décadas- y la condición de mejor local. Ocurre que ya era favorito en la ida y salió trasquilado en el Bernabéu, como ocurrió la mayoría de las veces en que se ha enfrentado a los equipos de peso. El Madrid, por lo demás, es el que más victorias ha conseguido en cancha ajena y ya se sabe también que el clásico no siempre lo gana precisamente el favorito.

La derrota azulgrana en Liverpool y la blanca en Múnich pueden afectar al comportamiento de los dos. Rijkaard todavía no ha repetido una alineación. Las sanciones de Zambrotta y Giuly avalan nuevos cambios y se supone que el Barça recuperará el dibujo del 4-3-3 aun cuando extraña sus signos de identidad: la presión de los medios, los desmarques de los delanteros y la agresividad de todo el plantel. La duda, como es costumbre, está en el medio centro.

En un partido en el que el componente emocional es importante, los azulgrana confían sobre todo en el poder intimidador de Ronaldinho, ya recuperado, y de Eto'o para superar su dificultad últimamente para generar ocasiones. Ambos le han marcado 12 goles a Casillas. Rebajado por las lesiones, la formación del Madrid tiene menos misterio. La incógnita está en saber si habrá algún nuevo episodio entre el técnico y sus jugadores. Tampoco ha sido demasiada tranquila la semana en el Camp Nou después de que Gudjohnsen pidiera un mayor sacrificio a unos compañeros demasiado mansos.

Las circunstancias demandan la victoria tanto a unos como a otros, aunque los azulgrana tengan cinco puntos más. Las secuelas del clásico acostumbran a ser decisivas cuando se pierde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2007