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Crítica:

Una potente vocación coral

El cambio del mundo, a través de la historia de la familia Falcone desde 1869 hasta 1989. Sobre ese lapso ha escrito Mariolina Venezia. Una obra coral en la que se despliegan paisajes, voces, pasiones desbordadas y tradiciones mientras la vida deja de ser la misma.

HACE MIL AÑOS QUE ESTOY AQUÍ

Mariolina Venezia

Traducción de Elena Martínez

Gadir. Madrid 2006

330 páginas. 20 euros

Está escrito en este libro que no es fácil contar la historia que fluye entre sus páginas si el que escucha no conoce el valle del Basento. El texto señala esta dificultad para a continuación nombrar el azul del cielo que se despliega en ese lugar y el verde que tiñe las pendientes en primavera. También habla de los pueblos que agonizan en sus colinas. Y es en uno de ellos donde sucedió el milagro del líquido de oro que cubrió sus callejuelas y se deslizó entre las piedras llegando a todos los rincones. Sí, un manto viscoso de color amarillo se extendió por todo Grottole. Fue el mismo día que sonaron las campanadas de fiesta.

De Grottole nacen las voces,

el rastro oral que Mariolina Venezia (Matera, Italia, 1961) persigue y que es fuente de inspiración para las imágenes que se suceden y que ponen límites a la época que se narra. Todo empieza la tarde del 27 de marzo de 1861, el día en que Roma se convierte en capital de la Italia unificada. La novela se clausura en 1989, cuando el muro de Berlín se derrumba.

Hace mil años que estoy aquí está escrita con un contagioso amor por los paisajes que transita y sobre los que la autora teje un extenso lienzo por donde se deslizan los protagonistas del relato. La novela, cuya potente vocación coral se administra de manera adecuada y absorbente, posee credibilidad narrativa respaldada por la fortaleza de las voces femeninas que la habitan, cuyo cambio de tonalidad marcarán los signos de transformación de la época que discurre. Mariolina Venezia ha decidido afrontar el reto de contar la historia de la saga familiar de los Falcone, una historia que abarca 130 años, y este desafío, que no es ajeno ni a la tradición literaria ni al quehacer narrativo, acostumbra a dar bastante juego con personajes que se entrelazan, pasiones que se desbordan y rutinas y tradiciones que perduran. Así pues, hay riesgo de que Hace mil años que estoy aquí resulte ya conocida. Sin embargo, la frescura con que se aborda, la vitalidad de sus voces y la austera belleza de sus historias, todo esto aliado a su paisaje da como resultado una novela que se lee con placer y que adquiere un ritmo vertiginoso en la protagonista última. Pero así viene marcada nuestra época: urbana, ruidosa y enloquecida. Mariolina Venezia ha publicado poesía y el libro de relatos Altri miracoli. Hace mil años que estoy aquí es su primera novela y han sido adquiridos sus derechos para llevarla al cine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2007

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