Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"No me atraen los sitios que marchan bien"

El fotógrafo gallego José Cendón gana el World Press Photo por su trabajo en Burundi

Huir de las comodidades del mundo occidental y apostar por una vida de aventura puede parecer una rareza en estos tiempos, pero hay personas que están dispuestas a hacerlo y una de ellas es el fotógrafo independiente José Cendón, nacido en Venezuela pero que creció en Santiago y que se ha convertido en noticia en las últimas semanas al ganar dos prestigiosos premios de fotografía, el World Press Photo y el Pictures of the Year, por su trabajo en centros de salud mental de la región de los Grandes Lagos.

Cendón vive actualmente en la capital de Ruanda, Kigali, desde donde realiza la cobertura fotográfica para la agencia France Presse de esa zona (Ruanda, Uganda, Burundi y la República Democrática del Congo). Pero los premios le han llegado gracias a un trabajo realizado por iniciativa propia en el que descubre las condiciones infrahumanas en las que viven los internos en hospitales psiquiátricos del corazón de África. Las fotografías son muy duras pero no tratan de recrearse en aspectos escabrosos sino simplemente reflejar la realidad con una mirada crítica. Es un intento del periodista por llamar la atención sobre una región olvidada, después de que durante algunos meses la atención mundial se centrase en ella tras el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994.

"Con mi trabajo en los hospitales buscaba algo diferente de lo que hacen la mayoría de los fotoperiodistas que trabajan aquí. Decidí seguir un camino lo más directo posible hacia el espectador. Buscaba herirlo porque me parece increíble que se le preste tan poca atención al lugar donde han sucedido y suceden las cosas más terribles del planeta", explica Cendón desde Kigali. El reportero recuerda que en la actualidad todavía mueren cerca de 40.000 personas al mes en el conflicto armado de la República del Congo, el que más muertos ha dejado tras la Segunda Guerra Mundial.

Para Cendón la fotografía es un medio para estar donde quiere estar. Tras abandonar la carrera de Económicas y desplazarse a Madrid para estudiar Periodismo y Cine, eligió el camino menos trillado y empezó a trabajar como free lance realizando reportajes en países con conflictos armados como Colombia o los territorios palestinos. Finalmente recaló en Darfur (Sudán), donde empezó a trabajar para France Presse, que finalmente le envió a los Grandes Lagos. Cendón ya lleva dos años en Africa y cree que vivirá allí algunos años más: "No me atrae demasiado la idea de ser un fotógrafo de prensa en un país donde las cosas marchan bien". En unos días saldrá para cubrir el conflicto de Etiopía.

El fotógrafo gallego utiliza una moto para moverse cuando realiza trabajos personales como el que acaba de ser premiado. En otras ocasiones tiene que recurrir a medios aéreos. "La República Democrática del Congo es un caso aparte. Es un país casi del tamaño de Europa Occidental donde hay menos de 500 kilómetros de carreteras asfaltadas. Es muy complicado acceder a los lugares más calientes a tiempo porque dependes de la ineficacia de las Naciones Unidas. Normalmente utilizo sus aviones y helicópteros", explica.

Cendón apunta que en Sudán la gente es "encantadora" y no tuvo grandes dificultades, pero en la región de los Grandes Lagos las condiciones son más complicadas: "La gente no es muy amigable, pero es una cuestión de aprender a tratar con todo tipo de personas". Su experiencia le lleva a haber aprendido que a los africanos hay que tratarles sin paternalismos: "Es el único camino para minimizar las diferencias entre el blanco y el negro. Ser blanco, como decía Kapuscinski, es algo que llevas siempre contigo en África". Su espíritu aventurero le impide asegurar qué va a hacer en el futuro. "No me planteo quedarme en África definitivamente. Hay demasiados lugares en los que me apetecería vivir por una temporada", señala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de marzo de 2007