Entrevista:José Francisco González Viñas | Presidente de Hijos de J. Barreras

"Nadie me engañó, nunca me hice ilusiones con Astano"

José Francisco González Viñas (Pontevedra, 1948) llegó a ser, al mismo tiempo, presidente de Barreras y vicepresidente de Astano. Fue en 1997-98. "El libro está cerrado", dice ahora descartando cualquier posibilidad de hacerse con la propiedad del astillero de Fene. "Nadie me engañó, nunca me hice demasiadas ilusiones con Astano", afirma en esta entrevista. Es viernes por la mañana y está nublado en Barreras. El astillero vigués está construyendo cuatro barcos y tiene otros 14 encargados (ocho ferrys, cuatro prospectores de petróleo y dos portacontenedores). Es la empresa privada de construcción naval que más trabaja en España. En 2006 facturó 210 millones de euros, ganó 15 millones y empleó a 210 trabajadores de plantilla y a 2.000 operarios de subcontratas gallegas.

"No salimos tocados. Yo entiendo a la SEPI y ellos me entienden a mí. Teníamos que intentarlo"
"No acudimos a la privatización de Sestao porque no nos llega su tamaño para hacer metaneros"
"Barreras invertirá en el futuro plan de Astano. Podríamos hacer plantas de energía maremotriz"
"Una buena solución para la zona ociosa es construir un canal de experiencias hidrodinámicas"

Pucho Viñas siempre ha sido considerado el hippy del empresariado gallego. Pero con sus pelos largos y su pulsera de cuero preside las dos grandes patronales navales españolas (Uninave y Pymar), es el dueño del 20% de Barreras y se considera amigo personal del presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Enrique Martínez Robles. Su historia con Astano no acaba con la fracasada operación para comprar sus instalaciones. Viñas asegura que Barreras será una de las empresas que inviertan en los terrenos ociosos de Navatia Fene en los próximos meses.

Pregunta. ¿Por qué quisieron comprar Astano?

Respuesta. Barreras lleva ocho años buscando dónde comprar un astillero para construir más barcos y buques más grandes. Los primeros contactos los hicimos en la Europa del Este, pero ahí ya están los grandes y nadie quiere vender. Desde 2003 lo estamos intentando en China, donde las negociaciones son muy farragosas y no sé cómo acabarán. Entonces me llama el conselleiro de Industria [Fernando Blanco, BNG], con quien tengo una buena relación, y me dice que existe la posibilidad de desbloquear las restricciones de Astano para construir buques civiles. Me dice: ¿a Barreras le interesaría? Le contesto que sí. Le explicamos que nuestro objetivo es la instalación y que el personal siga en Navantia, en el sector público, pero sabiendo que había muy pocas posibilidades, porque yo conozco bien el caso Astano, la negociación con Bruselas y el acuerdo de 2004. Hasta el punto de que sé que en 2004, Astano llegó a estar fuera de Navantia y se le volvió a meter en el sector público por la presión social de Ferrol...

P. ¿Pero por qué quería otro astillero?

R. ¡Porque aquí no nos caben los barcos! Esta semana firmamos un contrato para poder usar un dique de Lisnave (Setúbal, Portugal) y poder montar un barco de 193 metros de eslora. Si en estos últimos cinco años hubiésemos tenido en Vigo dos gradas como las de Astano, en lugar de 300 millones de euros por año hubiésemos facturado 500 millones. Ya sé que esta racha acabará y puede volver la crisis al sector naval, pero sabemos que la racha aún va a seguir unos años.

P. Si necesitaban un astillero más grande, ¿por qué no acudieron al concurso de privatización de Sestao que acaba de hacer la SEPI?

R. Sestao es el único astillero privado español más grande que Barreras. Vale. Pero no lo compramos porque no nos sirve. Barreras llega a buques de 200 metros de eslora y Sestao a 260 metros..., pero ahí no cabe un metanero. Ese es un problema. Además, la industria auxiliar del País Vasco es exigua comparada con la gallega, y la prueba es que hoy Bilbao produce una tercera parte de lo que se hace en Vigo. Y, por último, porque Sestao tenía una plantilla enorme y muy cara.

P. ¿No sería demasiado fácil comprar Astano sin pasivos, sin empleados y sin restricciones?

R. Si la SEPI tuviera las manos libres, vendería Astano y todo lo que pudiera. Eso me lo dijo Martínez Robles. Además, nosotros iríamos a un concurso público, por supuesto, con el resto de las empresas interesadas.

P. ¿Y Martínez Robles no les avisó, antes de iniciar el proceso, de que no privatizaría Astano?

R. Sí. El presidente de la SEPI me dijo que no podían vender. Y en el Ministerio de Economía, también nos explicaron claramente que no se podía privatizar Astano.

P. Entonces, ¿quién le engañó?

R. Nadie me engañó, nunca me hice demasiadas ilusiones con Astano. La prueba es que no hemos perdido un minuto en ese barullo político y hemos dedicado el 100% de nuestro tiempo a nuestros proyectos. Al igual que hicimos con Barreras, nunca compraríamos Astano sin un amplio consenso de la SEPI, la Xunta, la UE y los sindicatos; sin restricciones ni enfrentamientos. Si la SEPI no vende es porque no puede. Pero, insisto, no nos sentimos engañados, ni decepcionados ni utilizados, ni por el conselleiro de Industria ni por el presidente de la Xunta.

P. Pero la SEPI respondió a su propuesta de comprar las instalaciones de Astano con un informe demoledor en contra de Barreras.

R. El plan lo envió el conselleiro [de Industria]. Nosotros nos metimos porque vimos una oportunidad y lo que la Xunta nos propuso era justo lo que queríamos: intentarlo. Pero nunca desocupamos otras cosas por Astano. Queríamos un acuerdo amplio como el de la privatización de Barreras. No pudo ser: se cierra el libro y seguiremos con nuestra búsqueda de otro astillero en China o en Vietnam o en la India. El enfado de la SEPI es normal: les costó mucho el acuerdo de 2004 y ahora que estaba cómoda, esto la incomodó. Yo entiendo a la SEPI, y creo que ellos a mí también.

P. En 2015, Astano podrá volver a construir barcos civiles y militares, ¿les veremos por allí?

R. Sinceramente, no sé dónde estaremos dentro de ocho años. Además, me da la impresión de que Astano ya no volverá a ser un astillero nunca más. Sus terrenos son magníficos, están muy bien situados y tengo entendido que hay planes para instalar allí nuevas industrias. En 2015, estoy convencido, eso será un polígono industrial, no un astillero.

P. ¿Sale Barreras tocada de toda esta operación?

R. No. Hemos hablado con todo el mundo y mantenemos excelentes relaciones con el presidente de la Xunta, con el conselleiro de Industria, con la SEPI, con Bruselas,... Hemos aclarado que no tomamos partido por ningún partido. Nada de politizar Barreras. Nosotros seguiremos hablando y cultivando la relación con el BNG, con el PSOE, con el PP. Somos una empresa y siempre hemos tenido claro que no queremos acuerdos con sangre. De hecho, cuando la Xunta o la SEPI nos propongan invertir en la reindustrialización de Ferrol, ahí estaremos.

P. Pero, si no puede hacer barcos, ¿qué hará Barreras en Astano?

R. Pues ya tenemos algunas ideas.

P. ¿Cuáles?

R. A Barreras podría interesarle, si se plantea, construir componentes para aprovechar energía mareomotriz. A Aclunaga (Clúster del Sector Naval de Galicia) le interesaría mucho que allí se instalase un canal de experiencias hidrodinámicas.

P. ¿Lo dice en serio?

R. Ahora mismo, en España sólo existe el Canal de Experiencias de El Pardo, en Madrid, y no llega. Podría ser una buena salida para una parte de Astano.

P. ¿Qué negocian ustedes en China?

R. En este momento tenemos seleccionado un astillero de 500.000 metros cuadrados con 2.000 empleados, situado en la costa cerca de Shanghai. Pero las negociaciones son muy largas y no tenemos muy claro, si compramos, qué es lo que compramos y qué es lo que podríamos hacer. Nosotros, como todos los astilleros, hace muchos años que traemos cosas de China. Lo que buscamos ahora es disponer de una planta propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de marzo de 2007.