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Análisis:A LA PARRILLA

El hombre flaco

El hombre que se enflaqueció a sí mismo llegó al País Vasco, y la derecha cavernaria no cabía en sí de gozo. Telemadrid montó un especial de Madrid opina, liderado (la palabra "moderado" no le cuadra) por Sáenz de Buruaga, y deprimía ver cómo la diversidad de opiniones que ennoblece el periodismo de debate era violada en el programa, donde sólo por vía telefónica se oyeron discrepancias con la "línea oficial anti-PSOE", por mucho que tres de los oradores, Rosa Díez, Maite Pagaza y el cineasta Iñaki Arteta, sean personas por las que todo demócrata ha de sentir respeto, que en mi caso también es admiración. Incluso cuando ponían sus voces socialistas al servicio de un coro integrista sonaban dignos. Particularmente desagradable fue oír a Sánchez Dragó a continuación, en el Diario de la noche de esa misma cadena, que el traslado de De Juana creaba "una situación límite y sin precedentes". Escribo esto antes de saber si Dragó se ha puesto de nuevo las orejas de burro por semejante despropósito. Menos mal que Gabilondo (Noticias Cuatro) había entrevistado a la directora de Instituciones Penitenciarias, Gallizo, quien ensalzó la "fortaleza del Estado" frente a la debilidad mental de la oposición y sus legionarios.

En el diálogo entre Eva Hache y Ricardo Castella (Cuatro) se agradecía el humor: al salir de Madrid, el criminal no vio el sol ni los pajaritos, sino lo propio de nuestras carreteras, "un atasco de cojones". Hasta los matinales del viernes llegó el eco de esta noticia, que enfrentó de nuevo a dos bandos en la tertulia política de la Campoy (Las mañanas de Cuatro). Pero allí las voces estaban equilibradas en la controversia. Oímos a la vicepresidenta del Gobierno tildar bien de obsceno al PP (Telediario 1). Y mientras, poniendo salsa rosa a la España negra, Tele 5 insistía noche y día en su propio "muerto", Julián Muñoz, que también entró el hombre en un hospital, menos delgado. Ahora falta que las cadenas que quieren sacar sangre sectaria del caso De Juana empiecen a dar partes de su dieta y de las heces en melena. Como cuando Franco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007